Una investigación internacional publicada por el portal Filtraleaks del periodista Santiago O’Donnell, junto a un consorcio internacional de periodistas, reveló que una red de espionaje rusa denominada "La Compañía" —bajo control del Servicio de Inteligencia Exterior ruso SVR— habría ejecutado entre junio y octubre de 2024 una campaña sistemática de propaganda y desinformación en Argentina para desacreditar al gobierno de Javier Milei por su alineamiento con Ucrania y Estados Unidos.
La información proviene de 76 documentos internos, 1.431 páginas escritas en ruso, filtrados al medio sudafricano The Continent. Según esos registros, La Compañía afirma haber invertido al menos 283.100 dólares en más de 250 artículos publicados en 23 medios digitales argentinos, a un precio de entre 350 y 3.100 dólares por nota.
Una de las revelaciones más perturbadoras de la investigación es que la mayoría de esos artículos fueron firmados por periodistas que no existen. El consorcio identificó al menos cuatro identidades completamente falsas. Manuel Godsin aparece con un doctorado inventado de la Universidad de Bergen y una foto que pertenece al ciudadano ruso Mikhail Malyarov. Gabriel Di Taranto figura con una maestría de la Universidad Nacional de Avellaneda que la propia institución desmintió, y su foto fue generada con Inteligencia Artificial. Juan Carlos López usa una imagen extraída de un banco de fotos. Marcelo Lopreiatto, quien firmó 12 artículos en C5N y Diario Registrado, tiene una foto que en 2019 fue utilizada por una empresa que distribuía retratos generados por inteligencia artificial. La también inexistente Fernanda Velásquez firmó la nota más elaborada de la campaña: una historia publicada en El Destape sobre supuestos terroristas argentinos detenidos en Chile con explosivos.
El caso de mayor impacto fue el del periodista Pablo Winokur, de A24, al que le atribuyeron diez de los artículos mencionados en los documentos. El canal le inició un sumario administrativo interno. Winokur fue además eliminado de la lista de periodistas de la productora que lo empleaba y suspendido en Radio Con Vos, la emisora donde tenía un programa propio. Todos, de manera llamativa, le soltaron la mano. Horas después de que su nombre trascendiera, el periodista puso en privado sus cuentas de redes sociales. Este medio intentó comunicarse con Winokur pero no obtuvo respuesta.
Las repercusiones excedieron el plano judicial. El gobierno de Milei utilizó la publicación de la investigación para quitar las acreditaciones de prensa en la Casa Rosada a varios de los medios mencionados en la filtración, todos con una línea editorial crítica del oficialismo. La medida fue presentada como una respuesta al escándalo de la propaganda rusa, pero para organizaciones de libertad de prensa como FOPEA sentó un precedente preocupante: usar documentos de inteligencia extranjera, sin condena ni proceso judicial, para restringir el acceso a la información pública de los medios.














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