Con su “Debí tirar más fotos World Tour” Bad Bunny llega al estadio River Plate los días 13, 14 y 15 de febrero de 2026, con las tres fechas agotadas. (Cedoc)
Éxito latino: qué hay detrás del fenómeno Bad Bunny
Secretos y números del artista puertorriqueño con pasado en la Argentina. Super Bowl, polémica con Trump y shows en Buenos Aires.
El domingo 8 de febrero, Bad Bunny se consolidó como un ícono global de la música y la cultura al protagonizar el show de medio tiempo del Super Bowl, ante una audiencia televisiva que superó los 135 millones de espectadores, cifra que lo coloca como uno de los "halftime" más vistos de todos los tiempos. En una presentación íntegramente en español, con invitados como Lady Gaga y Ricky Martin, el artista rindió homenaje a sus raíces latinas y puertorriqueñas, desafiando los cánones de un evento masivo y generando olas de reproducciones en plataformas digitales, con incrementos de hasta 470 por ciento en Spotify en Estados Unidos y 210 por ciento a nivel global tras su actuación, que confirman su estatura cultural y alcance planetario. Todo leído en clave anti Trump.
La historia de Bad Bunny (Benito Antonio Martínez Ocasio) se lee hoy como la crónica de un ascenso meteórico imposible. Desde los bordes de la escena urbana en Puerto Rico hasta convertirse en una de las figuras culturales más influyentes.
Nacido en San Juan en 1994, Benito creció entre ritmos de reguetón, trap y salsa, alimentando una vocación que lo llevaría a publicar sus primeras canciones en SoundCloud en 2016. La autenticidad de su voz, su dominio del lenguaje urbano y su capacidad para escribir desde el corazón de su comunidad lo distinguieron desde el principio, en un género aún estigmatizado por la industria tradicional. Con el lanzamiento de su primer álbum “X 100PRE” en diciembre de 2018, alcanzó altas posiciones en las listas de Billboard.
Explosión. Esa trayectoria ascendente incluyó capítulos que pocos recuerdan, como su gira por boliches del conurbano bonaerense argentino en 2017. Aquellas actuaciones, concebidas en ambientes íntimos y festivos, fueron anticipos de un futuro que nadie podía prever por entonces.
Aunque se crea lo contrario, su desarrollo artístico fue constante y disciplinado. Después de su debut, siguieron álbumes como "YHLQMDLG" y "El último tour del mundo", que rompieron récords de streaming. Pero fue su sexto álbum, “Debí tirar más fotos”, lanzado en 2025, que lo coronó con un ciclo extraordinario. Dominó las listas globales y lo llevó a convertirse en el primer artista latino y el primero con un álbum íntegramente en español en ganar el Grammy al "Álbum del Año" en 2026, un reconocimiento histórico que marcó un antes y un después en la industria musical.
El impacto de ese logro se extendió mucho más allá de una estatuilla dorada. Consagrarse como Álbum del Año con un proyecto en español no solo consolidó el valor artístico de Bad Bunny, sino que subrayó la creciente centralidad de la música latina en la cultura global. El mismo día de su triunfo, las reproducciones de "Debí tirar más fotos" aumentaron dramáticamente en las plataformas, reflejando el entusiasmo global por su obra. Además, fue declarado el artista más reproducido del mundo en Spotify por múltiples años, con casi 20 mil millones de reproducciones solo en 2025, récord que lo coloca en un lugar de singular prominencia en la historia del streaming.
Esa misma efervescencia se manifestó en su actuación del Super Bowl, la cual fue vista por decenas de millones y rompió barreras culturales al presentar un espectáculo íntegramente en español, con símbolos de identidad latinoamericana y un mensaje de inclusión en el corazón del sentir yanqui, que trascendió fronteras. Su performance no fue solo musical, fue simbólica y política: integró elementos de la cultura puertorriqueña y un mensaje de unidad, generando reacciones tanto de celebración como de crítica política, incluido el rechazo de Donald Trump, cuya oposición lo convirtió en un símbolo aún más potente para sus seguidores.
Rey en terreno ajeno. Sin embargo, la figura de Bad Bunny desbordó los límites del entretenimiento para entrar en el terreno del debate sociopolítico. En sus discursos durante los premios Grammy y en diversas entrevistas, cuestionó las normas de migración y defendió la dignidad de las comunidades latinas en Estados Unidos, generando reacciones diversas dentro del espectro público y reafirmando su compromiso con temáticas que van más allá de la música.
Su presencia en las redes sociales y en la cultura visual contemporánea es también muy significativa. Con casi 58 millones de seguidores en Instagram, y otros tantos en X, Tik Tok y YouTube, Bad Bunny transforma cada lanzamiento en un evento global. Sus publicaciones figuran constantemente entre las más comentadas y compartidas, y sus tendencias se traducen en conversaciones culturales. Además, como portada de las revistas más prestigiosas del mundo, desde Rolling Stone hasta Vogue, replica su poder en las áreas que no domina por una cuestión generacional. De esa forma, su estética, irreverencia y compromiso se diseminan de forma intergeneracional.
Detrás de este fenómeno global hay también figuras empresariales que moldearon su carrera, como Noah Assad, cofundador de Rimas Entertainment, sello independiente que lo acompañó desde sus primeros pasos y consolidó su expansión internacional. Otra figura cuyo nombre surgió en el escrutinio público es Rafael Jiménez Dan, un empresario venezolano que fue viceministro en el gobierno de Hugo Chávez y que tuvo su participación estratégica y monetaria en el ascenso astronómico del cantante. Sus enemigos declarados aseguran que detrás de su discurso está Nicolás Maduro, aunque Bad Bunny nunca dio señales de una conducta pro Venezuela y claramente su éxito se basa en méritos artísticos y masiva aceptación espontánea.
Con su “Debí tirar más fotos World Tour” Bad Bunny llega al estadio River Plate los días 13, 14 y 15 de febrero de 2026, con las tres fechas agotadas y una puesta imponente que promete repasar más de 30 canciones entre sus grandes hits y temas de su último disco.
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