Saturday 23 de May, 2026

COSTUMBRES | Hoy 07:53

Las suites más originales de Argentina y el mundo

Ciertos hoteles son destinos en sí mismos, con habitaciones especiales, diseñadas en sintonía con el entorno. Las más interesantes de Argentina.

De un tiempo a esta parte, el lujo hotelero cambió de eje. Ya no se mide en metros cuadrados ni en la cantidad de servicios, sino que se explaya sobre todo en concepto y originalidad. Y así, hay suites que se recuerdan para siempre.

Una arquitectura esculpida en sal en el altiplano boliviano, cuevas milenarias convertidas en refugio de lujo en Capadocia, tiendas suspendidas sobre la sabana africana, domos inmersos en los cielos patagónicos. Espacios diseñados con una identidad tan precisa que la habitación en sí se vuelve el destino, donde cada decisión (los materiales, la luz, la relación con el entorno) responde a una idea clara. A continuación, un recorrido por las habitaciones y formas de alojamiento más originales y memorables del planeta, con escala en Argentina.


Palacio de sal

 

Esculpidos por el paisaje

El primer hotel construido enteramente en sal del mundo está en el Salar de Uyuni, Bolivia, donde el horizonte se disuelve en una superficie blanca infinita. Cada bloque, cada pared y cada mueble está hecho del mismo material que el paisaje que lo rodea. Dormir en el Palacio de Sal implica habitar una arquitectura sensible a la humedad y al clima, donde el silencio y la vastedad forman parte del diseño tanto como la textura granulada de los muros y el brillo opaco de los pisos.

 

Hotel

 

En Capadocia, Turquía, la lógica es inversa pero la ambición es la misma. El Museum Hotel transformó antiguas cuevas en suites donde el pasado es materia viva. Cada habitación responde a la forma original de la roca volcánica: techos irregulares, nichos naturales y pasajes inesperados. Piezas arqueológicas reales conviven con textiles anatolios y una iluminación diseñada para acentuar la profundidad de la piedra. El resultado es una experiencia espacial que remite a otro tiempo.

 

Hotel

 

Y en el desierto de Atacama, Chile, Nayara Alto Atacama lleva la misma idea al extremo árido. Construido en adobe y maderas nativas con técnicas ancestrales del desierto atacameño, el hotel logra una regulación térmica natural que ningún sistema de climatización podría replicar con la misma elegancia. Las suites se abren al valle a través de terrazas y ventanales que enmarcan la Cordillera de la Sal, o hacia adentro con patios privados que profundizan la intimidad.


 

Parte del entorno

En la reserva Masái Mara, en Kenia, Mahali Mzuri entiende que la inmensidad del paisaje exige una arquitectura permeable. Sus suites (tiendas completas elevadas sobre el terreno) combinan estructuras livianas y amplias aperturas que borran cualquier límite entre interior y exterior. Textiles en tonos neutros, mobiliario de líneas limpias, piezas artesanales que remiten a la cultura local. Pero el verdadero gesto de diseño está en lo que no se ve: en cómo el sonido del viento, de los animales y de la noche se integra a la experiencia como si fuera un elemento más del interiorismo.

 

Hotel

 

Algo más íntimo y autoral propone La Lancha, a orillas del lago Atitlán, en Guatemala. Estas cabañas fueron diseñadas por Eleanor Coppola, mujer de Francis Ford, con una mirada muy precisa sobre cómo debe sentirse un espacio: vivido, con historia, con capas. Para eso recurrió a madera local, textiles artesanales y objetos que parecen recolectados a lo largo del tiempo. Una hamaca en el lugar justo, una ventana que enmarca el lago, una luz cálida que cae sobre la mesa son algunos de los rasgos que suman personalidad. Decisiones pequeñas que construyen una atmósfera difícil de catalogar (y todavía más difícil de encasillar).


Hotel

 

En clave local

Desde Booking.com, la plataforma de reservas online, también recomiendan ciertos hoteles de Argentina con este eje especial.

En Mendoza, Villa Mansa propone algo que pocas bodegas del mundo se animaron a hacer: convertir la barrica en habitación. Las suites con forma de tonel están ubicadas en plena campiña de Luján de Cuyo, rodeadas de viñedos, y permiten una experiencia de hospedaje completamente inmersiva en la cultura vitivinícola de la región. El entorno hace el resto: a pocos kilómetros de la ciudad, el paisaje cambia según la estación y las vistas a la cordillera aparecen con una claridad que sorprende incluso a quienes ya conocen Mendoza.

 

Glamping

 

En el otro extremo del país, el Glamping Selva Iguazú lleva la experiencia al corazón de la selva misionera. Sus tiendas están integradas al entorno de una forma que permite disfrutar de la densidad y el sonido de la naturaleza sin por eso perder comodidad. El calor húmedo, la vegetación que rodea cada estructura y la proximidad a las Cataratas forman parte de una estadía que sería imposible de replicar en otro contexto.

Por supuesto, la Patagonia no podía quedar afuera. En Bariloche, el Charming Luxury Lodge & Private Spa apuesta por suites con spa privado y bañeras de hidromasaje con vista directa al lago y a la cordillera. Es el tipo de alojamiento pensado para quienes quieren la montaña y también el confort: después de un día de excursión, volver a una suite con esa vista es el cierre perfecto.

 

Hotel

 

Y en Trevelin, Chubut, Nawal Glamping Domos ofrece domos geodésicos cuyas estructuras transparentes fueron diseñadas para que el huésped duerma con la Vía Láctea como techo, en uno de los rincones con menor contaminación lumínica del continente. Una propuesta que creció con fuerza en los últimos años entre viajeros que buscan la Patagonia más alejada del circuito tradicional.

Del altiplano boliviano a la estepa patagónica, la misma convicción: que una buena habitación puede ser el propósito mismo del viaje.

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Vicky Guazzone di Passalacqua

Vicky Guazzone di Passalacqua

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