Lionel Messi (CEDOC)
Video viral: ahora hasta los rivales abrazan a Messi
En los cuartos de final de la Concacaf Champions Cup, los jugadores de Monterrey saludaban y mostraban su admiración al capitán del Inter Miami.
Lionel Messi volvió a protagonizar una de esas escenas que exceden el resultado de un partido y que ayudan a explicar la dimensión que alcanzó su figura dentro del fútbol mundial. En el enfrentamiento entre Inter Miami y Monterrey, por los cuartos de final de la Concacaf Champions Cup, el argentino recibió distintas muestras de respeto y admiración de parte de los futbolistas mexicanos, incluso en momentos en los que la disputa deportiva era intensa.
Los episodios más significativos se produjo durante la revancha disputada en el estadio BBVA de Monterrey, donde el equipo mexicano terminó imponiéndose 3-1 y avanzó a las semifinales. Messi fue titular junto con Luis Suárez, Sergio Busquets y Jordi Alba, y pese a la eliminación del conjunto estadounidense, el astro protagonizó varias escenas de camaradería con sus adversarios. Erick Aguirre con la número 14 de Monterrey fue uno de los defensores encargados de enfrentarlo durante buena parte del encuentro y, en varias ocasiones, al finalizar la jugada, el deportista del club azteca aprovechaba para abrazar al capitán de Las Garzas.
Después del silbatazo que confirmó la eliminación del Inter Miami, Messi permaneció unos instantes sobre el campo y comenzó a despedirse de sus adversarios. Los jugadores de Monterrey buscaban a Messi para saludarlo y abrazarlo. La escena fue registrada por ESPN como uno de los momentos destacados de aquella noche y mostró que, una vez finalizada la competencia, la rivalidad deportiva quedaba desplazada por el reconocimiento entre futbolistas.
La presencia del capitán albiceleste había generado una expectativa extraordinaria entre los protagonistas del fútbol mexicano. Incluso antes del partido, antiguos futbolistas de Rayados buscaron acercarse a él para saludarlo y tomarse fotografías. Nery Cardozo, exjugador del conjunto regiomontano, acudió al hotel de concentración del Inter Miami acompañado por sus hijas y consiguió fotografiarse con el campeón rosarino.
Pero el contexto emocional que rodea actualmente a Messi modifica profundamente la lectura de estas imágenes. El líder del Inter Miami atraviesa uno de los momentos personales más dolorosos tras la muerte de su padre, Jorge Messi, quien falleció el 7 de agosto en Rosario a los 68 años, luego de atravesar un prolongado problema de salud. Un legado paterno que se reflejo en su acción como representante durante toda la carrera deportiva de su hijo y considerado como una de las personas que más influyó en las decisiones que permitieron que aquel niño rosarino pudiera convertirse en una estrella mundial.
La dimensión de esa pérdida comenzó a percibirse incluso antes del fallecimiento. Durante el Mundial de 2026, Messi había revelado que atravesaba “días difíciles y complicados” por una situación completamente ajena al fútbol. Después de marcar ante Argelia, el argentino se quebró emocionalmente y explicó que había vivido días muy difíciles, pero que se sentía acompañado por sus compañeros y por toda la delegación argentina.
Después del fallecimiento, Messi decidió romper el silencio y publicó una extensa carta dedicada a Jorge. Allí expuso una vulnerabilidad poco habitual en un futbolista acostumbrado a hablar fundamentalmente dentro de la cancha. Reconoció el vacío provocado por la ausencia de su padre y explicó que durante años, después de cada partido, esperaba su mensaje. Esa rutina cotidiana, aparentemente sencilla, se había convertido en uno de los vínculos más importantes de su vida. La ausencia de ese mensaje después de cada encuentro fue, para Messi, una de las señales más dolorosas de que la situación había cambiado definitivamente.
La carta también abrió una incógnita que hasta ahora parecía difícil de imaginar: la continuidad de Messi en el fútbol. El argentino admitió que tiene “muchas dudas” acerca de seguir jugando durante mucho más tiempo y reconoció que la muerte de su padre lo dejó emocionalmente desorientado. No anunció su retiro ni confirmó que vaya a abandonar el fútbol, pero dejó en claro que el futuro deportivo ya no puede analizarse separado de la pérdida personal que acaba de atravesar.
Por eso, las imágenes de Messi recibiendo abrazos de sus rivales adquieren una lectura distinta en este momento de su vida. El fútbol, que durante décadas fue el lenguaje a través del cual construyó su vínculo con su padre, también se convirtió ahora en un espacio donde recibe muestras de afecto de quienes hasta hace pocos minutos estaban intentando detenerlo e intentando arrebatarle la pelota. Los jugadores de Monterrey lo enfrentaron, lo marcaron, discutieron con él y celebraron su eliminación, pero cuando terminó el partido apareció otra dimensión: la del respeto hacia una figura que trascendió clubes, nacionalidades y camisetas.