Javier Milei (CEDOC)
La tapa de NOTICIAS: Milei, el Presidente más solo del mundo
Este mes no pisó la Rosada y cada vez recibe menos gente. No ve ni a sus ministros. Todo está en manos de Karina. Dolores físicos y distancia de viejos amigos como Agustín Laje. El libro místico que está por publicar.
El sábado 7 de agosto, Javier Milei ingresó en la residencia presidencial luego de un viaje por Colombia. Mejor dicho, se encerró ahí. Es que recién diez días después volvió a encontrarse con el país que maneja. Entre un momento y otro no se supo prácticamente nada del mandatario: sus cuentas mostraban que estuvo activo al menos una hora cada día en sus redes y que el jueves 13 recibió a un economista para cenar. Pero nada más, mientras que las dudas sobre el estado del mandatario crecían a cada hora.
Su reaparición pública fue en un acto por el aniversario de San Martín, y estuvo lejos de despejar las dudas. Ahí se lo vio visiblemente hinchado, a la vez que mostraba algunas dificultades para caminar, como si sus dolores de espalda se hubieran agravado. Tan preocupante fue toda la secuencia que las preguntas recorrieron todo el círculo rojo, y el Gobierno tuvo que salir a instalar una versión llamativa: que se había recluido del resto de la humanidad para terminar un estrambótico libro, su primer trabajo teológico donde asegura que Dios inventó al capitalismo, algo de lo que se enteró casi por inspiración directa del Creador. Claro está que esa hipótesis estuvo lejos de calmar las aguas, y hoy todos se preguntan qué le está pasando a Milei. Es que, como en Hamlet, algo huele a podrido en la Quinta de Olivos.
Laberinto. Javier Milei está solo. A pesar de que ese es el rasgo más característico de su personalidad, el hecho que recorre toda su vida turbulenta de violencia intrafamiliar y bullying escolar, la última oración no remite a su pasado. Tampoco es una metáfora. El mandatario permanece recluido en Olivos y con poco contacto con la realidad.
La última vez que pisó la Casa Rosada, al momento en que se escribía esta nota, fue el 31 de julio. Es decir que, salvo los dos días en que estuvo en Colombia, absolutamente todo el resto de agosto lo pasó en la Quinta. Y la residencia presidencial tiene un detalle: quienes ingresan tienen que anotarse en un registro que luego se hace público.
El último disponible es del de junio. Y si se las mira con atención, las visitas que recibió Milei en los primeros seis meses del año revelan mucha información. La primero es que, de las cinco personas que más lo fueron a ver, tres son sus empleados: Macarena Rodríguez, su fotógrafa, fue 13 veces, Magalí Blanco, su secretaria, 12, y Andrés Leone, su preparador físico (y ahora diputado), 11. Esta información marida con un comentario que hasta los más cercanos al libertario expresan con preocupación: que el mandatario apenas tiene contacto con sus ministros. Esto es algo que venía desde el inicio de la gestión -y que dejó postales inéditas como que Milei conoció a Juan Bautista Mahiques el día en que le tomó la jura como ministro de Justicia, o que a Fernando Vilella, su primer secretario de Agricultura, recién lo vio en la Expoagro de marzo de 2024-, pero que ahora se agravó. Luis Caputo, por poner un ejemplo, fue a Olivos sólo cinco veces en los primeros seis meses, que serían cuatro si se le quita la cena multitudinaria con diputados y senadores que el mandatario ofreció luego de la última apertura de sesiones. Los números de su sobrino, Santiago Caputo, cada vez más distanciado del libertario, son los mismos. Todo esto, además, es sin tener en cuenta los números de julio y agosto, aún no publicados, en los que el encierro se agravó.
