Monday 23 de March, 2026

SOCIEDAD | Hoy 12:00

Soda Stereo, el regreso imposible

Los secretos de "Ecos", el show de la banda que "resucita" a Cerati sobre el escenario con tecnología de punta. Otros casos en el mundo.

El regreso de Soda Stereo a los escenarios no es un revival ni un gesto nostálgico, es una reformulación del espectáculo musical contemporáneo. Bajo el nombre “Ecos”, el proyecto que tendrá su estreno mundial este 21 de marzo en el Movistar Arena, propone una experiencia en la que pasado y presente conviven con una precisión tecnológica inédita en la escena latinoamericana. 

Me verás volver. A más de una década de la muerte de Gustavo Cerati, la banda encuentra una manera de volver sin reemplazos ni concesiones, en un equilibrio delicado entre memoria, innovación y espectáculo. La premisa es contundente y, según anticipan desde la producción, no admite desilusiones, por el contrario, pura euforia. No se trata de un tributo ni de un homenaje, tampoco de una película ni de un espectáculo con invitados. Es Soda Stereo en vivo. La clave está en cómo. 

Inspirado en desarrollos similares a los motivaron al show de ABBA, “Voyage”, el show incorpora tecnología de captura de movimiento y proyecciones tridimensionales que permiten reconstruir con notable fidelidad la figura de Cerati sobre el escenario. No es un holograma en el sentido clásico, sino una presencia escénica integrada a la dinámica del concierto, con una corporeidad que busca restituir no solo la imagen, sino también el gesto, la actitud y la energía del frontman. Desde la producción confiesan: “Todavía no le encontramos el tecnicismo con palabras para describirlo”.

El impacto emocional es uno de los ejes del proyecto. “Este show es tecnológicamente complejo, muy complejo. Obviamente Gustavo no está físicamente, pero va a haber una presencia muy realista en el escenario”, explica el artista visual Caito Lorenzo, responsable de la ingeniería de imagen. “La emoción que genera es muy grande. Estamos increíblemente contentos porque el resultado es óptimo. Creo que va a conmover tanto a quienes lo vieron como a quienes nunca pudieron hacerlo”, agrega, tras los primeros ensayos montados en Buenos Aires.

En ese sentido, el Movistar Arena se convierte en el epicentro de una experiencia que desborda el formato de concierto. Las funciones del 21 y 22 de marzo, ambas agotadas, inauguran una serie de presentaciones que se extienden a lo largo del año con nuevas fechas ya confirmadas y otras con localidades prácticamente agotadas, como las del 6 de abril, 4, 10 y 11 de junio, y varias en agosto. 

La magnitud de la demanda obligó a sumar funciones, consolidando una residencia que transforma al estadio porteño en una suerte de laboratorio escénico donde la tecnología, el sonido y la narrativa visual operan con precisión milimétrica. El fenómeno ya se traduce en cifras contundentes. Con casi 500.000 entradas vendidas antes del estreno, “Ecos” se perfila como uno de los eventos musicales más convocantes del año en la región. 

La gira internacional replica ese entusiasmo. En Chile suma cuatro fechas consecutivas con entradas agotadas, México repite el fenómeno en Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey; Perú y Colombia acompañan con funciones completas y otras a punto de agotarse, mientras Uruguay y Ecuador completan el mapa latinoamericano, con el agregado del desembarco en Madrid, previsto para el 24 de septiembre, el cual ya registra una alta demanda.

Signos. Pero más allá de la ingeniería técnica y la contundencia comercial, el corazón del proyecto late en una dimensión simbólica más profunda. La figura de Cerati, atravesada por una mística que se intensificó tras su muerte el 4 de septiembre de 2014, ocupa un lugar central. Su ausencia física no diluyó su presencia cultural, por el contrario, la amplificó. Cerati se convirtió en una figura casi mitológica dentro del rock en español, un artista cuya obra trascendió su tiempo y cuya voz sigue operando como marca generacional. Su muerte, luego de cuatro años en coma, no solo cerró una etapa, clausuró la posibilidad de un regreso clásico y dejó a Soda Stereo en un estado de suspensión que parecía definitivo.

“Ecos” viene a tensionar esa imposibilidad. No desde la sustitución, sino desde la expansión del lenguaje escénico. La tecnología, en este caso, no aparece como artificio sino como herramienta narrativa. Permite reconstruir una experiencia sin traicionar su esencia. 
En ese punto, el espectáculo dialoga con una tendencia global que redefine la relación entre música, imagen y memoria, pero lo hace con una identidad propia, anclada en la historia de una banda que siempre hizo de la vanguardia su marca.

La dimensión histórica del regreso no es menor. Desde sus primeros conciertos en pequeños circuitos porteños a comienzos de los años 80, Soda Stereo entendió la estética como un lenguaje integral. Su crecimiento en América Latina y su consolidación como fenómeno masivo redefinieron el alcance del rock en español. Tras la separación de 1997 y el mítico cierre en el estadio de River Plate con el inolvidable “gracias totales”, el grupo tuvo un último reencuentro en 2007 con la gira “Me verás volver”. Desde entonces, la historia parecía cerrada.

El resultado, anticipan quienes ya lo presenciaron en ensayos, no es una ilusión sino una nueva forma de presencia. Un reencuentro que no pretende corregir el paso del tiempo, sino resignificarlo. 

Soda Stereo vuelve, entonces, no como un eco lejano, sino como una vibración actual que encuentra en el bajo de Zeta Bosio, la batería de Charly Alberti y en la tecnología más sofisticada el puente para seguir sonando, incluso, con Gustavo Cerati en el centro de una escena que, aún en ausencia, sigue girando alrededor de su figura.

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