Autos chinos (Autos chinos)

Patean el tablero

El desembarco motor chino

El nuevo mapa del mercado argentino, con los vehículos importados como protagonistas.

Cada vez son más. Solo durante agosto, las marcas vinculadas a automotrices chinas patentaron 4.513 vehículos, equivalentes al 10,8% del mercado. El dato adquiere mayor dimensión cuando se considera el origen de fabricación: al sumar los Ford Territory y Chevrolet Captiva, producidos en el mismo territorio asiático, el número ascendió a 6.497 unidades, equivalentes al 15,6% del total. Es decir, aproximadamente uno de cada seis automóviles vendidos había salido de una fábrica china.

Proyecciones. La tendencia se produce, además, en un sector que no está creciendo, ni mucho menos. En septiembre, se patentaron 49.814 unidades, 11,4% menos que el mismo período del año anterior. Esto refleja que el avance se genera en un contexto de demanda débil.

La expansión de las marcas de origen chino está modificando la estructura del mercado automotor local. El fenómeno plantea un nuevo escenario para las terminales radicadas en el país, sus inversiones y la cadena de proveedores.

Marcas como GWM y Changan ofrecen vehículos híbridos de alta calidad al valor de un auto a combustión del segmento “B”. Se trata de una decisión de compra orientada a la modernización y al ahorro, tanto en consumo de combustible como en el pago de patentes. Cecilia Meira, gerenta de los concesionarios GWM, JMEV, Changan y Mitsubishi en Car One, confirma estos tiempos de recambio para un nicho específico de clientes tecnológicos: "Observamos muchos casos de personas que compraron híbridos hace no más de 3 o 4 meses y ya buscan el recambio ante el avance tecnológico y el upgrade de prestaciones para no perder valor. Los principales motivos de esta migración tienen que ver con la eficiencia, el ahorro en consumo y los gastos de patentamiento y claramente el factor ambiental", señala.

El mercado automotor argentino atraviesa en 2026 un proceso de transformación que excede el lanzamiento de nuevas marcas y modelos. La mayor presencia de vehículos importados modifica la composición de la oferta y desplaza, al menos parcialmente, el centro de gravedad del negocio desde la producción local hacia la importación.

Entre enero y agosto de 2026, las terminales automotrices radicadas en Argentina produjeron 275.228 vehículos, un 17,1% menos que durante el mismo período de 2025. En agosto se fabricaron 39.381 unidades, un 11,6% menos interanual, según datos de ADEFA.

La comparación entre ambos fenómenos resulta significativa: mientras la participación de los vehículos importados aumenta, la producción local acumula una caída de dos dígitos.

No obstante, hay una diferencia importante. Las terminales no producen exclusivamente para el mercado interno, por cuanto las exportaciones compensan parcialmente la menor demanda doméstica.

Entre enero y agosto se despacharon al exterior 174.859 unidades, 0,9% más que en el mismo período de 2025. Es decir, la industria local enfrenta simultáneamente una menor producción y un mercado interno más abastecido por importaciones, pero conserva un volumen importante de exportaciones.

“Estamos frente a un mercado súper dinámico donde aparecen un montón de opciones que antes no existían, tanto de tecnología como de variedad de modelos y donde crece la oferta del crédito y donde vas a tener un segmento totalmente nuevo de clientes, que son los jóvenes, con acceso a financiamiento y que probablemente el primer auto que tengan en su vida sea eléctrico”, sostiene Guillermo Dietrich, representante de BYD en la Argentina. Y completa: “vivimos una revolución en términos de movilidad. La incorporación de autos eléctricos cambia el sonido de las ciudades y su infraestructura. Después tendremos los autos autónomos... son muchas las transformaciones que se están viviendo en el mundo y la Argentina, que venía descolgada de eso, ahora se cuelga".

Si se proyecta el futuro del mercado automotor local, desde Car One coinciden en que Argentina seguirá los pasos de mercados vecinos como el de Chile, donde los híbridos ya representan el 30% del parque automotor. La velocidad de esa adopción dependerá de las políticas de importación y de la capacidad de las marcas tradicionales de ajustar sus estrategias frente a las nuevas propuestas asiáticas.

Solo como muestra. Leapmotor fue protagonista de la primera edición de Expo Auto Chino, apenas tres meses después de su lanzamiento oficial en la Argentina. En los últimos dos meses, la marca superó por primera vez las 100.000 unidades vendidas por mes, convirtiéndose en la primera start-up china de vehículos de nuevas energías en alcanzar este hito mensual.

En Argentina, los B10 y C10 ultra-híbridos conforman la oferta comercial de Leapmotor. En solamente dos meses y medio, el B10, alcanzó más de 500 suscripciones a su plan de ahorro. Leapmotor fue, además, la primera marca china en el mercado local en ofrecer un Plan de Ahorro propio, apoyándose en la experiencia y estructura de Stellantis, por lo que ya cuenta con 12 puntos de venta, 20 de postventa y más de 300 de contención en todo el país.

Por todo esto, el fenómeno plantea así un cambio estructural para la economía automotriz argentina. En septiembre, por ejemplo, el JMEV Easy 3, de origen chino, encabezaba el ranking de los 0km más baratos del país, con un precio informado de US$16.900. El dato tiene importancia económica porque, hasta hace pocos años, los vehículos nacionales dominaban la mayor parte de los segmentos de menor precio. La creciente competencia puede traducirse en una presión sobre los valores y en una ampliación de la oferta para los consumidores. Pero para la industria local implica también un desafío de competitividad.

China ya no es un jugador marginal. Los números de 2026 muestran que la discusión dejó de ser hipotética. La avanzada es una realidad.

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