Cada 14 de abril, la efeméride del Día del Arquero le permite a Javier Milei regresar, al menos desde lo retórico, a su adolescencia en las inferiores de Chacarita. Sin embargo, este año el posteo en sus redes sociales excedió el mero recuerdo deportivo para convertirse en una pieza de comunicación política con un destinatario claro: los sectores que cuestionaron la viabilidad de su plan económico.
Acompañado por un video de atajadas históricas y la música de los Rolling Stones, el mandatario utilizó la fecha para recordar un hito de su administración. "Pensar que hace un año abrimos el CEPO cuando irónicamente decían que lo abríamos el día del arquero", escribió, jugando con la expresión popular argentina que utiliza esa fecha como sinónimo de algo que jamás sucederá.

La elección de los elementos no es aleatoria. La figura del arquero —ese puesto solitario, de resiliencia y propenso al error expuesto— parece ser el lugar donde el Presidente se siente más cómodo para construir su narrativa de "el uno contra todos". Al cumplirse el primer aniversario de la liberación del mercado cambiario, Milei aprovechó la oportunidad para facturar lo que considera una victoria técnica frente a quienes llamó "los profetas del caos".
Con un lenguaje que mezcla la jerga futbolística del "abrazo de palo a palo" con el sarcasmo político, el jefe de Estado reafirma una vez más su estilo: utilizar sus obsesiones personales (el rock, el arco y la economía) para marcar la agenda y, de paso, recordarles a sus críticos que, en su visión del juego, los pronósticos fallidos de la oposición siguen siendo su mejor defensa.














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