El desconcierto del peronismo nacional para definir candidatos ya tiene su correlato en la provincia de Buenos Aires. Por Ante la falta de una conducción firme, aparecieron una docena de dirigentes con deseo de suceder a Axel Kicillof en la gobernación.
Las intenciones ya no se ocultan. En los últimos días fue el ministro de Infraestructura bonaerense, Gabriel Katopodis, el que se lanzó en esta carrera. Antes lo habían manifestado algunos intendentes. Y Máximo Kirchner también va a imponer a su alfil. A esta altura, una sola cosa parece segura en el PJ provincial: sin primarias no habrá candidato único. Y el peligro de ruptura está latente.
Lanzado.
Katopodis sacó a relucir su trayectoria municipal, provincial y nacional para sacar chapa de candidato: “Me gustaría conducir los destinos de esta provincia. Pude gobernar y gestionar los tres niveles del Estado, y la verdad, que me siento con la confianza suficiente”, dijo en una entrevista a Radio Brisas de Mar del Plata.
Sus declaraciones movieron el avispero del PJ y obligaron a revisar estrategias. Porque son muchos los que coquetean con la posibilidad, pero pocos los que fueron tan contundentes.
En el bolillero de Kicillof aparecen Julio Alak, intendente de La Plata; Jorge Ferraresi, ex intendente de Avellaneda; Fernando Espinoza, intendente de La Matanza; y hasta Carlos Bianco, el ministro de Gobierno y hombre de extrema confianza del gobernador.
Kicillof se cuida de no dar señales sobre quién será su elegido. De hecho, en su entorno aseguran que la decisión no se va a tomar sino hasta el próximo año. Lo que sí intentarán que suceda es que el Movimiento Derecho al Futuro vaya a las internas partidarias con un sólo candidato. A menos que alguno de los interesados se rebele.
La jugada K.
Más allá de lo que resuelva el gobernador, La Cámpora también va a jugar. Es un secreto a voces que la preferida de Máximo Kirchner para representar a su facción es la diputada provincial y ex intendenta de Quilmes, Mayra Mendoza. Ella no niega ni confirma. Hace malabares en las entrevistas para no responder cuando le preguntan por su voluntad.
No es la única dirigente filo K que participaría. Leonardo Nardini, de Islas Malvinas, indicó: “Me encanta ser intendente, es una de las tareas más gratificantes que me ha tocado ocupar. Pero la verdad que quiero ser precandidato a gobernador en la Provincia”. El problema de Nardini es que es un inorgánico: tiene hasta fotos con el pastor Dante Gebel.
El Frente Renovador de Sergio Massa también impondrá lo suyo. Por ahora, el postulado por un grupo de dirigentes es Juan Andreotti, el intendente de San Fernando. “Él es nuestro candidato a gobernador”, lo reconoció la diputada provincial Ayelén Rasquetti. Incluso Massa sonó como posible candidato bonaerense. Pero el entorno del exministro hizo caer el rumor rápidamente: sospecharon que era una movida del kicillofismo para sacárselo de encima en la competencia nacional.
Una sola cosa es indefectible para el peronismo bonaerense. Necesita de las primarias para no romperse. Así lo manifestó Katopodis: “No tiene que ser una decisión de cuatro dirigentes, porque hay muy buenos candidatos. Debería haber una PASO”, pidió. Y agregó: “Hay muy buenos candidatos, intendentes y dirigentes de distinto perfil. Todos a la cancha y que la gente decida quién está en mejores condiciones de representar”.
El desorden del partido que conduce Cristina Kirchner a nivel nacional se tradujo en la Provincia. Kicillof, actual presidente del PJ bonaerense, está demasiado ocupado en instalarse como el peronista que enfrente a Javier Milei por la presidencia. A río revuelto, muchos dirigentes se animan a tirar la caña: alguno conseguirá ser el candidato oficialista para suceder al gobernador.















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