Javier Milei y Patricia Bullrich (CEDOC)
Encuesta: Patricia Bullrich supera en imagen positiva a Javier Milei
La consultora Giacobbe Opinión Pública difundió los resultados de un sondeo en el que la senadora porteña aventaja al mandatario libertario.
La última encuesta nacional de Giacobbe Opinión Pública correspondiente a abril mostró un cambio significativo en el mapa político argentino y encendió señales de alerta dentro del oficialismo. El relevamiento, realizado sobre una muestra nacional de 2.500 casos, reflejó un deterioro sostenido de la imagen del presidente Javier Milei y, al mismo tiempo, consolidó a Patricia Bullrich como la dirigente con mejor posicionamiento dentro del espacio de centroderecha y liberal.
El dato más contundente del estudio fue el crecimiento de la imagen negativa de Milei, que alcanzó el 55,6%, superando incluso los niveles de rechazo de Cristina Fernández de Kirchner, mientras que la valoración positiva quedó claramente rezagada. La encuesta atribuye parte de ese desgaste a los conflictos internos del Gobierno, a las denuncias vinculadas a presuntos casos de corrupción, vinculados al jefe de Gabinete Manuel Adorni, y al deterioro de las expectativas económicas de amplios sectores sociales.
Dentro de ese escenario emergió con fuerza la figura de Patricia Bullrich. El informe de Giacobbe registró que la ministra de Seguridad logró ubicarse por encima del jefe de Estado en términos de percepción positiva y diferencial de imagen, convirtiéndose en la dirigente oficialista mejor valorada por el electorado afín al Gobierno. El fenómeno resulta especialmente relevante porque la senadora no solo conserva apoyo entre votantes tradicionales del PRO, sino que además retiene respaldo en segmentos libertarios desencantados con la administración presidencial.
La encuesta reflejó además que Bullrich aparece asociada a atributos de “orden”, “firmeza” y “capacidad de gestión”, variables que crecieron en importancia en medio de la preocupación social por la inseguridad y la crisis económica. Mientras Milei comenzó a sufrir un desgaste asociado a la situación económica cotidiana y a los enfrentamientos internos de La Libertad Avanza, la ex ministra de Seguridad logró preservar una imagen de dirigente ejecutiva y estable.
El estudio también mostró un fuerte malestar social. Según los datos difundidos, el 41,9% de los consultados aseguró que “no puede resistir más” la situación económica actual, una cifra que impacta directamente sobre la evaluación presidencial. El informe advierte que el deterioro del humor social comenzó a trasladarse de manera más visible a la imagen del mandatario, especialmente en sectores medios y bajos que habían acompañado al oficialismo en 2023 con expectativas de recuperación económica rápida.
Otro aspecto del relevamiento fue el incremento de la percepción de corrupción dentro del Gobierno. La encuesta de Giacobbe detectó que una parte importante de la sociedad considera que la administración libertaria ya reproduce prácticas tradicionales de la política que había prometido combatir. Ese factor aparece directamente vinculado a la caída de la imagen presidencial y a la pérdida de confianza en figuras centrales del gabinete.
En términos políticos, los resultados representan un cambio de tendencia respecto de los primeros meses de gestión libertaria. Mientras Milei había logrado sostener niveles relativamente altos de aprobación durante buena parte de 2024 y comienzos de 2025, las mediciones de abril marcaron una caída más acelerada y consolidaron un escenario de desgaste. Distintos análisis posteriores señalaron que la crisis económica, la inflación persistente, el deterioro del empleo y los escándalos políticos comenzaron a erosionar el núcleo de apoyo oficialista.
La principal novedad política del trabajo de Giacobbe fue, precisamente, la consolidación de Patricia Bullrich por encima de Javier Milei en variables clave de imagen y valoración pública. En un contexto de creciente incertidumbre dentro del oficialismo, la actual legisladora apareció como la dirigente con mayor capacidad para conservar apoyo transversal dentro del electorado de derecha y centroderecha, mientras el Presidente empezó a enfrentar niveles de rechazo inéditos desde su llegada a la Casa Rosada.