Viviana Fein (CEDOC)

Quién es Viviana Fein, la fiscal procesada por adulterar la escena de la muerte de Nisman

A más de once años de la muerte del fiscal de la UFI-AMIA, la ex funcionaria judicial fue procesada por el juez Ercolini y el fiscal Taiano.

La decisión del juez federal Julián Ercolini de procesar a la ex fiscal Viviana Fein volvió a colocar el caso Nisman en el centro de la escena judicial, a más de once años de la muerte del fiscal que investigaba el atentado contra la AMIA. El magistrado le atribuyó a Fein el delito de “encubrimiento agravado” por considerar que, durante las primeras horas de la investigación, no preservó adecuadamente el departamento de Puerto Madero donde apareció muerto Alberto Nisman y permitió una contaminación masiva de la escena. La resolución incluyó además un embargo de 15 millones de pesos y se apoyó en la investigación impulsada por el fiscal Eduardo Taiano. 

Según el fallo, Fein “no preservó debidamente la escena del hecho ni recolectó todos los elementos probatorios” que había en el departamento del complejo Le Parc. La causa judicial sostiene que durante las primeras horas ingresaron decenas de personas al lugar sin controles estrictos, sin vestimenta técnica y sin protocolos adecuados para preservar rastros y evidencia. Entre quienes entraron al departamento figuraban funcionarios judiciales, policías, peritos y dirigentes políticos. La investigación apunta especialmente al “descontrol” producido aquella madrugada del 18 de enero de 2015, cuando el entonces secretario de Seguridad Sergio Berni ingresó al edificio antes de que concluyeran las pericias. 

Fein fue la primera funcionaria judicial que quedó al frente de la investigación tras el hallazgo del cuerpo de Nisman. Considerada una fiscal nacional en lo criminal de larga trayectoria, había desarrollado casi toda su carrera en fiscalías ordinarias de la Ciudad de Buenos Aires y era considerada una funcionaria de perfil bajo dentro del Poder Judicial. Llegó al expediente porque estaba de turno el fin de semana en que apareció muerto el titular de la UFI-AMIA. En un primer momento impulsó la hipótesis de suicidio, aunque con el correr de los meses debió convivir con crecientes cuestionamientos de la querella encabezada por la jueza Sandra Arroyo Salgado, ex esposa de Nisman, y con fuertes críticas políticas y mediáticas. 

La actuación de Fein estuvo rodeada de polémicas desde el comienzo. Una de las principales controversias fue la filtración constante de información reservada del expediente. También fue criticada por permitir el ingreso de personas ajenas a las pericias y por la demora en algunas medidas probatorias. Otro episodio que generó impacto fue la difusión de fotografías del cadáver y de mensajes privados del celular de Nisman. A eso se sumaron las tensiones con Arroyo Salgado, quien desde el inicio sostuvo que se trató de un asesinato vinculado a la denuncia que el fiscal había presentado días antes contra Cristina Fernández de Kirchner.

En distintas entrevistas posteriores, Fein defendió su actuación y negó haber encubierto irregularidades. Incluso sostuvo que la escena “ya estaba alterada” cuando llegó al departamento. Sin embargo, la investigación federal abierta años después concluyó que existieron graves falencias en la preservación de pruebas. La pesquisa de Ercolini y Taiano avanzó sobre la actuación de policías, custodios, funcionarios de seguridad y miembros del sistema judicial que participaron de aquellas primeras horas críticas. 

El caso Nisman sigue actualmente en el fuero federal de Comodoro Py y continúa bajo investigación judicial sin que se haya identificado a los autores materiales ni intelectuales de la muerte. La Justicia argentina sostiene desde 2017 que el fiscal fue asesinado y que el crimen estuvo relacionado con su trabajo en la causa AMIA. Uno de los principales procesados es el técnico informático Diego Lagomarsino, quien entregó el arma Bersa calibre .22 con la que Nisman recibió el disparo mortal. Lagomarsino está acusado como “partícipe necesario” del homicidio.

En los últimos años la causa registró nuevas medidas de prueba vinculadas al rol de exagentes de inteligencia, llamados telefónicos de dirigentes políticos opositores y movimientos de funcionarios del gobierno kirchnerista durante las horas posteriores a la muerte del fiscal. También hubo pedidos de desclasificación de archivos de inteligencia y revisiones de pericias tecnológicas. Aun así, el expediente permanece sin resolución definitiva sobre quién ordenó y ejecutó el crimen. 

 Desde 2004, Nisman encabezaba la Unidad Fiscal AMIA y estaba a cargo de investigar el atentado terrorista contra la mutual judía ocurrido en 1994, que dejó 85 muertos y cientos de heridos. Durante años sostuvo la acusación contra ex funcionarios iraníes y miembros de Hezbollah como responsables del ataque. El 14 de enero de 2015 denunció a la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner, al canciller Héctor Timerman y a otros dirigentes por presunto encubrimiento agravado. Según Nisman, el Memorándum de Entendimiento firmado con Irán en 2013 buscaba garantizar impunidad a los acusados iraníes a cambio de acuerdos comerciales. 

Cuatro días después de presentar esa denuncia, y pocas horas antes de exponer sus argumentos ante el Congreso, Nisman apareció muerto en el baño de su departamento del piso 13 de la torre Le Parc, en Puerto Madero, con un disparo en la cabeza. El arma utilizada había sido prestada por Lagomarsino el día anterior. La escena estuvo rodeada de irregularidades desde el inicio: custodios que tardaron horas en ingresar al departamento, múltiples ingresos al lugar y contradicciones en los primeros testimonios. Casi una década después, la ex fiscal Fein deberá compadecer ante la Justicia por esos hechos. 

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