A cincuenta años del golpe cívico-militar de 1976, la memoria vuelve a activarse no solo desde la historia y la política, sino también desde la literatura. Materia de memoria, el libro de trece relatos inéditos compilado y prologado por Claudia Piñeiro, propone una forma singular de revisitar ese pasado: no desde los grandes discursos, sino a partir de objetos mínimos, íntimos, capaces de condensar lo que muchas veces no puede decirse de otro modo.
Cada uno de los autores convocados construye su relato en torno a un objeto: unas sandalias, un triciclo, un fragmento de campana. Esos elementos funcionan como anclajes de memoria en historias atravesadas por el terrorismo de Estado, el exilio o la desaparición. “Cuando quedan tantas preguntas abiertas —para quienes tienen familiares desaparecidos o vivieron el proceso— hay preguntas que no tienen respuesta, pero es ese objeto el que te viene a decir algo”, explicó Piñeiro. Y agregó: “Trabajar a través de ese objeto y qué significó para cada uno es muy interesante”.
Las definiciones de la autora surgieron en el marco de una entrevista radial en El Disparador, por Delta 90.3, donde reflexionó sobre el libro y el lugar de la memoria a medio siglo del golpe. Allí subrayó también el valor de las miradas generacionales: “Me interesa mucho la literatura que hacen los hijos de quienes fueron protagonistas de los 70. Son ojos de niños viendo una circunstancia de riesgo, de peligro, pero también una vida donde algo les quitaba a sus padres”.
En ese cruce entre experiencia y reconstrucción aparece una de las claves del libro. Muchos de los relatos parten de memorias fragmentarias, incompletas, que se fueron armando con el tiempo. “A veces la memoria no está basada solo en lo que vivimos, sino también en lo que nos contaron. Hay cosas que uno repite sin saber si las vivió o las escuchó”, sostuvo Piñeiro, marcando la complejidad de ese proceso.
La escritora también diferenció entre memoria individual y memoria colectiva, y destacó el rol fundamental que tuvo la justicia en la Argentina para fijar un límite frente a las reinterpretaciones: “Nosotros tenemos una gran ventaja para armar esa memoria, que es que hubo un juicio donde se determinó quiénes son los culpables. Eso es cosa juzgada. No necesito revisar nada porque ya sucedió”. En esa línea, definió al "Juicio a las Juntas" como “modélico”, al tratarse de un proceso llevado adelante por la justicia civil.
Sin embargo, lejos de plantear una memoria cerrada, Piñeiro insistió en que se trata de una construcción en permanente movimiento: “Se va armando con capas. Cada uno recuerda algo distinto y así se construye una memoria colectiva que es lo que no hay que perder”. Y advirtió sobre la importancia de sostenerla activa: “El ‘Nunca Más’ solo va a ser posible si recordamos lo que pasó y si sabemos detectar antes los pasos que nos pueden llevar a ese lugar”.
En ese sentido, la autora también puso el foco en el presente y en la necesidad de que la memoria siga siendo incómoda: “Si el recuerdo no incomoda, deja de servir. Cuando se convierte en una frase hecha, pierde sentido”. Por eso, Materia de memoria apuesta a lo contrario: a recuperar lo singular, lo íntimo, lo que desarma los lugares comunes.
El libro, además, introduce una tonalidad que desarma expectativas. “Es un libro muy luminoso”, señaló Piñeiro. “A veces se piensa que todo lo que tiene que ver con desaparecidos o exiliados va a ser oscuro, y sí, lo que pasó fue duro, pero en los recuerdos de estos escritores encontré algo luminoso”. Esa luz no niega el horror, sino que lo atraviesa desde la experiencia humana, desde lo que persiste incluso en los contextos más difíciles.
A medio siglo del golpe, "Materia de memoria" no busca clausurar el pasado, sino reabrirlo desde nuevas formas de narrar. En tiempos donde los consensos sobre la historia vuelven a ser discutidos, la literatura aparece como un espacio donde la memoria puede seguir respirando. No como un relato fijo, sino como una trama en construcción, hecha de objetos, de voces y de preguntas que, quizás, nunca tengan una única respuesta.
por R.N.














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