La Feria del Libro de Buenos Aires cumple 50 años, un aniversario “redondo” que brinda la oportunidad de mirar al pasado y evaluar la proporción del camino recorrido. En el caso de la Feria, su mérito indiscutido es haberse transformado con el tiempo en el evento cultural más importante de la Argentina. Dos semanas y media, entre abril y mayo, en las que cada año se congregan todos aquellos que tienen relación con el libro, desde la producción hasta la lectura, en todos los campos temáticos y en todas las edades. Un evento en el que la variedad de los participantes es una buena fotografía de las inquietudes y preocupaciones de una época y una sociedad.

“Uno de los intereses en que se ha basado la organización de las Ferias es la pluralidad de ideas, la aceptación de todas las corrientes religiosas y la diversidad de las estéticas literarias. En cuanto al sesgo ideológico, se ha establecido como límite preciso e irrenunciable rechazar la participación de quienes intenten justificar, sea cual fuere la forma en que lo hagan, el Terrorismo de Estado, que en nuestro país se cobró miles de vidas”, declara la Fundación El Libro, organizadora del evento, en la introducción del volumen conmemorativo “50 años de la Feria del Libro de Buenos Aires”. En él, se repasan 5 décadas de historia en las que la Feria atravesó toda clase de situaciones políticas, sociales y económicas, frente a las que fue caja de resonancia pero también, espacio de contención y resistencia.
Creada por iniciativa de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE) y las diferentes cámaras y organizaciones vinculadas a la producción del libro, el 28 de febrero de 1975 se realizó la primera edición en el predio que la albergaría durante mucho tiempo: el Centro Municipal de Exposiciones de la Avenida Figueroa Alcorta, a metros de la Facultad de Derecho. Y el debut fue un éxito. Diecisiete días de trabajo en los que participaron 116 editoriales. Ciento cuarenta mil personas recorrieros sus stands y compraron ejemplares.

La segunda edición, en 1976, tardó unos días más de lo previsto en abrir sus puertas. El golpe de Estado demoró el permiso para iniciarla e instaló así ese clima de incertidumbre y peligro que duraría hasta el inicio de la democracia. El libro, símbolo indudable de la libertad de ideas, fue vigilado de cerca. Hubo censuras y persecuciones, pero también resistencia. “La Feria del Libro se transformó, sin proponérselo, en una mínima zona liberada”, recordó Abelardo Castillo en su discurso inaugural de 2004. Esa condición de refugio transformó al evento en uno de los espacios más queridos por los argentinos.
Nuevo tiempo
En 1984, el presidente Raúl Alfonsín fue el encargado de cortar la cinta inaugural de la Feria después de años de dictadura. “Me siento feliz de expresar aquí, que en la República Argentina se acabó la censura”, declaró en esa ocasión el mandatario.
Esa edición fue un lujo y una fiesta. Los autores nacionales e internacionales que no habían querido sumarse al evento durante el gobierno militar hicieron lo posible por estar presentes en ese año tan especial. Por ejemplo, la escritora norteamericana Susan Sontag dialogó con Jorge Luis Borges a sala llena e Italo Calvino fue uno de los invitados especiales, al igual que Juan Rulfo, Sidney Sheldon y Augusto Roa Bastos, entre muchos más.

Así se inició esa grata costumbre de convocar a la Feria a autores extranjeros admirados entre nosotros, para que el público pudiera conocerlos y escucharlos. En los años siguientes, visitaron la Argentina la mayoría de los más importantes escritores latinoamericanos y españoles, con presencias reiteradas de autores muy queridos como Rosa Montero, Arturo Pérez Reverte, Leonardo Padura, Fernando Aramburu y Mario Vargas Llosa.
Entre los autores de otras lenguas que pasaron por Buenos Aires se cuentan Ray Bradbury, Paul Auster, Hanif Kureishi, Jorge Amado, Doris Lessing, Tom Wolfe, Naomí Klein, Richard Ford, Han Kang antes de ser premio Nobel y Caetano Veloso, que en el año 2010 cerró la Feria con un gran recital. Y estos son solo una mínima parte de los escritores y artistas que fueron parte del evento.

En 1985, la Feria se trasladó a La Rural, donde la ubicación favoreció la presencia del público todos los días, inaugurando una nueva época de actividades y visitas. En 2025, por ejemplo, el evento recibió 1.238.986 visitantes y reunió a 1417 sellos editoriales.

La celebración
Este año, la edición 50 tirará la casa por la ventana con nuevas actividades, invitados especiales, muestras, premios y más stands que nunca.
La ceremonia de apertura tendrá algunos cambios. Presentará por primera vez a tres autoras en lugar de una. Leila Guerriero, Gabriela Cabezón Cámara y Selva Almada dialogarán en el acto de inauguración con María O'Donnell como moderadora.

Por primera vez un país será Invitado de Honor. Perú tendrá un espacio de exposición de 500 m2 y una delegación de 60 miembros que incluirá a escritores y editores de todas las zonas de su geografía. Su lema será “Caminos que nos unen”, en homenaje al emblemático Camino del Inca.
Dos premios Nobel, el chino Mo Yan y el sudafricano J.M.Coetzee serán parte de esta edición junto a otros escritores de todo el mundo: Kim Ho Yeon, Andrea Bajani, Pilar Quintana, Adriana Calcanhotto, Kiran Desai, Héctor Abad Faciolince, Nona Fernández y Paco Cerdá entre otros. Además, en honor al aniversario, directores de las principales ferias del libro del mundo visitarán Buenos Aires.
Jorge Luis Borges será uno de los homenajeados al cumplirse 40 años de su muerte. Y los tradicionales Diálogos de Escritores y Escritoras de Argentina y Latinoamérica tendrán como lema “50 años de lecturas y escrituras”. Como siempre habrá Festival de Poesía, Encuentro Internacional de Narración Oral y Diálogo con Escritores Originarios. Mil bibliotecas populares participarán de las Jornadas Profesionales y compraran ejemplares para sus instituciones.

Uno de los platos fuertes del evento, en coincidencia con el aniversario del golpe de estado, serán las actividades alrededor de los libros y autores perseguidos por el gobierno militar. El tradicional Maratón de la Lectura estará dedicado a los textos prohibidos y la muestra “Censura planificada. Los libros en la mira de la dictadura” exhibirá los títulos señalados por el Proceso. Según palabras del director de la Feria, Ezequiel Martínez, “nos propusimos reinvindicar a esos libros y esos autores. Porque hacer memoria es también una manera de celebrar al libro como vehículo privilegiado de la palabra ”.
Entre el 23 de abril y el 11 de mayo, todos los días, la cita es en La Rural. Para encontrarse, celebrar, escuchar y leer, como cada otoño, desde hace 50 años.
















Comentarios