Javier Milei (CEDOC)

Milei retuiteó a quienes ponen en duda el atentado atribuido a Cerimedo

En redes sociales, el influencer libertario Fran Fijap puso en duda el atentado y el mandatario compartió el mensaje.

La detención del consultor Fernando Cerimedo en Bolivia abrió uno de los expedientes judiciales de mayor repercusión política y mediática del año que supero el territorio argentino y escaló a nivel regional. El estratega digital, conocido por haber trabajado en las  campañas de Javier Milei, Jair Bolsonaro en Brasil y Rodrigo Paz Pereira en Bolivia, fue arrestado el 18 de agosto en el Aeropuerto Internacional Viru Viru, de Santa Cruz de la Sierra, cuando se disponía a abordar un vuelo con destino a Buenos Aires.

La Fiscalía boliviana sostiene que existen elementos suficientes para investigarlo como presunto autor intelectual del atentado contra la abogada y analista política boliviana Nadia Shirley Beller Delgado, quien recibió tres disparos ejecutados por sicarios vestidos como repartidores. El caso se investiga bajo la figura penal de tentativa de feminicidio, uno de los delitos más graves contemplados por la legislación boliviana que puede suscribirse a una condena de décadas. Mientras tanto el Ministerio Público solicitó 180 días de detención preventiva mientras continúa la investigación.

Por supuesto, la detención del fundador de La Derecha Diario cayo muy mal en las filas libertarias. Algunos de sus activistas digitales se pronunciaron su punto de vista sobre el caso y sostuvieron movimientos conspirativos contra el operador mileista. El influencer Fran Fijap fue uno de los más destacado. "Es toda una opereta manejada por el violín de Evo. La mina supuestamente recibió cuatro balazos, pero no se ve sangre y , apenas seis horas después, ya estaba hablando ante las cámaras desde una sala de operaciones. Para mí, es toda una opereta. Es más, me meto al pedo, pero cuando uno ve una injusticia hay que hablar", sostuvo el libertario compartiendo una nota de Clarín. Sin embargo, lo curioso del mensaje fue que el mismo presidente Javier Milei reposteó el tuit.

En la misma línea, Lilia Lemoine envió un mensaje en su cuenta de X compartiendo una imagen de la víctima del atentado. "El método es  siempre el mismo: victima + cámara + acusación a alguien del entorno de Milei lagrima de pedido", señaló la legisladora de La Libertad Avanza. Aunque el expediente se encuentra en proceso de investigación en el país trasandino, el caso puede ser un golpe directo al armado electoral de LLA para las elecciones presidenciales del año que viene. Por otro lado, si bien Cerimedo tuvo un proceso penal de manera local por una estafa inmobiliaria hace más de diez años cuya condena cumplió, de avanzar la investigaión podría exponerlo a una condena de muchos años en territorio boliviano.  

El presunto intento de femicidio ocurrió la noche del 17 de agosto frente a un hotel de lujo en Santa Cruz de la Sierra. Según la reconstrucción realizada por la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC), Beller había llegado al lugar luego de haber sido citada para reunirse con una persona que, supuestamente, le entregaría documentación vinculada con investigaciones políticas que llevaba adelante. Las cámaras de seguridad registraron cómo dos hombres llegaron en motocicleta utilizando mochilas y uniformes de una empresa de delivery. Apenas la víctima descendió de un vehículo, ambos se acercaron y abrieron fuego a corta distancia. Recibió tres impactos de bala y cayó al suelo. Los atacantes escaparon inmediatamente en la motocicleta, mientras que Beller permaneció inmóvil simulando estar muerta. Fue trasladada de urgencia a un centro médico donde permaneció internada en terapia intensiva, aunque fuera de peligro luego de varias intervenciones quirúrgicas.

Pocas horas después del atentado comenzó una serie de allanamientos ordenados por la Fiscalía. La investigación se concentró rápidamente en Cerimedo debido a la relación sentimental que había mantenido con Beller y a denuncias previas de violencia que la mujer había formulado en ámbitos privados y públicos. La policía interceptó al consultor argentino cuando intentaba abandonar Bolivia. Fue trasladado inmediatamente a dependencias de la FELCC para prestar declaración y posteriormente compareció ante un juez cautelar. Durante la audiencia, el Ministerio Público formalizó la imputación por tentativa de feminicidio y solicitó prisión preventiva por seis meses al considerar que existían riesgos de fuga, de obstaculización de la investigación y de posible manipulación de pruebas. La defensa rechazó todas las acusaciones y sostuvo que Cerimedo viajaba a Buenos Aires por motivos laborales y que incluso pretendía visitar a Beller en el hospital.

