Therian jirafa (CEDOC)
Efecto Therian: un hombre disfrazado de jirafa interactúa con otras de verdad
El peligro de la búsqueda de clics en el reino animal: cuando el disfraz para redes sociales rompe la barrera del respeto y altera la fauna.
En la era de la hiperconectividad, los límites entre la realidad y la performance digital se vuelven cada vez más difusos. El reciente video viral de un hombre disfrazado de jirafa en un safari no es solo una curiosidad de Instagram; es un síntoma de lo que algunos denominan el "Efecto Therian", donde la identificación con lo animal cruza la frontera del juego para invadir hábitats naturales. La escena, que comenzó como una supuesta hazaña de camuflaje, terminó revelando los riesgos de una tendencia que prioriza el impacto visual sobre la seguridad biológica.
Testigos y usuarios de redes sociales observaron con asombro cómo las jirafas, animales conocidos por su cautela y curiosidad, se acercaron al intruso sin detectar de inmediato la presencia humana bajo el disfraz. Sin embargo, lo que para muchos fue un momento de risas, para los especialistas representa una transgresión peligrosa. Este tipo de intervenciones altera el comportamiento natural de las especies, rompiendo el equilibrio de distancia necesario en cualquier interacción de safari.
El punto crítico de la grabación ocurre cuando el artificio falla: en un movimiento brusco, la cabeza del disfraz se desprende y cae, provocando un susto inmediato en los animales. Esta reacción de espanto no es un detalle menor; el estrés provocado por un objeto extraño que se desarma frente a ellas puede desencadenar respuestas defensivas impredecibles. Lo que empezó como un intento de "comunión" animal terminó siendo un acto de contaminación visual y sonora que pone en riesgo tanto al bromista como a los ejemplares reales.
La ética del "like". Expertos en comportamiento animal han salido a advertir que estas acciones son profundamente negativas. No existe una interacción genuina, sino una perturbación del ecosistema en pos de un reel exitoso. Mientras el video acumula reproducciones, queda flotando la pregunta sobre hasta dónde es lícito forzar la naturaleza para alimentar el algoritmo. En el safari de la vanidad digital, parece que la seguridad y el respeto por la fauna son los primeros en quedar fuera de foco.
También te puede interesar
-
El fiscal Strassera tendrá su estación de subte
-
Los retos virales más peligrosos para chicos y adolescentes
-
Cuáles son los requisitos para aplicar al nuevo crédito hipotecario del Banco Ciudad
-
“Desmadre”, el libro que ilumina el drama silencioso de la muerte perinatal
-
La única pelea que le faltaba a Eduardo Feinmann: contra los meteorólogos
-
El gran retroceso: las mujeres y diversidades en la mira de la ultraderecha
-
Marcelo Longobardi regresa al aire
-
Conspiraciones y especulaciones: el mito de los famosos fake
-
Salida de chicas: Juliana Awada y Antonia Macri en una cena de mujeres en la noche porteña