Los perros son los nuevos "hijos". (Pexels)

Perros: Lujos y servicios para los nuevos “hijos”

Obras sociales, apps y spas: la industria del cuidado canino se sofisticó y no tiene nada que envidiarle a la humana.

Menos cunas, más comederos. Menos cochecitos, más correas. La estructura del hogar argentino cambió en las últimas dos décadas de manera silenciosa y contundente: en 2024 nacieron 413.135 bebés en el país, un 47% menos que en 2014, y el promedio de hijos por mujer tocó un piso histórico de 1,23. En ese mismo período, las mascotas no pararon de crecer. Hoy 8 de cada 10 hogares argentinos tienen al menos un animal (el índice más alto del mundo), y en la Ciudad de Buenos Aires hay más perros y gatos que niños menores de 14 años. El 75% de sus dueños los considera, sin eufemismos, hijos.

De la mano de esa convicción llegaron los servicios. Obras sociales, tratamientos veterinarios con tecnología de punta, lavado a similar a un spa, especialidades que hasta hace poco parecían reservadas a la medicina humana: la industria del cuidado canino se sofisticó a la altura del vínculo.

 

 

Cobertura total

Que uno de los gigantes del mercado de la salud haya puesto el ojo en las mascotas es, quizás, la evidencia más elocuente de que esto ya es un negocio en serio. Omint lanzó hace pocos meses Omint Mascotas, que consta de cinco planes de cobertura veterinaria para perros y gatos con atención en más de 100 veterinarias del AMBA, más de 200 profesionales y siete guardias de 24 horas. Para operar la red, sellaron una alianza con OSPAN, institución especializada en salud animal con hospital propio y más de 25 especialidades veterinarias. Cirugías, internaciones, diagnóstico por imágenes, controles preventivos: el menú se parece, deliberadamente, al de cualquier plan de salud humano.

 

 

Pero no llegaron a un mercado vacío. Puppis tiene desde hace tiempo su propia obra social (Puppis One) con red de veterinarios, estudios complementarios y descuentos en alimentos, farmacia y accesorios. En tanto Vetify, respaldada por Iké Argentina, ofrece planes segmentados por etapa de vida: cachorro, adulto, senior y emergencias, con consultas ilimitadas dentro de la red, vacunas y desparasitaciones con cobertura total, y reintegros para quienes prefieran atenderse con su veterinario de confianza. Además, su cobertura es federal, con más de 180 centros en todo el país.

 

 

De punta a punta

Pero la cobertura médica es solo una parte. La otra tiene que ver con el cuidado cotidiano, y ahí también el mercado se sofisticó. El baño dejó de ser un trámite para incluir una sesión de ozonoterapia, un tratamiento de hidratación o un “grooming” en cabinas diseñadas para reducir el estrés del animal. Lavakan llegó a la Argentina con ese formato: baño automático, manual o combinado, secadores de bajo ruido, peluquería especializada y shampoo repelente. El dueño puede participar del proceso o dejarlo en manos del equipo. Y para quienes prefieren no trasladarse, sumaron un servicio de Pickup & Drop Off. "Ya no alcanza con ofrecer un buen baño; los consumidores buscan experiencias que sean mejores para sus mascotas y también más responsables con el entorno", explican desde la marca.

 

 

Según sus operadores locales, el mercado argentino de servicios para mascotas fue estimado en US$646 millones en 2024 y se proyecta que llegue a US$1434 millones para 2033. El cliente de Lavakan, describen, es el de alguien informado que prioriza la higiene, el bienestar y la salud de su mascota por sobre la practicidad básica. Quiere poder elegir cómo será la experiencia y que cada servicio se adapte a las necesidades específicas de su animal. La ozonoterapia, por ejemplo, suma un plus terapéutico al baño: tiene efecto antibacteriano, antiinflamatorio y acompaña procesos de recuperación cutánea. "Creemos que el mercado argentino está lejos de su techo", alientan sobre la tendencia.

 

Y más allá del lavado, en Buenos Aires funcionan centros de kinesiología veterinaria como Fisio Animal, en Villa Urquiza, o KinesioVet, con más de diez años en la ciudad. Allí los perros hacen rehabilitación postoperatoria en cintas subacuáticas: el agua elimina la carga sobre las articulaciones y permite trabajar la musculatura sin dolor. Los especialistas (veterinarios fisiatras formados en la UBA) diseñan planes individualizados que combinan acupuntura, electroestimulación, láser y masaje miofascial para tratar artrosis, hernias de disco, displasia de cadera y pacientes neurológicos. En muchos casos, también entrenan al dueño para continuar la terapia en casa.
 

Un nuevo panorama

La médica veterinaria Solange De Luca lleva 14 años en la profesión, el tiempo suficiente para ver "cambiar todo". Quien llega hoy al consultorio con su perro llega más informado, con más preguntas y más exigencia. Es que el animal ocupa un lugar distinto en la familia y eso se traduce en cómo se lo atiende. "Terminamos siendo como pediatras, somos un médico de confianza al que se le da el cuidado de la salud de uno de los seres de la familia", apunta.

 

En estos años la medicina veterinaria se especializó a la par de la humana, con avances tecnológicos que hace una década eran impensados. Por caso, De Luca destaca cirugías de reemplazo de cadera y tratamientos de diálisis en animales. Cambió también la forma de alimentarlos y hay cada vez más interés por todo lo que implica reducir el estrés del animal. Los tutores, cuenta la profesional, están muy abiertos cuando se les plantea un tratamiento. El fenómeno es especialmente visible en las grandes ciudades y en las generaciones más jóvenes: parejas sin hijos que eligen una mascota y destinan a ese animal el tiempo, el dinero y el cuidado que le darían a un hijo. Vacaciones con él, inversión en salud, en bienestar, en alimentación.

De Luca también advierte que junto con el mayor interés llegó más información, no toda confiable (sobre todo a partir de las redes sociales), y que ante cualquier duda siempre conviene consultar con el veterinario de confianza. De hecho, no en vano ese vínculo de confianza entre tutor y veterinario se reforzó. "Todos los que compartimos la vida con un animal sabemos que son un eslabón de la familia", sostiene. Y mientras eso no cambie, el mercado seguirá creciendo.

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