Messi y Tapia (AFA)
El abrazo de Messi y "Chiqui" Tapia que busca cerrar meses de tensión en la AFA
El capitán de la Selección Argentina reapareció junto al presidente de la AFA tras meses de ruido.
Las imágenes hablan por sí solas: un mate compartido, una charla distendida bajo el sol y, finalmente, un abrazo largo entre Lionel Messi y Claudio Tapia. La escena, capturada en el predio de Ezeiza, funciona como algo más que una postal de la previa de la Selección: es también un gesto político y simbólico en un momento cargado de tensiones alrededor de la conducción del fútbol argentino.
El propio Tapia lo sintetizó en sus redes sociales: “¡Bienvenido, capitán! Llegó el mejor del mundo (y con los mejores mates). TODOS JUNTOS”. Un mensaje simple, pero que cobra otra dimensión al leerse en contexto. Porque la previa de este nuevo partido en suelo argentino —que podría ser uno de los últimos de Messi con la camiseta albiceleste ante su gente— está atravesada por un clima que excede lo deportivo. En las fotos, el capitán aparece relajado, sonriente, compartiendo mates y abrazos. Pero detrás de esa imagen, hay meses de ruido.
La figura de Tapia viene golpeada por una serie de escándalos institucionales y judiciales que sacudieron a la Asociación del Fútbol Argentino. Investigaciones por presuntos desvíos de fondos, denuncias de corrupción y hasta un paro inédito del fútbol local en su respaldo marcaron el pulso reciente de la dirigencia. A eso se sumaron tensiones políticas y disputas con organismos internacionales, como la fallida organización de la Finalissima, que dejó expuestas diferencias y profundizó el desgaste dirigencial.
En ese contexto, también se habló —aunque sin declaraciones públicas directas— de un “desencuentro en redes” entre el capitán y el presidente de la AFA. Menos interacciones visibles, menos gestos compartidos en comparación con otros momentos de la era campeona del mundo, donde la relación entre ambos solía mostrarse cercana y constante.
Por eso, el reencuentro en Ezeiza tiene un peso especial. Las fotos construyen una narrativa: Messi escuchando, Messi cebando mates, Messi abrazando a Tapia. La escena final, ese abrazo cerrado y prolongado, parece querer despejar cualquier duda. Pero también hay otra capa. Messi, a sus 38 años, llega a este compromiso en la Argentina en lo que muchos interpretan como una despedida progresiva del público local. El mejor jugador del mundo —campeón del mundo en Qatar 2022 y símbolo indiscutido de una generación— podría estar transitando sus últimos capítulos con la camiseta nacional en casa.
En ese marco, la imagen del capitán junto al presidente de la AFA funciona como un mensaje hacia adentro y hacia afuera. Hacia adentro, para ordenar y mostrar unidad en un momento delicado. Hacia afuera, para sostener una idea que Tapia explicitó en su posteo: “todos juntos”. La Selección, en ese sentido, sigue operando como un espacio de consenso en medio de un fútbol argentino atravesado por disputas de poder, cuestionamientos judiciales y tensiones políticas. Y Messi, como su figura central, continúa siendo el punto de equilibrio.
Quizás por eso la escena más potente no es la charla ni el mate, sino el abrazo. En tiempos de ruido, la imagen busca ser clara: el capitán y el presidente, juntos. Aunque el contexto, inevitablemente, diga mucho más.
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