Adelgazar (CEDOC)

Ozempic, el polémico tratamiento que se volvió furor para adelgazar

Nació como un tratamiento para la diabetes tipo 2, pero su eficacia para bajar de peso lo convirtió en uno de los medicamentos más buscados de los últimos años. Especialistas destacan sus beneficios, aunque advierten sobre el aumento de su uso con fines estéticos y sin supervisión médica.

Hace algunos años, Ozempic era un medicamento conocido casi exclusivamente por los especialistas en diabetes. Hoy, su nombre trascendió los consultorios y forma parte de conversaciones sobre salud, estética y pérdida de peso. La popularidad del fármaco también estuvo impulsada por su utilización en figuras públicas como Elon Musk, Kim Kardashian, Chistina Aguilera, y Robbie Williams.

Pero, detrás del fenómeno mediático, ¿qué es este medicamento?

Ozempic es el nombre comercial de la semaglutida, un medicamento que comenzó a utilizarse para pacientes con diabetes y que posteriormente también fue aprobado para el tratamiento de la obesidad. Actúa disminuyendo el apetito y aumentando la sensación de saciedad, lo que favorece la pérdida de peso cuando forma parte de un tratamiento integral.

"La obesidad no constituye un problema estético, sino una enfermedad", explica el diabetólogo Gabriel Lifteroff. En ese sentido, señala que la medicación está indicada para personas con diabetes tipo 2 y para pacientes con sobrepeso, siempre acompañada de cambios en la alimentación, actividad física y seguimiento profesional. Además, remarca que requiere una evaluación previa, ya que la dosis debe adaptarse a cada paciente y existen situaciones clínicas en las que su uso no está recomendado.

Ese fue el caso de Ximena Terrens, médica, quien también decidió iniciar un tratamiento con semaglutida tras informarse sobre el funcionamiento del fármaco y considerar que podía ser una herramienta adecuada para mejorar su salud.

Antes de comenzar, se realizó estudios para descartar contraindicaciones y empezó con la dosis más baja, aumentando la cantidad de manera progresiva bajo seguimiento médico. Durante las primeras semanas presentó náuseas y molestias digestivas leves, efectos adversos frecuentes al inicio del tratamiento, pero asegura que desaparecieron con el correr de las aplicaciones.

"Me mejoró muchísimo el perfil metabólico y, en los controles que les hago a mis pacientes, los resultados a los seis meses son muy buenos", afirma.

Además de los beneficios clínicos, Terrens sostiene que la pérdida de peso suele repercutir en la calidad de vida de quienes viven con obesidad. Explica que muchos pacientes recuperan movilidad, disminuyen el cansancio y ganan confianza para incorporar hábitos saludables.

"Es una herramienta muy buena, pero siempre tiene que estar acompañada por cambios en la alimentación, hidratación y actividad física", sostiene.

La experiencia de Ximena Terrens no es la única. Matías Puzzi llegó al consultorio después de que estudios médicos detectaran hígado graso, resistencia a la insulina y sobrepeso. Tras una evaluación clínica, comenzó un tratamiento con semaglutida bajo supervisión médica y con controles periódicos.

Los primeros cambios aparecieron pocos días después de iniciar las aplicaciones semanales. "La ansiedad por la comida desaparece casi desde la primera semana", cuenta. Con el paso de los meses empezó a reducir las porciones, dejó de picar entre comidas y modificó su alimentación, incorporando más proteínas, verduras y alimentos frescos.

Cinco meses después, asegura haber bajado 20 kilos. Sin embargo, sostiene que el resultado no puede atribuirse únicamente al medicamento. "Esto no funciona solo: hay que cambiar los hábitos", afirma. Además de las aplicaciones, incorporó actividad física y mantuvo controles médicos durante todo el proceso

La experiencia de Terrens y Puzzi refleja el uso del medicamento dentro de las indicaciones médicas. Sin embargo, otros especialistas advierten que el crecimiento de su popularidad también impulsó otro fenómeno: personas que recurren a la semaglutida para bajar de peso sin reunir los criterios clínicos ni contar con seguimiento profesional.

El médico especialista en obesidad Adrián Cormillot, director médico de la Clínica Cormillot e hijo de Alberto, asegura que el crecimiento del uso de Ozempic también comenzó a modificar la forma en que se presentan algunos trastornos de la conducta alimentaria

"Empezamos a ver pacientes que utilizan la medicación para dejar de comer. Es algo que antes no pasaba y hoy aparece cada vez con más frecuencia en el consultorio", señala.

Según explica, en la clínica comenzaron a recibir consultas de jóvenes que recurren a la semaglutida sin reunir criterios médicos para su indicación, motivados por la búsqueda de una rápida pérdida de peso. En algunos casos, advierte, el medicamento pasa a formar parte de conductas compatibles con trastornos de la conducta alimentaria, un fenómeno que algunos especialistas ya denominan farmacorexia.

Para Cormillot, este escenario también está vinculado con la facilidad con la que hoy puede accederse al tratamiento. "Muchos médicos la indican sin tener en cuenta las guías de tratamiento", sostiene. A eso suma otra preocupación: "En la práctica termina vendiéndose casi libremente", afirma.

A pesar de esas advertencias, el especialista sostiene que la semaglutida representa una herramienta eficaz para tratar la obesidad cuando se utiliza bajo supervisión médica. "Bien indicada, es una medicación extraordinaria. Mal indicada, puede hacer mucho daño", declara Cormillot.

La creciente demanda de Ozempic refleja un cambio en la manera de abordar una enfermedad que afecta a millones de personas. Sin embargo, los especialistas coinciden en que el desafío no pasa solo por ampliar el acceso a estos tratamientos, sino también por garantizar que su utilización responda a criterios médicos y no a la búsqueda de soluciones rápidas impulsadas por la presión estética.

 

Irina Catabbi

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