La figura penal aplicada en Bolivia tiene características particulares. El Código Penal boliviano establece que existe tentativa de feminicidio cuando una persona ejecuta actos dirigidos a matar a una mujer por razones de género, aunque el resultado fatal no llegue a concretarse por circunstancias ajenas a la voluntad del agresor. La Fiscalía sostiene que el ataque fue planificado, ejecutado por terceros y motivado por la condición de mujer y expareja de la víctima, lo que habilita la aplicación de esa figura. Si finalmente fuera condenado, Cerimedo podría enfrentar una pena cercana a la prevista para el feminicidio consumado, cuya escala llega hasta los 30 años de prisión sin derecho a indulto. Mientras tanto permanece sometido al procedimiento cautelar previsto por la justicia boliviana, que contempla la posibilidad de detención preventiva durante la etapa investigativa.

Uno de los elementos que modificó sustancialmente la investigación fue el contenido extraído del teléfono celular secuestrado al consultor argentino durante los allanamientos. Los peritos informáticos de la Fiscalía incorporaron conversaciones de mensajería que, según los investigadores, muestran intercambios entre Cerimedo y otras personas antes y después del atentado. El contenido de esos mensajes todavía integra un expediente bajo reserva parcial, pero varios fragmentos fueron difundidos por medios bolivianos y argentinos.

Entre los chats que analiza la Fiscalía aparece una conversación en la que se lee la frase: “La eliminamos ya o estamos jodidos”. En otro intercambio se menciona que la víctima “sabía demasiado” y que era necesario “resolver el problema”. También aparecen referencias a la necesidad de “cerrar todo antes de que hable”. Los investigadores consideran que esos mensajes podrían constituir evidencia de una planificación previa del ataque y buscan determinar quiénes eran los interlocutores del consultor, además de establecer si existió una organización destinada a ejecutar el atentado. La autenticidad de los chats forma parte de las pericias judiciales, aunque la defensa sostiene que fueron sacados de contexto y cuestiona la cadena de custodia del dispositivo.

La investigación también incorporó mensajes posteriores al ataque. Según la acusación, uno de los participantes preguntó si “estaba hecho el trabajo”, mientras otro respondía que la víctima seguía viva. Para los fiscales, esas conversaciones fortalecen la hipótesis de que existía un seguimiento en tiempo real de la ejecución del atentado. Cerimedo niega haber enviado esos mensajes y afirma que las conversaciones fueron manipuladas o interpretadas de manera parcial. La defensa solicitó una pericia independiente sobre el teléfono y sobre las aplicaciones de mensajería utilizadas.

La relación entre Fernando Cerimedo y Nadia Beller ocupa un lugar central en el expediente. Ambos mantuvieron una relación sentimental durante varios meses en Bolivia, vínculo que permaneció prácticamente oculto debido a que el consultor argentino estaba casado. Beller declaró que estaba embarazada de Cerimedo al momento del atentado y aseguró que durante la relación sufrió episodios de violencia psicológica, amenazas y control permanente sobre sus actividades. Según su testimonio, la ruptura ocurrió cuando comenzó a descubrir presuntas maniobras de corrupción y negocios irregulares vinculados al consultor y a distintos funcionarios bolivianos.

Desde la cama del hospital, Beller realizó una extensa denuncia pública. Afirmó que Cerimedo “mandó a los sicarios” y sostuvo que conocía quiénes eran las personas que participaron del ataque. También aseguró que el consultor mantenía vínculos con sectores de inteligencia y con integrantes de unidades especiales de la policía boliviana. “Si no fingía estar muerta, me remataban”, declaró durante una entrevista televisiva difundida pocas horas después del atentado. La mujer insistió en que el objetivo era silenciarla porque poseía documentación y conversaciones que comprometían a dirigentes políticos de Bolivia y Argentina.

Mientras tanto, la investigación continúa ampliándose. La policía boliviana detuvo a un presunto sicario identificado mediante cámaras de seguridad y analiza la participación de otras personas que habrían colaborado con la logística del ataque. Los investigadores trabajan sobre registros telefónicos, geolocalización de dispositivos, movimientos bancarios y comunicaciones entre los sospechosos. También buscan establecer quién citó a Beller al hotel y si existió una planificación coordinada para atraerla al lugar donde fue emboscada.

 

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