Despidos en empresas tech (CEDOC)
Del final abrupto a la transición consciente
No alcanza con finalizar la relación laboral: hoy las empresas también deben acompañar.
En un contexto donde cada semana se anuncia el cierre de empresas, la reducción de estructuras o la desvinculación de equipos completos, hablar únicamente de números, balances o decisiones estratégicas resulta insuficiente. Detrás de cada salida hay una persona atravesando un quiebre vital: incertidumbre económica, impacto emocional, pérdida de identidad profesional y, muchas veces, sensación de fracaso.
Hoy más que nunca, las organizaciones tienen no sólo la oportunidad, sino también la responsabilidad, de redefinir cómo acompañan estos procesos. La forma en que una empresa gestiona una desvinculación no termina cuando se firma un acuerdo. Empieza allí.
Porque si bien las decisiones pueden ser inevitables desde lo económico, el modo en que se ejecutan hace toda la diferencia. Puede dejar a alguien en soledad o puede convertirse en un puente hacia una nueva etapa. Puede generar resentimiento o preservar dignidad. Puede cerrar una puerta o ayudar a abrir muchas otras.
En tiempos de transformación del mercado laboral, acompañar de manera empática y estructurada a quienes dejan la organización ya no es un gesto “blando” ni un lujo reputacional: es una práctica de liderazgo responsable. Este acompañamiento necesita integrar dos dimensiones que históricamente se trabajaron por separado: lo hard y lo soft.
Desde lo hard, implica brindar herramientas concretas que preparen a la persona para reinsertarse en el mercado laboral actual. No alcanza con “dar referencias” o compartir contactos. Hoy el diferencial está en ayudar a traducir la experiencia en una propuesta de valor clara y competitiva.
Muchas personas con trayectorias sólidas no saben cómo:
-Explicar qué las hace valiosas.
-Adaptar su experiencia a nuevos contextos.
-Redactar un CV que refleje impacto y no solo tareas.
-Construir un perfil de LinkedIn coherente y estratégico, sin parecer un clon.
-Narrar su historia profesional sin quedar atrapadas en el pasado.
El mercado no compra trayectorias: adquiere valor percibido. Y ese valor necesita ser comunicado con claridad. Trabajar en la redacción de un CV orientado a logros, en un perfil digital alineado con la identidad profesional y en un storytelling consistente no es un detalle técnico: es devolverle a la persona la capacidad de posicionarse. Es acompañar para pasar de “me desvincularon” a “este es el valor que puedo aportar”. Pero ninguna herramienta funciona si no se aborda la dimensión emocional y cómo se sostiene esa persona durante el proceso.
Desde lo soft, acompañar implica reconocer que la desvinculación es un duelo profesional. Aparecen miedos, enojos, confusión y pérdida de confianza. Sin sostén, estos estados impactan directamente en la empleabilidad: paralizan, reducen la capacidad de comunicar, afectan la autoestima y distorsionan la narrativa personal.
Por eso, el acompañamiento también debe incluir espacios que ayuden a:
-Procesar la transición.
-Reconstruir identidad profesional.
-Recuperar foco y confianza.
-Transformar la experiencia en aprendizaje y no en estigma.
Cuando una persona logra integrar su salida como parte de su historia —y no como su quiebre—, puede proyectarse a abrazar nuevos desafíos. Ahí es donde el cambio deja de ser sólo pérdida y empieza a convertirse en posibilidad.
Las organizaciones que entienden esto no sólo cuidan a quienes se van. También envían un mensaje poderoso a quienes se quedan sea dentro de la misma organización o bien dentro del grupo de empresas. Demuestran coherencia entre discurso y acción.
Fortalecen su cultura organizacional. Protegen su marca empleadora.
Y, sobre todo, humanizan decisiones difíciles. Porque el verdadero liderazgo no se mide sólo en cómo se crece, sino también en cómo se acompaña cuando hay que soltar.
En un país atravesado por la incertidumbre, construir salidas más humanas no cambiará el contexto macroeconómico. Pero sí puede cambiar profundamente la experiencia individual de quienes lo atraviesan. Y eso —en tiempos donde el trabajo sigue siendo un eje central de identidad, desarrollo y estabilidad— no es menor.
Acompañar desde lo técnico y lo emocional no evita el impacto de una desvinculación. Pero puede transformarla de final abrupto en transición consciente. De ruptura en puente. De pérdida en posibilidad. Acompañar de manera compasiva con un programa serio, ágil y ordenado redundará en grandes beneficios para todos. Incluso a quien le toque apagar la luz.
(*) Consuelo Summers es Coach, Mentora & Facilitadora, Socia Fundadora de Your True Potential®; creadora del Método Summers® para la Reinvención Laboral con enfoque Holístico.
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