ManuelAdorni y Javier Milei (CEDOC)

Milei pide misericordia para Adorni: "Mirá si no es fuerte emocionalmente y se suicida"

En una entrevista streaming con el Gordo Dan, el presidente defendió al Jefe de Gabinete ante la investigaciones periodísticas y judiciales.

En La Misa, el ciclo streaming conducido por Daniel Parisini para la plataforma Carajo, presidente Javier Milei instaló la posibilidad de que  Manuel Adorni, ante los cuestionamientos sobre su patrimonio y la crítica pública, decida quitarse la vida. “Mirá si el tipo no es fuerte emocionalmente y se suicida”, remarcó el mandatario en la charla con el Gordo Dan.

Utilizando esta curiosa declaración, una vez más, el presidente decidió respaldar políticamente a su Jefe de Gabinete  denunciando que existe una ofensiva mediática y política para erosionar al gobierno nacional. Desde Casa Rosada, ante las diversas acusaciones al coordinador de ministros se viene hablando de “operaciones” y remarcaron que hasta el momento no existían condenas judiciales ni pruebas concluyentes de delito.

Los escándalos que rodean a Adorni comenzaron a tomar dimensión pública en marzo, cuando se conoció que su esposa, Bettina Angeletti, había integrado la comitiva que viajó a Nueva York en el avión presidencial durante la denominada “Argentina Week”, una gira oficial encabezada por el presidente Milei. La controversia se escaló luego de que el diputado socialista Esteban Paulón presentara un pedido de informes para conocer bajo qué condición había viajado Angeletti, que no ejerce cargo alguno en el Ejecutivo, y si existió erogación de fondos públicos. 

Semanas antes, el propio Adorni había firmadouna resolución que endurecía las restricciones para las comitivas oficiales y limitaba los traslados al exterior. Esa contradicción política fue explotada por la oposición y también generó incomodidad dentro del oficialismo. El funcionario intentó justificar el episodio en declaraciones públicas que terminaron agravando el impacto político. “Vengo a deslomarme a Nueva York y quería que me acompañe”, afirmó en una entrevista con Eduardo Feinmann. La frase generó una fuerte reacción mediática y política porque se interpretó como una naturalización del uso de recursos estatales para fines personales. 

Sin embargo, el escándalo se amplificó cuando apareció un segundo episodio: un vuelo privado a Punta del Este durante el feriado de Carnaval. La revelación surgió luego de la difusión de imágenes que mostraban a Adorni subiendo junto a su familia a un avión privado de la compañía Alphacentauri desde el aeropuerto de San Fernando rumbo a Uruguay.  Las preguntas giraron inmediatamente sobre quién financió el vuelo, valuado según distintas estimaciones periodísticas en alrededor de 10.000 dólares, y si existía una contraprestación indebida o una posible dádiva. Adorni respondió denunciando una “operación” política y sostuvo que el video había sido filtrado desde “puertas adentro” del propio Gobierno. 

Paralelamente comenzaron a acumularse denuncias judiciales. Entre los denunciantes aparecieron el abogado Gregorio Dalbón y la diputada Marcela Pagano, quienes impulsaron presentaciones vinculadas a presunto enriquecimiento ilícito, recepción de dádivas y uso irregular de bienes públicos. La Procuración de Investigaciones Administrativas abrió actuaciones para revisar tanto el viaje a Nueva York como el vuelo privado a Uruguay. Más adelante, el fiscal federal Gerardo Pollicita incorporó documentación sobre los costos de los pasajes utilizados por Adorni y Angeletti en el regreso desde Estados Unidos. Según la información incorporada al expediente, el ticket del funcionario fue abonado por el Estado, mientras que el de su esposa habría sido costeado de forma privada.

La presión judicial y mediática se intensificó semanas después cuando comenzaron a aparecer informes sobre el patrimonio del jefe de Gabinete. Diversas publicaciones periodísticas señalaron inconsistencias entre sus ingresos declarados y la adquisición de propiedades de alto valor. Entre las operaciones bajo sospecha figuró la compra de una vivienda en el country Indio Cua Golf Club, presuntamente omitida en declaraciones juradas presentadas ante la Justicia electoral porteña. Otros reportes  agregaron nuevas sospechas sobre pagos en efectivo para extravagantes remodelaciones, como una cascada artificial, hipotecas cruzadas con particulares y préstamos privados considerados atípicos por especialistas consultados en las investigaciones.

En paralelo, comenzaron a circular hipótesis sobre posibles sobresueldos o ingresos no declarados que explicarían el crecimiento patrimonial del funcionario y su nivel de vida. También aparecieron cuestionamientos sobre actividades comerciales y laborales vinculadas a su esposa, especialmente por presuntos vínculos con empresas relacionadas al Estado.  A pesar de la acumulación de episodios, la postura de la Casa Rosada se mantuvo prácticamente inalterable.

La defensa oficial también incluyó un argumento político más amplio, en el que busca separar los cuestionamientos éticos de la eventual comisión de delitos penales. Bajo esa lógica, Adorni terminó reconociendo públicamente que el viaje de su esposa a Nueva York había sido “una pésima decisión”, aunque insistió en que “no fue un delito”. Actualmente, las investigaciones judiciales continúan abiertas y abarcan distintos ejes: el uso de vuelos oficiales y privados, el financiamiento de viajes personales, las declaraciones patrimoniales del funcionario y posibles incompatibilidades o enriquecimiento ilícito.

Mientras tanto, dentro del oficialismo, el caso se transformó en uno de los principales focos de desgaste político para una administración que había construido buena parte de su discurso sobre la austeridad estatal y el combate contra “la casta”. Un señalamiento que se esta destacando en las últimas encuestas y que impactó de lleno en la imagen del propio Javier Milei.