Sebastián Pareja (CEDOC)

Atacado a piedrazos: Sebastián Pareja debió refugiarse en el Congreso

En plena marcha, el legislador libertario fue apedreado por manifestantes. Gritos y cruces.

Las inmediaciones del Palacio Legislativo se transformaron este jueves en un escenario de extrema polarización y violencia urbana durante el desarrollo de la quinta Marcha Federal Universitaria. El epicentro de la tensión callejera quedó retratado en la figura del diputado nacional y principal armador político de La Libertad Avanza en la provincia de Buenos Aires, Sebastián Pareja, quien fue interceptado y acorralado por un numeroso grupo de manifestantes en la vía pública.

El legislador oficialista avanzaba a paso redoblado bajo una lluvia de insultos y reproches enfocados al ajuste a las casas de estudio, un tenso ida y vuelta que rápidamente escaló de los gritos a la hostilidad física. Ante la inminencia de un desborde violento, y tras piedrazos que pasaron cerca, algunos asesores de su equipo y personal de seguridad de la Cámara de Diputados intervinieron con premura para guarecer al dirigente en el perímetro vallado de la entrada del edificio anexo del Congreso.

Protegido por los barrotes de la reja perimetral y contenido por los efectivos policiales que improvisaron un cordón de resguardo, Pareja eludió el enfrentamiento físico directo pero optó por continuar la confrontación verbal con los manifestantes apostados del otro lado. Con las palmas hacia abajo, sus colaboradores más cercanos le pedían calma en un intento por desactivar el foco de efervescencia, mientras una mujer policía se interponía para asegurar la división.

El referente bonaerense se acomodó la solapa de su saco y contestó a los gritos acusando a la multitud de "ladrones" y exclamando que se habían robado la Argentina. Desde el entorno del armador libertario buscaron restarle dramatismo a las imágenes minimizando el episodio y catalogándolo como una consecuencia previsible del clima general de protesta que envolvía la jornada.

La agresión contra el legislador formó parte de un cuadro de situación mucho más amplio, signado por una masiva movilización opositora en reclamo de financiamiento para la educación pública que derivó en graves disturbios. La respuesta oficial no tardó en llegar: el Ministerio de Seguridad de la Nación, conducido por Alejandra Monteoliva, ordenó la activación del protocolo antipiquetes, desatando una severa represión que incluyó la utilización de camiones hidrantes y gases lacrimógenos para dispersar la concentración y recuperar el control de las arterias viales.

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