Entonces, si los ministros no van a Olivos y el Presidente no va a la Rosada, ¿cuándo se ven? O quizás la pregunta debería ser otra: si Milei no maneja su gobierno, ¿quién lo hace? ¿Quién gobierna? El que lo respondió con toda claridad fue “Toto”. “¿Hay que sellar acuerdos políticos con los gobernadores?”, le preguntó el periodista Guido Carelli Lynch el 18 de agosto. El ministro tartamudeó durante unos segundos y contestó: “Eso lo va a decidir Karina. Y lo que decida va a ser lo mejor para el país”. La frase, cruda, revela hasta dónde llegó el control de la otrora tarotista y repostera. Con el autoproclamado “Mago del Kremlin” vaciado de poder y el Presidente -en los papeles- recluido en Olivos, la secretaria general tomó el timón. Se puso al frente de la fallida ley de Tierras, empujó el acuerdo con el PRO, recibió a los popes de la Iglesia para aceitar los detalles de la visita de León XIV, inauguró el local partidario de LLA en Buenos Aires, y los ejemplos siguen. Si antes manejaba el Gobierno porque manejaba al hermano, ahora parece haber corrido al intermediario.
Lo curioso es que tampoco parece estar muy encima del estado del mayor de la familia. Según los registros, a Olivos fue sólo tres veces en seis meses, que serían dos si se corre la cena política de marzo. No sólo eso: tal cual revelan esos datos, toda la última semana del año pasado Milei las pasó solo. Literalmente: desde la Navidad hasta el último día del año, el libertario no recibió a nadie. Ni siquiera a su hermana. El hombre más solo del mundo parece estar más solo que nunca.
Salud. Victoria Villarruel y Marcela Pagano parecen haber destrabado algo en Milei. Es verdad que ya hace tiempo se venía hablando de la salud mental del libertario, en parte por las investigaciones que viene haciendo esta revista desde el 2021, cuando empezó a revelar el costado sobrenatural y místico del actual Presidente. Pero se ve que el hecho de que quienes alzaron la voz ahora hayan sido dos personas que tanto lo conocieron y que ocupan cargos públicos le pegó en la línea de flotación. Primero fue la vice, que se mostró “preocupada por su estado y por las persecuciones que imagina”, y luego le siguió la diputada, que le dijo que “la pastillita ya no le hace efecto”. La cronología habla por sí sola: el primer tuit fue el 30 de julio y el segundo el 10 de agosto, momento en que ya Milei estaba encerrado en Olivos.
Pueden haber sido esas publicaciones o pueden haber sido las últimas frustraciones que acumuló el Gobierno, pero lo cierto es que algo tembló en el oficialismo. Y ese terremoto llegó a la prensa: en las redacciones y canales amistosos con el Gobierno, de esos a los que todavía les fluye la pauta estatal, se sumó una nueva restricción a la ya conocida prohibición de decir una sola palabra de los perros presidenciales (sea de los reales o los que el mandatario imagina). Al día siguiente del mensaje de Pagano sobre “la pastilla”, a varios medios llegó la misma advertencia: no se podía hablar de la “locura” del Presidente ni nada relacionado a su salud mental.
Sin embargo, más allá de los deseos del oficialismo, el estado de quien preside el país es un tema de interés público y, por lo tanto, periodístico. Y las noticias en este sentido están lejos de ser alentadoras. Los que mantienen algún contacto con Milei coinciden en la misma versión: el libertario está atravesando un pésimo momento personal.
La mayoría le carga la razón de ese torbellino a un aumento en sus crónicos dolores de espalda. De mínima, el libertario tiene dos hernias que lo tienen a maltraer. En las últimas semanas esos pesares crecieron al punto que le complican el sueño, un tópico que siempre fue complejo para él, que necesita tomar Somit, un inductor de sueño, para poder dormir. La suma de los padecimientos más las horas sin reposar producen en Milei lo mismo que en cualquiera: un creciente malhumor. “Está insoportable. Por eso nadie lo quiere ir a ver”, revela alguien que conoce esa intimidad. Según este relato, la realidad es aún más cruda de la que se cree: Milei está tan aislado no sólo por decisión propia sino porque hasta los funcionarios prefieren evitarlo. Parecería como si el pasado tan solitario que tuvo vuelve ahora para repetirse.
Las anécdotas que salen de ese Olivos hermético son variadas. Algunas narran a un Presidente de pésimo humor, profundamente afectado por cómo están bajando sus números en las encuestas pero sobre todo en su impacto virtual. Para alguien que se autodefine como un tuitero, su caída en las redes debe ser todo un tema: el 1 de agosto la consultora Qsocial publicó un informe donde demuestra que el rebote digital del libertario cayó 79% en Facebook y 59% en X, y que en Instagram las “acciones digitales” -likes, comentarios y compartidos- descendieron de seis millones en enero a poco más de un millón en junio.
