La película argentina Esperando la Carroza de Alejandro Doria proyectada en Sala Lúcida (CEDOC)
Sala Lúcida: el refugio del cine independiente
Un espacio cultural consolidado en el que el séptimo arte ofrece películas de autores emergentes y producciones experimentales en pantalla grande.
Ubicado en el barrio porteño de Saavedra, Sala Lúcida se presenta como una iniciativa cultural cuya agenda artística incluye proyecciones, talleres y experiencias inmersivas; promueve el acceso al lenguaje audiovisual, la educación interdisciplinaria y el desarrollo de nuevas formas narrativas.
La documentalista Ana Frailey Silvina Hermosa, de Pulpofilms, junto a María Laura Ruggiero, de Seiren Films , son las artífices de este proyecto para llevar el cine independiente y alternativo a su sede de avenida Cabildo 4740. Una apuesta que busca promover la exhibición y la formación de espectadores, ante la falta de ofertas de lugares culturales especializados en el séptimo arte, cuyo causantes más notorios fueron los cierres de diversas salas de cine de autor durante la pandemia, la falta de incentivos de organismos nacionales para espacios de proyección y el volátil contexto económico.
“Se unen a esta idea, colegas del cine y amigos de muchos años”, destacó Fraile, aclarando que Sala Lúcida mantiene un concepto de espacio de exhibición y experimentación, y agregó: “Nace de la necesidad de los cineastas de ver y mostrar”. “Estamos generando los vínculos con productores, con realizadores, con el barrio, con artistas y con músicos”, subrayó la responsable de la gestión en el espacio constituido por la Asociación Centro Creativo Cabildo y cuya programación puede conocerse en https://portal.salalucida.org/.
Un ejemplo de lo que ofrece Sala Lucida en el arte audiovisual se puede apreciar en esta semana de mayo. El martes 12, a las 20 hs, se proyectará “México, la revolución congelada”, la consagrada obra documental del cineasta Raymundo Gleyzer, en pantalla grande. El jueves 14, 20 hs, Ana Fraile y Lucas Scavino estrenarán su documental ”Tierra que habla” sobre el conflicto mapuche en la Patagonia. También un registro sobre el fracking en el país se exhibirá con la cinta “Qué perforado está mi valle”, dirigido por Gastón Bejas, Natalia Gelós, Martín Álvarez Mullall y y Nico Perrupato, que se emitirá el viernes 15 a las 20 hs.
En cuanto al cine de ficción, Sala Lúcida ofrecerá el viernes 15, a las 22 hs, con la presencia de la directora argentina Victoria Chaya Miranda el film policial “Lo habrás imaginado”. El sábado 16, a las 18 hs, la apertura será con la cinta “El amo del jardín”, de Fernando Krapp seguido con la proyección de “Made in Japan” de Diego Alberti, a las 20:30 hs con música av. set. Al otro día, el domingo 17, a las 18 hs, se presentará “Coro La Providencia” dirigido por Rodolfo Diorio. Para finalizar, “Mundo Salamone”de Ezequiel Hilbert se exhibirá a las 19:30 hs.
En esta coyuntura y ante la falta de políticas culturales adecuadas para el cine nacional, ¿puede la apertura de una sala contribuir a una mejora en el panorama local de exhibición? Ante esta pregunta, Fraile respondió: “Hay una abundancia de políticas culturales destructivas del sistema soberano que tenemos. Hay una necesidad de destruir lo que hacemos para traer importadas otras ideas y eventos”, y subrayó: “Sala Lúcida es parte del ecosistema de salas chiquitas y medianas que estamos preocupados por esta situación”.
Sobre esta realidad, la gestora consideró que hay que poner freno ante este panorama “haciendo”; llevando a cabo ciclos de cine, ciclo de música, charlas con autores y consolidando un espacio autosustentable. En ese sentido, la programación y la curaduría de Sala Lúcida se desarrolla mediante una línea editorial grupal enfocándose en aspectos como de donde son los films para proyectar, las alianzas con festivales de cine y con productores independientes nacionales, o también de otras partes del mundo.
“Elegimos hacer un ciclo de cine brasilero, como para iniciar el ciclo de cine Latinoamericano, con el apoyo de muchos cineastas vinculados a Brasil”, ejemplificó la egresada de la prestigiosa Escuela Internacional de Cine y TV de San Antonio de los Baños y aclaró: “Se hace colectivamente, pero con una línea editorial muy marcada que queremos ver lo que no podemos ver en otros lados. Queremos ver las películas de nuestros países limítrofe, queremos ver las películas de otros continentes que no llegamos a ver, queremos ver cine independiente, queremos ver esas películas que cuesta mucho acceder y las que promueven el debate, la discusión y la sensibilidad”.
Según la visión de los cineastas comprometidos con el cine nacional e independiente, varios factores han perjudicado la exhibición de este tipo de películas en salas convencionales. Los monopolios de los medios de comunicación y de cadenas de salas es uno de los aspectos más nocivo, ya que priorizan la oferta de films que se rigen exclusivamente por la taquilla y la comunicación mediática. “No se priorizan a través de políticas públicas, ni a través de nada, al cine nacional, al cine latinoamericano y al cine regional”, detalló Fraile y acotó: “Al enfrentarnos con acciones concretas, a todas las dificultades que tenemos al hacer programaciones diferentes, podemos entender cuáles son esos factores en la práctica”.
Por otro lado, la falta de una cuota de pantalla y la carencia de políticas publicas en la formación de espectadores son otros factores que muchos realizadores nacionales reclaman al organismo estatal de regulación del cine nacional. Un déficit notorio que muchos productores audiovisuales y directores cinematográficos achacan a la conducción actual de Carlos Pirovano en el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA). Una gestión muy cuestionada que se refleja en muchos aspectos, incluso dentro del lineamiento educativo del mismo instituto con el anuncio del paro de profesores e instructores de la Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica (ENERC) de esta semana.
Probablemente, la misma documentalista tenga la respuesta de la existencia de Sala Lúcida, manifestando el reclamo de las salas independientes en nuestro país. Al no existir la posibilidad de poder ver las cintas nacionales de manera federal, sin ningún tipo de política pública que aplique líneas de subsidios o promoción a estas salas, el mercado termina siendo un campo dominado por los monopolios y las plataformas en función de la taquilla y el comercio, consolidando "un autoritarismo de un solo tipo de cine".
Sin dudas, en un contexto tan desfavorable para la distribución y la exhibición en el ámbito local, ver cine en una sala es un acto vivencial y, también, es un acto personal y político acorde a las posibilidades. Trascender el arte cinematográfico, sin depender de los hábitos mediáticos establecidos, fomentando la reflexión y con precio accesible, no debería estar marginado.
Finalmente, Ana Fraile reconoció: “Somos hijos e hijas del cine de Raymundo Gleyzer, del cine de Fernando Birri, somos de una generación que creció con cine clubes, con cines en las bibliotecas populares y yendo de chiquititos al cine en continuado”.