En una época en la que la velocidad dejó de ser una circunstancia para convertirse en una forma de vida, detenerse parece un acto de rebeldía. Las jornadas se miden por la cantidad de tareas cumplidas, las pantallas colonizan cada instante libre y la sensación de que el tiempo nunca alcanza se transformó en una de las grandes epidemias silenciosas del siglo XXI. Sobre esa realidad tan cotidiana como desgastante se construye “Vivir contra reloj - Productividad sustentable”, el nuevo libro de Clara Badino, escrito junto al Doctor Diego Robatto y la escritora Felicitas Montes, una obra que propone revisar el vínculo que la sociedad mantiene con el tiempo antes de que la urgencia termine por devorarlo todo.
Publicado por Grijalbo, el ensayo parte de la premisa inquietante que el tiempo se convirtió en un enemigo tácito. Vivimos acelerados, cada vez más lejos de nosotros mismos, atrapados por una cultura que premia la sobreexigencia, la productividad permanente y la reacción inmediata. En ese contexto, llegar, cumplir y responder dejaron de ser simples acciones para convertirse en mandatos culturales que condicionan la manera de pensar, sentir y habitar el cuerpo. El libro reúne historias de consultorio, experiencias personales y evidencia científica para explicar cómo esa carrera incesante alimenta la ansiedad, el miedo, la necesidad de control y una percepción permanente de amenaza que termina desembocando en el agotamiento físico y emocional.
La presentación del volumen encuentra a Clara Badino en un momento de plena madurez intelectual. Considerada una de las principales referentes del mindfulness en América Latina, lleva décadas dedicada a la investigación, la enseñanza y la difusión de esta disciplina. Es fundadora de la organización Visión Clara, desde donde desarrolla programas de entrenamiento para individuos, instituciones educativas, empresas y profesionales de la salud con el propósito de promover una cultura basada en la atención consciente, el bienestar y la regulación emocional. Su trayectoria también quedó plasmada en títulos como “Mindfulness en la era del miedo y la ansiedad”, “El poder de Mindfulness” y “Meditación”, todos textos atravesados por una misma búsqueda, la de recuperar la presencia en un mundo cada vez más disperso.
La filosofía que sostiene su trabajo encuentra respaldo en una disciplina que dejó de ser patrimonio exclusivo de la meditación oriental para convertirse en objeto de estudio de la psicología, la neurociencia y la medicina. El Mindfulness, traducido habitualmente como "atención plena", consiste en entrenar la capacidad de observar la experiencia presente de manera consciente, sin reaccionar automáticamente ni quedar atrapados por pensamientos sobre el pasado o el futuro. Numerosas investigaciones han demostrado que esta práctica favorece la regulación emocional, disminuye los niveles de estrés y ansiedad, mejora la concentración e incluso fortalece procesos de aprendizaje y vínculos interpersonales. En los últimos años, además, comenzó a incorporarse en ámbitos educativos, sanitarios y laborales como una herramienta preventiva frente a los efectos del estrés crónico.
Pero “Vivir contra reloj” evita caer en las fórmulas simplistas del bienestar instantáneo. Su propuesta no consiste en desacelerar el mundo sino en modificar la forma en que cada persona se relaciona con él. La atención con intención, concepto que atraviesa toda la obra, aparece como una práctica cotidiana que permite recuperar la capacidad de escuchar el cuerpo, reconocer las propias emociones y elegir conscientemente cómo responder frente a las exigencias externas.
El libro también interpela uno de los grandes mitos contemporáneos, la identificación entre productividad y valor personal. En una sociedad que suele medir el éxito por la eficiencia, el rendimiento y la disponibilidad permanente, descansar puede generar culpa, mientras que el silencio se percibe como pérdida de tiempo. Esa lógica, sostienen los autores, termina desconectando a las personas de sus necesidades más profundas y las conduce a vivir en piloto automático, sin advertir siquiera de dónde proviene la presión que experimentan diariamente.
Esa desconexión tiene consecuencias concretas. El estrés deja de ser una respuesta ocasional para convertirse en un estado permanente, el cuerpo funciona como una máquina destinada únicamente a producir, el descanso pierde calidad, la atención se fragmenta y las relaciones personales quedan subordinadas a la agenda. La aceleración deja entonces de ser solamente un ritmo para transformarse en una identidad. Ya no se trata de estar estresados, sino de vivir estresados, una diferencia que modifica profundamente la salud física, emocional y mental.
Con un lenguaje accesible, apoyado en evidencia científica pero también en experiencias humanas reconocibles, “Vivir contra reloj” invita a revisar la paradoja máxima de nuestro tiempo, que nunca existieron tantas herramientas para ahorrar tiempo y, sin embargo, nunca fue tan frecuente la sensación de que la vida se escapa entre obligaciones, notificaciones y listas interminables de pendientes.
Frente a esa realidad, Badino, Robatto y Montes proponen volver a habitar el presente. Porque, al fin y al cabo, la verdadera productividad quizá no consista en hacer más cosas en menos tiempo, sino en aprender a vivir con mayor conciencia el único instante que realmente existe.














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