Saturday 3 de October, 2026

POLíTICA | Hoy 07:19

Canciller Quirno: una de cal y una de arena

Del paso irregular por la cumbre de la ONU a encabezar la agenda malvinense. Denuncias.

El nombre del canciller Pablo Quirno (60) resuena todas las semanas con una historia distinta y cada vez más alineado con el estilo contradictorio del presidente Javier Milei, quien decidió dejar atrás sus modos pro Inglaterra y pro Margaret Thatcher y pasar a la carga contra el Reino Unido. La novedad más relevante es que en los próximos días prometió llevar a ese país a un arbitraje internacional por el petróleo de las Islas Malvinas, un episodio relevante desde el punto de vista de la política exterior argentina y un especial giro de la política del gobierno de Milei. El canciller se mostró muy activo en los últimos días: sumó una denuncia a una empresa británica por vuelos entre Malvinas y Chile. Estuvo la semana pasada en la reunión anual de la ONU, donde consiguió apenas un breve encuentro de pasillo con el secretario de Estado Marco Rubio, se enojó con el corredor inglés Lando Norris por sus dichos en favor de sancionar al piloto argentino Franco Colapinto, y esta semana estuvo en la comitiva oficial en la Argentina Week de París. Cierra así un mes irregular y de mucha exposición.

El caso Malvinas es hoy el más relevante y en especial porque, como correlato, se está tramitando en el Congreso la ley de soberanía nacional que tiene como contexto ese conflicto con el Reino Unido. Para sumar condimento a la historia, el próximo 12 de noviembre se celebra el cumpleaños del rey de Inglaterra, Carlos III, el evento más relevante de la diplomacia británica en el mundo. Es un evento equivalente al día de la Independencia para las misiones argentinas en el exterior o para la red de embajadas de Estados Unidos. El año pasado Quirno estuvo presente en ese evento. Su presencia para este año aún no fue confirmada.

Desafío. El 28 de septiembre, por instrucción de Milei, Quirno notificó a Londres el inicio de un arbitraje bajo la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar contra Sea Lion, el proyecto con el que Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration planean extraer crudo al norte de las islas. Según la postura del Gobierno, el Reino Unido debería frenar las tareas; si no lo hace, la Argentina pedirá medidas provisionales al Tribunal Internacional del Derecho del Mar, en Hamburgo. La respuestás de los ingleses fue tajante. La ministra para los Territorios de Ultramar, Uma Kumaran, rechazó el arbitraje y cuestionó la fiabilidad del país como socio, a la vez que Rockhopper redobló la apuesta, confirmó que su primer barril saldrá en 2028 y tildó de "ilegítimas" las sanciones argentinas.

En Washington, la historia es más ambigua. Quirno anunció que Estados Unidos financiará el Corredor Andes-Atlántico, para invertir en infraestructura para reforzar la extracción de minerales críticos en el norte argentino y de hidrocarburos no convencionales en Vaca Muerta. Se estima que podrían ser unos 7.000 millones de dólares.

Pasado. Quirno cumplirá un año en la Cancillería el 28 de octubre. Llegó al Palacio San Martín sin carrera diplomática, después de casi tres décadas en las finanzas: entró a JP Morgan en 1988, fue director de Fusiones y Adquisiciones para América latina en Nueva York y ahí conoció a Luis Caputo y a Santiago Bausili, con quienes volvió a trabajar en el gobierno de Mauricio Macri y en la consultora Anker.

La diplomacia ya estaba en su árbol genealógico. Su tatarabuelo, Marcelino Ugarte, fue canciller de Bartolomé Mitre, por apenas siete semanas, entre diciembre de 1867 y enero de 1868. Él ya duró un poco más. Otro antepasado, Norberto de Quirno Echeandía, votó en el Cabildo Abierto de Mayo de 1810 por la continuidad del virrey Cisneros, un dato que salió a la luz cuando el propio canciller presumió de su linaje en la red social X. Su ascenso político tiene otro sostén: los primos "Toto" y Santiago Caputo.

Desde que asumió surgieron algunas polémicas que llevan su apellido. Su hijo, Pablo Quirno (h), integra Argentina Global, una fundación vinculada a la Embajada británica creada por Paola Di Chiaro, hoy su secretaria de Malvinas. En febrero, la Cancillería contrató en forma directa cursos de idioma inglés por más de 114 millones de pesos con la Asociación Argentina de Cultura Inglesa, que dirige María Josefina Rouillet, esposa de Federico Sturzenegger; la senadora Juliana Di Tullio lo denunció ante el juzgado de María Servini.

En Diputados suma más de veinte pedidos de informes y uno de juicio político, y aún no se presentó en ninguna comisión. Octubre promete ser otro mes con más capítulos de alto perfil para el canciller Quirno.

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