Pero no sólo hay mal humor dando vueltas en la residencia presidencial. Los pocos que han ido a visitarlo narran imágenes de un mandatario desaliñado y con crecientes problemas de higiene, que repite día tras día el mismo overol de YPF. Es un cóctel explosivo, que suele desembocar en furias profundas hasta con los más cercanos. Con Karina la relación atraviesa un momento de turbulencia, y la secretaria presidencial le habría retirado la palabra durante varios días en este mes. Incluso el libertario se llegó a ofender con su otrora protegido Agustín Laje. El escritor dio una entrevista en Infobae donde deslizó la idea de que si “la derecha” no lograba “mejorarle la vida a la gente”, la izquierda iba a volver, a la vez que ponderó a algunas figuras como Patricia Bullrich. Aunque los comentarios fueron bastante medidos, al libertario parecen no haberle hecho demasiada gracia y le mandó, por privado, una catarata de descalificaciones. Algo parecido le había pasado, semanas atrás, con un poderoso dueño de medios al que nadie podría acusar de marxista. “¿Qué te pasa, zurdito?”, le envió. Milei no tiene paciencia para nadie, y su inestabilidad llegó a tal punto que cada vez son más los que piensan que quien debería acompañarlo como candidata a vicepresidente, el año que viene, es Sandra Pettovello, que entre otras cosas es una especie de terapeuta emocional del mandario.
Encierro. No es la primera vez que el libertario se aísla del mundo para encerrase en una casa y en sí mismo. La anterior había sido durante la cuarentena del 2020, una época más que turbulenta para el libertario en la que murió el primero de sus cinco perros clonados y su psicólogo personal, además de que se peleó con los únicos dos amigos que tenía, los economistas Diego Giacomini y Mariano Fernández. En ese momento, en el que estaba tan golpeado que su hermana decidió mudarlo a la casa de sus padres -los mismos que antes le habían hecho la vida imposible-, el libertario salió de su profunda depresión de una manera llamativa: se convenció de que Dios se había apersonado para decirle que tenía “la misión” de meterse en política, ya que estaba destinado a ser Presidente tres años después.
El poder, como no podía ser de otra manera, potenció los rasgos más complejos de esa personalidad turbulenta. Y también su mesianismo. “Este libro me eligió”, dice Milei en “La maquinaria divina del paraíso”, el epílogo de su próxima obra, “La moral como política de Estado”. “Se escribió con una convicción que viene de más arriba”, sigue ese trabajo, donde el libertario intenta demostrar que el capitalismo fue literalmente una invención de Dios, que el liberalismo es la ideología del Creador y que quienes lo enfrentan son “satánicos”. “Mientras que el programa de Dios trae abundancia y armonía espiritual y material, el programa marxista es un programa satánico, que -en lugar de traerte al paraíso- te trae al infierno. Ese es el programa opuesto al programa de Dios. Se elige por el lado del bien o se elige por el lado del mal. Y cualquier solución intermedia conduce al mal”, dice el texto, el primer escrito teológico en la plagiada carrera de Milei que publicará la editorial Hojas del sur.
¿Podrá el libro místico y la gira editorial que haga luego romper el mal momento de Milei? Parece díficil, a la par de que ese gran tabú de Estado, que era hablar de la salud mental del mandatario, empieza a romperse. El rey, parece, finalmente está desnudo.
También te puede interesar
-
Insólito: Milei elogió los argumentos de Grok, el bot de la red social X
-
"Chiche" Duhalde habló sobre el tiroteo frente a la casa del ex presidente: "No fue un atentado"
-
La placa que el orfebre Pallarols le dedicó a Lionel Messi
-
Quién es el ex socio de Cerimedo que maneja la estrategia digital del Gobierno
-
La insólita defensa de un amigo de Milei: "No tiene ningún problema psiquiátrico"
-
Milei dijo que no ve a Cerimedo desde 2023, pero tras esa fecha estuvo 13 veces en Casa Rosada
-
La mala racha de Peter Thiel, entre piquetes y discursos cancelados
-
La soledad de Milei: anticipo de la tapa de NOTICIAS
-
Scatturice, en zona de turbulencia
-
Exclusivo: extraditan desde México al ex agente de la SIDE Raúl Martins