Thursday 16 de April, 2026

POLíTICA | Hoy 13:19

Violento ataque de Milei contra el periodista "Nacho" Girón

El mandatario tildó de "basura" al cronista de Infobae tras una investigación sobre Olivos. Nueva escalada de hostilidad oficial contra el periodismo.

La relación entre Javier Milei y la prensa suma un nuevo y oscuro capítulo. En una serie de publicaciones cargadas de virulencia en la red social X, el Presidente de la Nación arremetió contra el periodista Ignacio "Nacho" Girón, conductor en CNN Radio y cronista de Infobae, a quien calificó de "mentiroso serial", "operador" y "basura inmunda".

El desencadenante de la furia presidencial fue una reciente cobertura de Girón que indagaba en la dinámica de la Quinta de Olivos y citaba fuentes oficiales para describir aspectos de la gestión. Milei, fiel a su estilo de confrontación directa y sin intermediarios, desmintió la información de manera agresiva, acusando al periodista de inventar testimonios para perjudicar su imagen.

"Aquí tienen a un mentiroso serial", disparó el Jefe de Estado, escalando luego hacia insultos de mayor calibre al englobar al trabajador de prensa dentro de lo que él denomina "periodistas basura". El ataque no solo se centró en la veracidad de la información, sino que buscó descalificar la integridad profesional de Girón, quien cuenta con una trayectoria reconocida en medios gráficos y audiovisuales.

Ante la gravedad de los epítetos, el Foro de Periodismo Argentino (FOPEA) emitió un comunicado de repudio. La entidad advirtió que este tipo de agresiones, provenientes de la máxima autoridad del país, generan un clima de hostilidad y autocensura, además de incentivar el acoso digital por parte de militantes oficialistas. Según FOPEA, el uso de calificativos degradantes busca estigmatizar a quienes ejercen la crítica o simplemente informan sobre asuntos de interés público.

Por su parte, Girón mantuvo su postura profesional, ratificando la solidez de sus fuentes y lamentando que el debate democrático se vea empañado por ataques personales en lugar de discusiones sobre los datos presentados.

Esta nueva embestida ratifica la estrategia comunicacional de la Casa Rosada: señalar con nombre y apellido a los periodistas que resultan incómodos, transformando la discrepancia informativa en una batalla moral y personal. Mientras la tensión crece, la libertad de prensa queda atrapada en el fuego cruzado de un Ejecutivo que parece no tolerar el escrutinio de la mirada periodística.

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