Beltrán Benedit (CEDOC)

Quién es el diputado libertario que justificó sus visitas a represores

El legislador Beltrán Benedit mantuvo un cruce con German Martínez de la bancada peronista por el uso de la palabra "genocidio".

El diputado nacional de La Libertad Avanza Beltrán Benedit protagonizó un fuerte cruce político durante una reunión de comisiones de la Cámara de Diputados al cuestionar el uso del término “genocidio” para referirse a los crímenes cometidos durante la última dictadura militar y reivindicar la visita que él mismo organizó en 2024 a represores condenados por delitos de lesa humanidad. El episodio se produjo durante el debate del proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional y terminó con un enfrentamiento verbal con el jefe del bloque de Unión por la Patria, Germán Martínez, quien lo acusó de haber visitado a “genocidas”.

Benedit, entrerriano y productor agropecuario antes de desembarcar en la política nacional, llegó a la Cámara de Diputados como integrante de La Libertad Avanza y desde el comienzo de su mandato se convirtió en una de las voces del oficialismo que reivindican una mirada crítica sobre el consenso construido en democracia alrededor de la memoria, la verdad y la justicia. Su nombre había adquirido notoriedad nacional incluso antes de la actual controversia, cuando en julio de 2024 encabezó una delegación de legisladores libertarios que ingresó al penal de Ezeiza para reunirse con militares y exintegrantes de las fuerzas de seguridad condenados por crímenes cometidos durante la dictadura de 1976-1983.

Aquella visita se produjo en julio de 2024 y tuvo como principales protagonistas, además de Benedit, a Lourdes Arrieta, Alida Ferreyra, María Fernanda Araujo, Guillermo Montenegro y Rocío Bonacci. La delegación se reunió, entre otros, con Alfredo Astiz, Ricardo Cavallo, Raúl Guglielminetti y otros represores condenados por delitos de lesa humanidad. La fotografía del encuentro provocó un fuerte impacto político porque mostraba a diputados del oficialismo reunidos dentro de una cárcel con personas condenadas por secuestros, torturas, asesinatos y desapariciones 

Benedit fue señalado como uno de los organizadores de aquella visita y, lejos de tomar distancia posteriormente, defendió públicamente su realización. En 2024 había explicado que los legisladores habían ido a visitar a “excombatientes que libraron batallas contra la subversión marxista”, una definición que colocaba la represión ilegal de la dictadura dentro de una interpretación de los años 70 como una guerra contra organizaciones armadas. También había definido el viaje como una “visita humanitaria” y sostuvo que algunos de los detenidos llevaban muchos años privados de su libertad y que existían cuestionamientos sobre sus condiciones de detención. 

El episodio de 2024 generó además una fuerte fractura dentro de la propia bancada libertaria. Lourdes Arrieta sostuvo que había sido engañada acerca de las características de la visita y que desconocía quiénes serían algunos de los detenidos con los que se encontraría. Rocío Bonacci, por su parte, también manifestó reparos y cuestionó las circunstancias en las que se había organizado el encuentro. La controversia terminó profundizando las diferencias internas del bloque y posteriormente Arrieta y Bonacci dejaron de integrar la bancada oficialista. 

Más de dos años después, Benedit volvió a colocar aquella visita en el centro del debate político. Durante la reunión de comisión realizada el 7 de octubre de 2026, el diputado comenzó su intervención afirmando que durante mucho tiempo se había “callado” y que había llegado el momento de poner “verdad sobre tanta mentira”. La discusión había comenzado luego de que el diputado peronista Aldo Leiva lo acusara de haber organizado las visitas a las cárceles para encontrarse con exmilitares condenados por crímenes de lesa humanidad.

Fue entonces cuando Benedit cuestionó directamente la utilización de la palabra “genocidio”. “Se ha instalado la palabra genocidio y hasta donde yo sé, no hay ningún ciudadano condenado por genocidio”, afirmó. Su argumento se apoya en una distinción jurídica entre el delito de genocidio y las condenas dictadas en la Argentina por crímenes de lesa humanidad cometidos durante el terrorismo de Estado. La frase, sin embargo, provocó una fuerte reacción porque fue pronunciada en el contexto de una defensa política de los militares condenados.

El legislador fue todavía más lejos al sostener que durante la década del 70 existió “un plan de las fuerzas subversivas terroristas” y mencionar al dirigente Mario Santucho del ERP, a quien atribuyó un supuesto plan de exterminio de un millón de argentinos. De esta manera, Benedit volvió a colocar en el centro de la discusión la denominada “teoría de los dos demonios”, una interpretación según la cual la violencia política de los años 70 debe analizarse como un enfrentamiento entre organizaciones armadas y las fuerzas estatales. 

El punto de mayor tensión llegó cuando intervino Martínez. El jefe de la bancada peronista le reprochó que hubiera concurrido a encontrarse con represores condenados hace dos años. “Vos sos el que fuiste a visitar a genocidas”, le lanzó el legislador santafesino. La discusión subió de tono y Martínez, visiblemente alterado, llegó a expresar: “Es para cagarlo a trompadas”, antes de levantarse y retirarse de la reunión. Benedit, por su parte, le pidió que no abandonara la sala y le respondió: “No se vaya Martínez, no teatralice”. 

La controversia también se inscribe en una discusión más amplia dentro del Gobierno de Javier Milei sobre la interpretación histórica de la última dictadura. El oficialismo, mediante intelectuales afines como Agustín Laje, sostiene que debe incorporarse al relato histórico la violencia ejercida por las organizaciones armadas durante los años 70, mientras que los organismos de derechos humanos y buena parte de la oposición consideran que ese enfoque relativiza la responsabilidad específica del Estado en la persecución y desaparición sistemática de personas. 

 

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