La interna en la cúspide del poder ejecutivo nacional sumó un capítulo de máxima tensión institucional tras las duras declaraciones del actual jefe de Gabinete, Diego Santilli, quien salió a cruzar de manera categórica a la vicepresidenta Victoria Villarruel tras los cuestionamientos públicos de esta última hacia el presidente Javier Milei. El conflicto se originó luego de que la titular del Senado manifestara en sus redes sociales una “genuina preocupación por el estado” del mandatario y hablara de “persecuciones imaginarias”, reaccionando a las publicaciones en redes sociales que la vinculaban con supuestas maniobras contra el oficialismo.
En una entrevista concedida a Eduardo Feinmann por Radio Mitre, el ministro coordinador no escatimó adjetivos para calificar la postura de la vicepresidenta y manifestó estar “en total desacuerdo” con su accionar. Santilli calificó los dichos de Villarruel como “una barbaridad, un disparate y una falta de sentido común”, añadiendo que constituyen “una falta de respeto y agravios impropios de una persona que acompañó al Presidente en la fórmula”.

En una defensa irrestricta de los proyectos de ley, de la reforma de la carta orgánica del Banco Central y de los decretos impulsados por la Casa Rosada, el jefe de Gabinete remarcó el valor del rumbo económico actual “contra un presidente que agarró un país devastado”, apuntando que, en lugar de ayudar a sacar al país adelante, la titular del Senado se posiciona “siempre poniendo palos en la rueda”. El punto álgido del descargo del funcionario se centró en un directo y explícito pedido de renuncia para que abandone su cargo dentro de la estructura oficial.
Santilli sentenció con dureza que “si una persona no está de acuerdo, que dé un paso al costado entonces”, y repitió la exhortación al asegurar: “Si vos sos parte de un Gobierno y estás constantemente atacando al Presidente, tenés que dar un paso al costado”. En tono desafiante frente a las aparentes ambiciones electorales de la vicepresidenta, el jefe de ministros concluyó reclamándole de manera contundente “que dé un paso al costado si cree que es así, que arme su proyecto y que compita”.

Este enfrentamiento no hace más que profundizar una grieta dentro del espacio que ya venía registrando picos de altísima hostilidad en el Congreso, donde se filtró un áspero ida y vuelta vía WhatsApp entre Villarruel y la jefa del bloque de senadores de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich. La vicepresidenta intentó postergar de inmediato la sesión parlamentaria prevista para tratar la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, argumentando textualmente: "Cómo vamos a tener sesión después de haber casi ganado el Mundial". Bullrich le contestó de forma escueta y cortante: "Para festejarlo".
La conversación escaló velozmente hacia acusaciones ideológicas cuando Villarruel arremetió señalando que el tratamiento de las reformas era “para vender el país”, apuntando sobre todo al capítulo que elimina restricciones para la compra de tierras rurales, considerando que debilitaba la soberanía y facilitaba la adquisición de territorio nacional por parte de capitales extranjeros. El cruce de mensajes se volvió sumamente personal cuando la vicepresidenta le escribió de forma hiriente: “andá a chuparle las medias a Karina”, en referencia a la secretaria general de la Presidencia.

La disputa en el bloque gobernante y la desvinculación política de la vicepresidenta con el núcleo libertario terminaron de cristalizarse durante una posterior entrevista televisiva con el periodista Diego Sehinkman en el programa Una vuelta más por la señal TN. En ese espacio de debate, Bullrich profundizó los cuestionamientos y la ubicó ideológicamente en la vereda opuesta a las doctrinas de la Casa Rosada al definir de manera taxativa a Villarruel como “una persona que está muy lejos de las ideas que lleva adelante el gobierno”. Al ser consultada sobre las discrepancias que mantiene con la titular de la Cámara Alta, la legisladora fue letal al asegurar que la distancia se manifiesta “en todas sus expresiones, piensa distinto”.
Finalmente, para marcar una frontera tajante entre el oficialismo y la vicepresidenta, Bullrich la vinculó directamente con la oposición peronista federal al manifestar ante las cámaras: “La ubicaría más en un peronismo tradicional que en lo que nosotros representamos: un republicanismo democrático y liberal, con una idea de cambio en la economía. A ella la veo más conservadora típica”, ratificando así el aislamiento de la segunda en la línea de sucesión presidencial.














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