Thursday 5 de February, 2026

SOCIEDAD | Hoy 13:05

Le recordaron a Marixa Balli que tenía un puesto en La Salada donde venden ropa clandestina

Tras criticar a Luis Caputo por sus dichos sobre la industria textil, la empresaria fue cruzada por Esteban Mirol, que recordó su pasado en el comercio informal.

Marixa Balli volvió a quedar en el centro de la escena mediática tras cuestionar públicamente al ministro de Economía, Luis Caputo, por sus declaraciones sobre la industria textil argentina. La actriz y empresaria consideró “ofensiva” la frase del funcionario, quien había afirmado que nunca compró ropa en el país por considerarla cara.

Desde su lugar como comerciante del rubro, Balli defendió a quienes trabajan en el sector y remarcó que no todos tienen la posibilidad de viajar al exterior o acceder a productos importados. Además, recordó su recorrido como vendedora y dueña de locales, especialmente en el barrio porteño de Flores, donde mantuvo su actividad durante casi dos décadas.

En ese contexto, la artista también se refirió a las críticas que suele recibir en redes sociales por su pasado en circuitos comerciales informales. “Siempre me quieren denigrar diciendo que estuve en La Salada”, expresó, al tiempo que sostuvo que nunca renegó de sus orígenes y de su forma de trabajar.

Sin embargo, sus declaraciones despertaron respuestas inmediatas. El periodista Esteban Mirol salió al cruce y cuestionó la coherencia de su discurso en defensa de la industria nacional. En una intervención pública, recordó que Balli tuvo en el pasado un puesto en La Salada, uno de los mayores centros de venta informal del país, donde se comercializa ropa sin habilitación ni controles oficiales.

Para Mirol, ese antecedente relativiza su postura actual en favor de la producción local y la formalidad del sector. “No se puede hablar de industria nacional cuando se trabajó en lugares donde se vende ropa clandestina”, sostuvo, en una crítica directa a la empresaria.

El cruce reavivó el debate sobre el comercio informal, la competencia con productos importados y las dificultades que enfrenta la industria textil argentina. Mientras Balli insiste en defender su trayectoria y su derecho a opinar desde su experiencia, sus detractores ponen el foco en su pasado comercial y cuestionan la legitimidad de su reclamo.

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