En medio de las repercusiones que provocó la muerte de Jorge Horacio Messi, padre de Lionel Messi, comenzó a conocerse una faceta mucho menos visible de su vida y de su vínculo con Rosario. El progenitor del astro albiceleste tuvo una participación decisiva en un programa que permitió capacitar a médicos argentinos en Barcelona para especializarse en trasplantes de médula ósea pediátricos.
La historia fue revelada por el médico y periodista Jorge Tartaglione, quien contó que el padre del capitán argentino colaboró personalmente para que profesionales de la salud de la ciudad pudieran viajar a España, formarse en un centro de referencia internacional y regresar posteriormente a trabajar en el sistema público rosarino. Según el relato difundido por el comunicador en La Nación+, esa capacitación tuvo un impacto concreto y terminó contribuyendo a que en Rosario se realizaran más de cien trasplantes de médula ósea.
La revelación adquirió especial significado porque mostró una faceta de Jorge Messi que había quedado prácticamente fuera de la enorme exposición pública que acompañó durante décadas a su hijo. Mientras Lionel construía una de las carreras más extraordinarias de la historia del fútbol, Jorge desarrollaba paralelamente una actividad vinculada con la Fundación Leo Messi y con instituciones sanitarias de Rosario. No se trató solamente de aportes económicos destinados a comprar equipamiento o realizar obras, también una parte de esa colaboración estuvo orientada a formar recursos humanos y trasladar conocimientos médicos desde centros de alta especialización europeos hacia hospitales públicos de la ciudad.
Tartaglione explicó que Jorge Messi llevaba médicos argentinos a Barcelona para que pudieran capacitarse específicamente en trasplantes de médula ósea. “Jorge Messi llevaba médicos argentinos a Barcelona para que se formaran, aprendieran sobre trasplantes de médula ósea y los traía de vuelta”, relató el especialista. La frase que utilizó para dimensionar la participación personal del padre de Lionel fue todavía más contundente: “Se encargaba de todo”.
El programa estaba relacionado especialmente con el Hospital de Niños Víctor J. Vilela de Rosario y con la capacitación de profesionales en el Hospital Universitario Vall d’Hebron de Barcelona, una institución de referencia en el tratamiento de patologías complejas. La Fundación Leo Messi documentó públicamente que desde hacía varios años sostenía programas de formación médica en España, además de colaborar con infraestructura y equipamiento hospitalario. En 2020, durante una jornada de intercambio médico realizada en Rosario, la propia Fundación recordó que las becas de formación en España constituían una de las herramientas mediante las cuales buscaba mejorar la atención de enfermedades pediátricas.
Uno de los casos documentados es el de Silvia Lavítula, jefa del Servicio de Hemoterapia del Hospital Vilela, quien viajó a Barcelona para realizar una capacitación en el Vall d’Hebron. Entre marzo y abril de 2013 trabajó en diferentes áreas vinculadas con la atención de pacientes, entre ellas la unidad de trasplante, Hematología, el Banco de Sangre y el Banco de Tejidos. El objetivo era incorporar conocimientos y procedimientos que posteriormente pudieran ser aplicados en Rosario.

La elección del Vall d’Hebron no fue casual. Se trataba de un centro con amplia experiencia en trasplantes y en patologías oncohematológicas infantiles, por lo que la formación allí permitía que los profesionales rosarinos conocieran protocolos y metodologías de trabajo de un centro de alta complejidad. El mecanismo tenía una lógica sencilla pero de enorme impacto: en lugar de limitar la ayuda a una intervención puntual sobre un paciente, se buscaba capacitar a los médicos y enfermeros que después atenderían a muchos otros niños.
Ese concepto fue destacado por la propia directora del Hospital Vilela, Stella Binelli. En una jornada organizada por la Fundación Leo Messi, la médica señaló que la institución acompañaba desde hacía años la capacitación específica en patología oncohematológica y trasplante de médula ósea infanto-juvenil de los equipos profesionales, tanto médicos como enfermeros. Según Binelli, la formación se desarrollaba no solamente en Argentina sino también con equipos considerados referentes a nivel mundial y había producido un “impacto significativo” en la calidad de atención de los pacientes, con resultados positivos.
La importancia de ese trabajo puede entenderse al observar qué implica un trasplante de médula ósea. Actualmente denominado con mayor precisión trasplante de células progenitoras hematopoyéticas, es un procedimiento utilizado para reemplazar células de la médula ósea enfermas o dañadas por células sanas capaces de reconstruir el sistema hematopoyético del paciente. En pediatría puede resultar determinante para el tratamiento de distintas enfermedades oncohematológicas y otras patologías graves.

Por eso, formar equipos capaces de realizar estos procedimientos no significa simplemente incorporar una nueva técnica quirúrgica. Requiere desarrollar una estructura integral que incluye hematología, hemoterapia, enfermería especializada, bancos de sangre y tejidos, aislamiento, seguimiento del paciente, compatibilidad y manejo de las complicaciones posteriores al trasplante. La experiencia de los profesionales en centros internacionales permite trasladar protocolos y conocimientos a todo el equipo sanitario y construir una capacidad que permanece en el hospital mucho después de finalizada la capacitación.
La cifra de más de cien procedimientos permite dimensionar la diferencia entre una donación aislada y un programa sostenido de capacitación. Cada médico formado puede participar después en decenas de tratamientos y transmitir conocimientos a nuevos integrantes de los equipos sanitarios. De esa manera, una ayuda inicial puede multiplicarse con el tiempo y generar una capacidad institucional propia dentro del sistema público de salud.
La relación de la familia Messi con el Hospital Vilela no comenzó con el programa de trasplantes. La Fundación Leo Messi desarrolló durante años distintas iniciativas vinculadas con el hospital pediátrico rosarino. Entre ellas hubo obras de infraestructura, adquisición de equipamiento y programas de capacitación. La institución también colaboró con el Hospital Garrahan y con otros centros pediátricos argentinos. En 2020, Jorge Messi participó personalmente de una jornada de intercambio médico organizada por la Fundación en Rosario, en la que especialistas del Garrahan y del Vilela compartieron conocimientos sobre diagnóstico temprano y tratamiento del retinoblastoma.
La historia también muestra que la dimensión solidaria de la familia Messi estuvo fuertemente ligada a Rosario. El capitán de la Selección argentina nació y comenzó allí su formación futbolística antes de trasladarse a Barcelona cuando era un adolescente. A pesar de que su carrera profesional se desarrolló principalmente en Europa y posteriormente en Estados Unidos, su familia mantuvo vínculos estrechos con la ciudad y mediante la Fundación canalizó parte de ese vínculo hacia hospitales pediátricos y proyectos de salud.














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