Fernando Cerimedo (CEDOC)

Video: Cerimedo se desdijo tras afirmar que ganaba 1 millón de dólares por mes

El consultor habló por primera vez desde la cárcel de Palmasola, donde está detenido acusado de planear el asesinato de Nadia Beller, y aseguró que sus ingresos son de aproximadamente US$ 1 millón al año y no al mes.

La declaración indagatoria que Fernando Cerimedo prestó ante la Fiscalía de Bolivia marcó un fuerte contraste con la entrevista televisiva que concedió días después desde el penal de Palmasola, donde permanece detenido con prisión preventiva por 180 días acusado de haber planificado el atentado contra su expareja, la abogada y analista política Nadia Beller. Mientras que ante los fiscales el consultor argentino buscó responder punto por punto sobre su relación con la víctima, su patrimonio y sus vínculos con el Gobierno de Rodrigo Paz, en su aparición pública desde la cárcel endureció el discurso político, denunció una persecución judicial y apuntó directamente contra  el vicepresidente Edmand Lara, a quienes responsabilizó de impulsar una causa "armada" en su contra.

Cerimedo compareció de manera voluntaria ante la comisión de fiscales que investiga el presunto delito de tentativa de feminicidio. La audiencia se extendió durante varias horas y estuvo centrada en reconstruir su vínculo con Beller, sus movimientos en Santa Cruz durante los días previos al ataque y el origen de su patrimonio. Según trascendió del expediente y de la declaración difundida por medios bolivianos, el estratega digital negó haber ordenado o financiado el atentado y sostuvo que mantenía una relación sentimental ya terminada con Beller, aunque minimizó ese vínculo y aseguró que nunca convivieron ni compartieron bienes.

Uno de los aspectos más llamativos de la declaración judicial fue cuando la Fiscalía le consultó por el dinero encontrado durante los allanamientos realizados en sus propiedades. Los investigadores le preguntaron sobre los más de 40.000 dólares y otros montos en moneda boliviana secuestrados por la Policía, además de equipos informáticos que la acusación describe como una "granja de bots". El ex consultor de Javier Milei respondió que todos sus ingresos provenían de actividades privadas vinculadas al marketing político, consultoría electoral y comunicación digital en distintos países de América Latina. Negó cualquier enriquecimiento ilícito y afirmó que podía justificar cada uno de los fondos mediante contratos comerciales y facturación internacional.

En esa misma declaración insistió en que jamás integró formalmente el Gobierno boliviano de Paz. Explicó que mantenía una relación de amistad y asesoramiento informal con el mandatario, pero aseguró que nunca ocupó un cargo público, nunca percibió un salario estatal y tampoco administró recursos del Estado boliviano. Según su versión, colaboró únicamente en campañas electorales y estrategias de comunicación, tal como lo hizo anteriormente en Argentina, Brasil, Chile y otros países.

Cerimedo también relató que la mayoría de las preguntas de los fiscales estuvieron dirigidas a conocer detalles de su relación con Rodrigo Paz. Según contó, le preguntaron reiteradamente cuándo conoció al presidente, cuántas veces ingresó a la Casa Grande del Pueblo, qué conversaciones mantenían, si participó en decisiones de Gobierno y si administraba campañas digitales oficiales. El consultor sostuvo que esas preguntas demostraban que la investigación tenía un trasfondo político. Tras la declaración, desde la cárcel de Palmasola ofreció una entrevista televisiva y posteriormente dialogó con los medios. Allí cuestionó duramente el contenido del interrogatorio y afirmó que la causa se había transformado en un intento por involucrar al presidente boliviano.

"No pueden hacerme 400 preguntas, de las cuales 390 están relacionadas al presidente. Porque hay otra intención, No hay intención de esclarecer el hecho. A mi no me preguntaron como traje el dinero, como genere el dinero", destacó Cerimedo en un dialogo televisado con el canal boliviano Gigavisión y agregó: "Mi ingreso es de un millón de dólares al año, no por mes". "No tengo nada que ocultar", afirmó y se auto refiriéndose como un inversor que vino al país trasandino y remató: "Tengo compañías de marketing político, consultoría y tecnología. Trabajo hace muchos años en campañas electorales. Todo eso está declarado y facturado".

En la entrevista desde Palmasola también buscó involucrar al vicepresidente boliviano Edmand Lara, quien desde el inicio del caso sostuvo públicamente que Cerimedo tenía una enorme influencia dentro del Gobierno de Rodrigo Paz y pidió investigar una presunta estructura paralela de poder. Lara incluso afirmó que impulsaría una comisión investigadora sobre la injerencia del consultor argentino en la administración boliviana. "Edmand Lara es un mitómano", señaló y aseguró : "Todo lo que dice sobre mí es mentira. Está construyendo una historia falsa para sacar un rédito político."

La entrevista desde Palmasola también estuvo atravesada por su defensa frente a la acusación principal de la causa. Cerimedo negó absolutamente cualquier participación en el ataque sufrido por Nadia Beller y aseguró que todo el expediente se construyó sobre una historia inventada. Además, en su defensa, insistió además en que la víctima lo denunció luego de una ruptura sentimental conflictiva.

La diferencia entre la declaración judicial y la entrevista pública fue evidente. Ante los fiscales respondió sobre hechos concretos de la investigación: dinero, comunicaciones, relación con Beller y vínculos políticos. En cambio, desde la cárcel centró buena parte de su mensaje en denunciar una persecución política, cuestionar al vicepresidente Lara y sostener que la investigación intenta alcanzar al presidente Rodrigo Paz.

La causa por la que Cerimedo permanece detenido se originó el 17 de agosto de 2026, cuando Nadia Beller fue atacada en Santa Cruz de la Sierra por dos hombres armados que se hicieron pasar por repartidores. La abogada recibió varios disparos y sobrevivió tras ser hospitalizada de urgencia. Horas después denunció públicamente a Cerimedo, su expareja, como el presunto autor intelectual del atentado. Según la acusación, el ataque habría buscado silenciarla porque decía poseer información comprometedora sobre supuestos hechos de corrupción y negocios ilegales que involucraban al consultor argentino y a funcionarios del Gobierno boliviano.