Obras de Andy Warhol y Jhon Chamberlain. (Gentileza Proa)

Andy Warhol, Richard Serra y James Turrell en la nueva muestra de Fundación Proa

Grandes artistas contemporáneos integran la exhibición que Proa acaba de inaugurar junto a la célebre Dia Art Foundation.

La lista de artistas que integran la nueva muestra de Fundación Proa da cuenta de la importancia de esta exhibición realizada junto a Dia Art Foundation, una institución norteamericana que desde hace 50 años vuelve realidad las visiones de los grandes creadores del mundo.

Obras de Agnes Martin, Andy Warhol, Felix González-Torres, James Turrell, John Chamberlain, Richard Serra, Robert Irwin, Tehching Hsieh y Walter De Maria forman parte de la exhibición “Penumbra: Dia Art Foundation”, que podrá visitarse hasta el 2 de agosto. Muchos de estos artistas son verdaderos mitos de la historia del arte contemporáneo, autores de obras emblemáticas que marcaron el camino de los artistas posteriores.

La singularidad del trabajo de la Dia Art Foundation se demuestra en esta exhibición curada por Humberto Moro, director de programación de la institución, con la asistencia de Ella Den Elzen. Creada en Nueva York en 1974 por Philippa de Menil, Heiner Friedrich y Helen Winkler, desde sus inicios su objetivo fue colaborar en la realización de aquellos proyectos complejos o de largo aliento que los artistas tenían grandes dificultades para concretar. Como ellos mismos declaran en su presentación, Dia Art “se compromete a avanzar, materializar y preservar la visión de los artistas. Cumple su misión mediante el encargo de proyectos de artistas individuales, la organización de exposiciones, la realización de instalaciones de sitio específico (“site-specific”) y el coleccionismo en profundidad de la obra de un grupo selecto de artistas de las décadas de 1960 y 1970”. El trabajo de Dia Art se despliega en nueve lugares de Estados Unidos y Alemania. Algunos son centros de exhibición y otros, espacios consagrados a la obra a gran de escala de un creador. La fundación también colabora con proyectos de otras instituciones.

“La admiración por Dia Art Foundation viene desde hace muchos años. Su trabajo en la presentación de una colección de obras en las que el espectador tiene un rol activo generó, desde sus inicios, una gran afinidad con nuestra misión”, explica Adriana Rosenberg, presidenta de Proa, en la presentación de “Penumbra”.

La muestra, que ocupa todos los espacios de Proa, está compuesta por obras lumínicas, escultóricas y audiovisuales. A continuación, algunos detalles de la exhibición.


Los nombres

El blanco monopoliza el tono de la primera sala de la muestra que exhibe 8 pinturas de Agnes Martin. Todas forman parte de su serie “Innocent Love”, realizadas en la etapa final de su vida. Esta artista canadiense afincada en el desierto de Nueva México hizo del vacío del paisaje el centro de su obra. “Mis pinturas no tratan de lo que se ve, sino de aquello que la mente conoce desde siempre”, explica Martin, definiendo una poética que se hace evidente en las leves tramas de “Innocent Love”.

La serie “Shadows” de Andy Warhol fue realizada en 1978 y está compuesta, en su origen, por 102 pinturas. Por el enorme espacio que abarca la obra completa, siempre se exhibe un número de piezas que guardan relación con el tamaño de la sala donde se expone (en Proa pueden verse 8 paneles). Cada segmento está realizado en acrílico y serigrafía fotográfica sobre lienzo con pintura aplicada con mopa. Cada pieza mide 193 cm. de alto por 132 cm. de ancho. “La secuencia rítmica y las variaciones cromáticas niegan un punto de vista estable y sitúan al espectador en un campo de fluctuación visual más que de coherencia narrativa, efecto que se ve reforzado por la decisión de Warhol de permitir que las pinturas se instalen en cualquier orden”, explica el curador, Humberto Moro, a propósito de las intenciones del artista. Aunque en su momento se especuló mucho acerca de qué objeto era el que estaba representado en estos cuadros, el propio Warhol escribió que la base era la foto de una sombra tomada en su oficina.

Cuatro esculturas de John Chamberlain se exponen en la misma sala frente a la obra de Warhol. El artista norteamericano, reconocible por sus objetos realizados con chatarra, chapa y carrocería de automóviles, trabajó también la resina con una lógica similar: investigar las posibilidades de los materiales, poniendo en tensión, comprimiendo y ensamblando las formas que dibuja cada pieza.

De Richard Serra, uno de los escultores más influyentes del último siglo, creador de obras de gran tamaño que se cruzan con la arquitectura, la muestra expone 45 maquetas. Estas piezas de plomo, alineadas sobre grandes mesas de madera, fueron diseñadas y agrupadas por el artista para ser exhibidas. El conjunto tiene el carácter de un laboratorio de prueba, con ensambles y torsiones que luego se reproducirán a gran escala en acero.

Con un importante museo en Salta y una obra exhibida en forma permanente en Punta del Este, James Turrell es uno de los artistas más cercanos a la Argentina dentro de esta muestra. La luz es la materia de su trabajo y el modo en que sus efectos alteran la percepción del ojo humano. “Catso blue” es el nombre de la obra que puede verse en Proa, donde una proyección de luz azul instala el volumen ilusorio de un cubo.

Robert Irwin también hace de la luz su material y es uno de los referentes del movimiento “Light and Space” de California. Son característicos sus trabajos con tubos fluorescentes, que en algunos casos simulan con pintura la luz que deberían emitir. Dos de estas piezas se exponen en la muestra.

Dos artistas integran la exhibición con piezas fílmicas. De Walter De Maria, quien fuera figura central del “Land Art”, se presenta “Hard Core”, una película filmada en el desierto Black Rock de Nevada. Se trata de un largo travelling donde el paisaje adquiere la máxima relevancia, con el desafío implícito de llevar el arte fuera los límites de una experiencia controlada.

La otra pieza fílmica reproduce una perfomance de Tehching Hsieh, un artista taiwanés muy excepcional, afincado en Nueva York. Sus obras están marcadas por su condición de inmigrante, solitario y excluido. Sus perfomances son extremas, entre otras cosas, porque duran muchísimo tiempo. Por ejemplo, en una de ellas, se fotografió cada hora durante un año. En otra, vivió en una jaula completamente aislado. En “Exposure”, la obra registrada en la muestra, desarrolla el proceso de exponer al sol papel fotográfico hasta que este se oscurece por completo.

Por último, la obra del artista cubano Felix González-Torres, que murió en 1996, fue colgada en las ventanas de Proa con todas sus indicaciones: “Un par (o pares) de cortinas comunes de color azul claro deben instalarse de manera sencilla, tocando el suelo e idealmente cubriendo todas las ventanas existentes”. “Si un recuerdo hermoso pudiera tener un color, ese color sería el azul claro”, expresó a propósito de su visión el artista.

Esta obra cierra la exhibición ilustrando como ninguna la idea de “Penumbra” sugerida por el curador. “Palabra y concepto casi idénticos en más de una docena de lenguas, 'penumbra' designa un espacio de incertidumbre perceptiva, de vacilación y suspensión, donde la forma se distiende, los contornos se desdibujan y el sentido se resiste a cerrarse”.