"Villarruel está lejos de las ideas que representa el gobierno. Ella ya ha decidido ser parte de un proyecto distinto al nuestro. La veo tirando hacia un peronismo conservador”, disparó Patricia Bullrich en una entrevista realizada por Diego Sehinkman para su ciclo Una vuelta más por TN. La senadora porteña se refirió a la desconexión que la vicepresidenta mantiene con el espacio libertario y a los rumores que la vinculan con un sector del peronismo federal tras el duro cruce de mensajes que los medios dieron a conocer.
La interna del oficialismo argentino sumó un capítulo mediático más definitorio tras las declaraciones de la senadora y jefa del bloque de La Libertad Avanza en la Cámara alta, ubicándola a la titular del Senado dentro de un peronismo tradicional, distanciándola por completo de la matriz liberal que profesa la administración central. Bullrich remarcó de forma tajante que la propia Villarruel decidió de manera unilateral formar parte de un proyecto político distinto al del Poder Ejecutivo.
Las palabras de la senadora nacional profundizaron un quiebre irreversible dentro del espacio oficialista, impulsado recientemente por un feroz intercambio de mensajes privados donde ambas dirigentes cruzaron acusaciones de alto calibre institucional en torno al debate por la ley de tierras. El cruce por Whatsapp, acreditado por NOTICIAS con gente cercana a Bullrich, comenzó cuando Villarruel buscó que se suspendiera la sesión prevista para este jueves, en la que el oficialismo buscará tratar el proyecto de ley de inviolabilidad de la propiedad privada en el Senado y que aún genera resistencia entre opositores y aliados porque elimina restricciones a la compra de tierras por parte de extranjeros.
“Cómo vamos a tener sesión después de haber casi ganado el Mundial”, deslizó la vicepresidenta. “Para festejarlo”, fue la respuesta de Bullrich. “Para vender el país”, respondió Villarruel y completó: “Nadie quiere festejar en el Senado”, y propuso que cada senador lo haga en su provincia, con su familia, “no votando una ley que es indignante por el capítulo de tierras”. La legisladora libertaria, según los mensajes a los que publicó La Nación, respondió: “Ni se venden tierras. Se desarrolla el país”, y agregó: “Si no te gusta renunciá. Es lo que deberías hacer si escribís lo que escribís”. “A mí también me votaron. Y no te votaron a vos. Así que agua y ajo”, fue la respuesta de la compañera de formula de Milei.
Con este intercambio, en el que Villarruel tildó a Bullrich como chupamedias de Karina Milei, el alejamiento definitivo de la vicepresidenta del núcleo de La Libertad Avanza se consolidó más que nunca. En la actualidad, la segunda en la línea de sucesión del Ejecutivo se mueve de manera independiente: asiste a actos patrióticos en el interior del país viajando por sus propios medios, separada de las comitivas oficiales, y se muestra cercana a sectores de la prensa y de la ciudadanía de un modo marcadamente diferenciado del estilo de gestión presidencial.
Además, las tensiones ya escalaron al ámbito presupuestario y de prioridades públicas, con cruces discursivos donde la vicepresidenta no dudó en cuestionar públicamente los gastos oficiales en inteligencia y en viajes presidenciales frente al retraso de los haberes jubilatorios. Su posicionamiento actual la muestra como una figura autónoma dentro de la institucionalidad, que resiste los embates de la mesa chica gubernamental integrada por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el asesor Santiago Caputo, con quienes arrastra una enemistad declarada.
















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