Plastic Eating (CEDOC)

Los retos virales más peligrosos para chicos y adolescentes

Los desafíos que circulan en TikTok y otras redes sociales y que pueden llevar a los jóvenes a la muerte. "Plastic eating", la última moda.

Cada tanto, TikTok y sus plataformas hermanas —Instagram Reels o YouTube Shorts— incuban una nueva ola de desafíos virales que van bastante más allá de la simple búsqueda de gracia o del ridículo momentáneo. Son retos que logran viralizarse en cuestión de pocas horas, se replican en millones de cuentas y aterrizan directamente en la pantalla de chicos y adolescentes que ven a pares suyos realizando estas acciones como si no tuvieran consecuencias aparentes.

Sin embargo, esa falta de riesgo visible es precisamente el núcleo del problema: lo que no se llega a ver en el video editado son las internaciones de urgencia, las secuelas neurológicas permanentes y, en los casos más críticos, las muertes. Lo que sigue es un repaso de los desafíos más peligrosos que circularon en los últimos años. No se trata de una lista exhaustiva, sino de una advertencia necesaria frente a una realidad que se mueve mucho más rápido que la supervisión adulta.

Plastic eating. Este desafío, originado en Douyin (China) y expandido bajo el hashtag #PlasticEating, propone masticar comida a través de un film transparente para sentir el sabor y escupirla sin ingerir calorías. Aunque en redes se presenta como un método ingenioso para "engañar" al cerebro y controlar el peso, sus consecuencias son graves.

Los especialistas advierten que la fricción del plástico libera micropartículas sintéticas que, al ser ingeridas, dañan los sistemas digestivo y respiratorio, provocando inflamación crónica. Además, la presión del material causa úlceras en las encías, erosión dental e infecciones bacterianas. Más allá de lo físico, la práctica es una señal de alarma: normaliza conductas propias de trastornos alimentarios como la anorexia y la bulimia, disfrazando una patología grave como contenido viral.

Juego de la asfixia. Es el más letal y antiguo de la lista. Conocido como "blackout challenge" o "choking game", consiste en interrumpir el flujo de oxígeno al cerebro —con cuerdas, cinturones o las manos— hasta perder el conocimiento.

Las cifras son alarmantes: solo entre 2021 y 2022 se vinculó a la muerte de 20 niños (15 menores de 12 años). El daño es irreversible, ya que la falta de oxígeno destruye 32.000 neuronas por segundo, provocando secuelas cognitivas de por vida. En 2025, familias británicas demandaron a TikTok alegando que el diseño de la plataforma empujó este contenido hacia los menores.

Pollo NyQuil. En 2022, el gobierno estadounidense tuvo que emitir una advertencia formal sobre este reto, que consiste en cocinar pechugas de pollo sumergiéndolas en NyQuil, un antigripal de venta libre que combina acetaminofén, dextrometorfano y doxilamina en dosis específicas. La agencia advirtió que hervir el medicamento lo concentra y altera sus propiedades químicas de forma peligrosa.

Incluso si no se llega a comer el pollo, el simple hecho de inhalar los vapores mientras se cocina podría hacer que niveles altísimos de la droga ingresen al cuerpo a través de las vías respiratorias. El riesgo concreto es una sobredosis accidental sin que el participante sea consciente de ello: al reducirse el líquido por la cocción, los principios activos se concentran masivamente en la carne, volviendo imposible controlar la dosis ingerida. Los síntomas incluyen convulsiones, problemas respiratorios agudos y pérdida de conciencia.

One Chip Challenge. En septiembre de 2023, la tragedia golpeó a la familia de Harris Wolobah, un adolescente de 14 años de Massachusetts que murió tras participar en este reto. El desafío consiste en comer un solo nacho de la marca Paqui, elaborado con Carolina Reaper y Naga Viper —dos de los pimientos más picantes del mundo, que superan los dos millones de unidades en la escala Scoville— y resistir el máximo tiempo posible sin beber agua.

Wolobah comenzó a sentirse mal en la escuela y, a pesar de ser trasladado al hospital, no sobrevivió al impacto que el compuesto químico generó en su organismo. Tras este episodio, la empresa retiró el producto del mercado y gigantes como Amazon y eBay lo dieron de baja de sus catálogos. No fue un caso aislado: en los meses previos, varios jóvenes terminaron internados con síntomas gástricos y respiratorios.

Orbeez challenge. Las Orbeez son pequeñas bolitas de gel biodegradable que originalmente se venden como juguetes infantiles. Sin embargo, en su versión viral y peligrosa, el reto consiste en dispararlas con pistolas modificadas contra personas desprevenidas en espacios públicos.

En Deltona, Florida, una adolescente fue arrestada tras disparar esferas congeladas a una niña, provocándole marcas y hematomas visibles. En Georgia, un repartidor de Amazon sufrió pérdida de visión temporal tras recibir un impacto directo en el ojo. Las autoridades policiales han advertido que estas balas de gel, disparadas a alta velocidad o congeladas, pueden causar lesiones oculares y cutáneas graves.

Door kick challenge y Planking. Otros retos se basan en acciones físicas que parecen simples pero tienen consecuencias ortopédicas y traumáticas directas. El "Door kick challenge" consiste en patear una puerta para abrirla de un golpe seco y grabarlo para la red. El problema surge cuando las puertas no ceden (especialmente las metálicas), provocando que el impacto reverso fracture el pie, el tobillo o la tibia.

Por otro lado, el "Planking" es uno de los desafíos más antiguos: consiste en fotografiarse acostado rígidamente en lugares insólitos o elevados. Aunque parece inofensivo, el riesgo de caída es extremo. En 2011, un joven australiano murió al caer de un séptimo piso mientras intentaba realizar esta maniobra en un balcón.

El algoritmo como cómplice. Los especialistas señalan un factor estructural que amplifica estos retos: el algoritmo de TikTok. Este sistema funciona detectando los temas sobre los que el usuario ya ha mostrado interés y bombardeándolo con contenido similar para retenerlo el mayor tiempo posible.

Los desafíos peligrosos generan precisamente las métricas de retención que el algoritmo busca: curiosidad, impacto y repetición. De esta manera, un joven que busca un video de cocina puede terminar, en pocos pasos, frente a un tutorial para cocinar pollo en jarabe, creando una cámara de eco donde el peligro se normaliza y se vuelve la norma de consumo diario.

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