En el peronismo no cesa la interna entre La Cámpora y el sector de Axel Kicillof de cara a las elecciones del año próximo. Esta semana hubo una novedad que mueve el tablero: el kirchnerismo podría convocar a votar en blanco en 2027. Está a las puertas de eso.
El detonante fue Carlos Bianco, ministro de Gobierno bonaerense y mano derecha de Kicillof. En una entrevista en Futurock el 27 de abril, intentó marcar una diferencia con la historia: "Hay un error en comparar la proscripción de Cristina con la de Perón. En aquel momento estaba proscripto todo el peronismo, y por eso se llamó a votar en blanco. Hoy Cristina está proscripta, pero el peronismo no". La frase abrió el debate. Bianco propuso poner un candidato presidencial peronista más allá de la situación judicial de CFK.
La respuesta del kirchnerismo fue inmediata. Máximo Kirchner condicionó cualquier apoyo a Kicillof a que la bandera "Cristina Libre" sea el eje de campaña. Oscar Parrilli, desde el Instituto Patria, fue más lejos: "No podemos llegar a 2027 con la proscripción de Cristina. Milei la quiere proscribir porque le tiene miedo". Teresa García le contestó a Bianco: "La quieren fuera de la cancha. No hay diálogo con el sector de Kicillof". La diputada Vanesa Siley sumó: "Estamos proscriptos todos aquellos que no podemos votar a CFK".
Detrás de esa lluvia de declaraciones late una decisión que circula en los pasillos del Instituto Patria: si la proscripción se sostiene y Kicillof avanza con candidato propio sin poner a Cristina en el centro, el camporismo evalúa replicar la estrategia histórica del peronismo entre 1955 y 1973. En aquellas elecciones —1957, 1960, 1962—, con Perón exiliado y el movimiento ilegalizado, se llamó al voto en blanco como acto de resistencia.
Por ahora, la consigna oficial del kirchnerismo sigue siendo "Cristina Libre" y la condición que pone –que Cristina sea candidata o que no haya candidato– equivale, si la proscripción no se levanta, a empujar al votante peronista hacia la boleta vacía.
Kicillof juega al pragmatismo: gobernar la provincia, ganar la elección, después se verá lo del indulto. La Cámpora juega al símbolo: sin Cristina no hay peronismo pleno, y un peronismo sin su conductora es un peronismo derrotado de antemano. Entre esas dos lógicas, el único beneficiado es Milei.














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