Jorge Rial (CEDOC)
Jorge Rial activista: "La marcha no hay que bajarla, hay que copar la calle"
El periodista disparó contra la Ley de Tierras y alento la movilización de protesta para este jueves en la plaza del Congreso.
"La marcha no hay que bajarla. Se le ganó en la política, ahora hay que copar la calle", destacó Jorge Rial en su cuenta de X. El conductor televisivo de Argenzuela se sumó con elocuencia al resto de celebridades mediáticas que se pronunciaron contra la denominada Ley de Tierras promocionada por el oficialismo y que se encuentra en pleno debate en el Senado. Un tuit bastante esperable teniendo en cuenta su alineación con el kirchnerismo y su enfrentamiento punzante contra la gestión de Javier Milei.
El mensaje de Rial es una síntesis de la jornada parlamentaria que se vivió el miércoles, cargada de dramatismo, marchas atrás y reproches cruzados dentro del oficialismo. El Senado de la Nación se convirtió en el escenario de una estrepitosa parálisis política para la administración Milei. Lo que la Casa Rosada proyectaba como el debate definitivo para sancionar el proyecto de Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, ,a ambiciosa iniciativa desreguladora del ministro Federico Sturzenegger que contemplaba la derogación o flexibilización de la Ley de Tierras vigente desde 2011, terminó diluyéndose antes de llegar al recinto.
Presionado por una paridad extrema, la falta de votos garantizados y una creciente movilización social en medios y redes sociales, el bloque de La Libertad Avanza, encabezado por la senadora Patricia Bullrich, optó el miércoles por la tarde por retirar por completo el capítulo III del proyecto, sepultando de forma momentánea la pretendida reforma agraria antes de reiniciar el cuarto intermedio. El freno de mano activado por el oficialismo responde a una evidente pérdida de impulso legislativo provocada por dos frentes simultáneos: la resistencia interna de los gobernadores aliados y la inflexibilidad técnica dentro del propio gabinete.
Durante semanas, la redacción del dictamen transitó por un laberinto de 17 borradores y cuatro sesiones fallidas. Para intentar salvar la ley y seducir a bloques aliados, la bancada oficialista ofreció una fuerte concesión de último momento que fue la de abandonar la idea de eliminar por completo los límites a la compra de campos por parte de extranjeros para, en su lugar, elevar el tope legal del 15% actual al 25% por provincia. Esta alteración desató la furia del ministro Sturzenegger, quien se resistió firmemente a aceptar las modificaciones de Bullrich, en especial aquellas que aseguraban la jurisdicción plena de las provincias sobre sus recursos naturales.
Cuando el Poder Ejecutivo finalmente cedió a la enmienda, el costo político ya estaba pago. Toda la oposición unificada de Unión por la Patria ya había instalado que la medida equivalía a ceder una superficie similar a la provincia de Buenos Aires a corporaciones internacionales y magnates tecnológicos, ahuyentando a varios gobernadores periféricos que inicialmente apoyaban el texto pero prefirieron resguardarse del costo social.
En paralelo al fracaso de las negociaciones, los pasillos del Congreso ardieron con duras acusaciones dirigidas hacia la presidenta del Senado, Victoria Villarruel. Los sectores más duros del Poder Ejecutivo estallaron en ira contra la vicepresidenta, acusándola de "jugar sus propias cartas" en perjuicio de la administración nacional y de actuar en sintonía con la oposición para sabotear el quórum. El detonante del conflicto fue un decreto firmado por la segunda en la línea de sucesión del PE que autorizó a la senadora kirchnerista Anabel Fernández Sagasti a participar y votar de forma remota en la sesión, atendiendo a una recomendación médica por su avanzado embarazo de 32 semanas.
Pese a que el capítulo más conflictivo sobre la extranjerización del suelo fue retirado de la agenda parlamentaria el miércoles, para este jueves se espera una sesión sumamente tensa y con final abierto. El oficialismo iniciará la jornada buscando consolidar el quórum mínimo de 37 senadores para tratar el remanente de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, que todavía conserva reformas de alto impacto como el endurecimiento de los regímenes de expropiación y la implementación de mecanismos de desalojo exprés para terrenos ocupados. El peronismo ya anticipó que planteará una dura batalla reglamentaria cuestionando la validez de la sesión debido a presuntos vicios de nulidad en la conformación de las comisiones.
Mientras las discusiones técnicas se trasladen al recinto, las inmediaciones del Palacio Legislativo reflejarán el descontento civil a través de una masiva movilización de protesta convocada en la Plaza del Congreso. Lejos de desactivar la protesta tras la marcha atrás parcial del oficialismo, las principales centrales obreras del país y los movimientos sociales decidieron mantener firme la convocatoria para profundizar la presión política.
La Confederación General del Trabajo (CGT), la Central de los Trabajadores de la Argentina (CTA) y gremios con fuerte capacidad de movilización como la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) encabezan la organización. Junto a ellos confluirán movimientos de izquierda como el Polo Obrero y partidos que integran el Frente de Izquierda y de Trabajadores - Unidad (FIT-U), así como diversas organizaciones ambientalistas agrupadas bajo el colectivo Ambiente en Lucha.
La movilización ha logrado romper las fronteras de la militancia tradicional gracias a un inédito y masivo respaldo de celebridades mediáticas y figuras de la cultura nacional, quienes inundaron las redes sociales bajo consignas como "Argentina no está en venta" y "La tierra no se vende". Estrellas globales de la música popular como Lali Esposito y Tini Stoessel utilizaron sus perfiles para instar a sus seguidores a marchar al Congreso en defensa de la soberanía de los recursos hídricos y energéticos.
A este coro de reclamos se sumaron artistas urbanos y referentes juveniles como Wos, Ca7riel y el cantante Dillom, junto a figuras históricas de la escena alternativa como Juana Molina e influyentes creadores de contenido digital como Martín Cirio. La confluencia de estos sectores anticipa una jornada de enorme tensión política y visibilidad pública, donde el destino final de las desregulaciones del suelo argentino se jugará tanto en la rigidez de las bancas como en el calor de la protesta social.