En el ecosistema libertario, las redes sociales no son un canal de comunicación: son poder puro. Y por ese poder se desató una guerra interna que ya no puede disimularse. De un lado, el aparato digital que Santiago Caputo construyó pacientemente durante años en torno a las Fuerzas del Cielo. Del otro, una movida con firma karinista: Lilia Lemoine y el diputado Sergio "Tronco" Figliuolo convocaron a sus propios influencers, los llevaron a Olivos y los sentaron frente a Javier Milei en plena crisis de Gobierno por el escándalo de los gastos de Manuel Adorni.
El encuentro duró algo más de una hora y media. Los invitados no eran los habituales del círculo de Caputo ni del Gordo Dan: perfiles como "El herrero liberal", "Mate con Mote" o "El ojo del poder" orbitan en otros canales pero con la misma alineación discursiva. También estuvo Santiago Oría, director de Realización Audiovisual de la Presidencia, el hombre detrás de la estética de la comunicación oficial. El mensaje que salió fue coordinado y prolijo: el acompañamiento desde las redes es esencial frente al ataque constante de medios y periodistas maliciosos, publicó uno de los asistentes. Varios lo replicaron casi en simultáneo, como si hubieran ensayado la consigna de antemano.

Lo que no salió prolijo fue la reacción del caputismo. Las Fuerzas del Cielo leyeron el movimiento exactamente como fue: una incursión directa en territorio propio. La bronca escaló rápido en X. Ridiculizaron a los convocados por sus bajas visualizaciones y apuntaron especialmente contra Liberttoons, Damián Domínguez, que hasta hace pocos meses militaba con la camiseta bordó del espacio en Chaco y apareció en Olivos abrazado a Tronco. "Los muzhik del Cielo se rebelan contra el politburó de Tronco y Lemoine", ironizó un dirigente libertario.
La interna no es nueva. Semanas atrás Lemoine había cruzado abiertamente al Gordo Dan en redes y Milei la respaldó con un retuit. La señal fue clara: en la disputa entre karinismo y caputismo, el Presidente no es neutral. Ahora, aprovechando el peor momento del Gobierno, Lemoine y Tronco intentan arrebatarle a Caputo el monopolio de la militancia online. Si tienen los cuadros para sostenerlo, es otra historia.














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