En redes sociales, Eugenio y Sebastián "Culini" Weinbaum, los creadores del ciclo MDQ, publicaron un video de cuando rescataron a una persona que se ahogaba cerca de los acantilados marplatenses a metros del estudio de grabación. El hecho fue registrado en video y se los puede a ver a los hermanos ayudando al nadador a salir del mar, en medio una fuerte corriente que le impedía al visitante poder valerse por si solo. Los rescatista cumplieron la función con éxito y salvaron la vida al visitante.
Los Weinbaum buscan alertar a los bañistas que visitan las playas de los acantilados de Mar del Plata, zonas muy frecuentadas por surfistas pero riesgosas para quienes no conocen el mar. Son sectores con corrientes fuertes y canales de retorno, ideales para la formación de olas pero peligrosos cuando el mar crece, ya que dificultan la salida y aumentan el riesgo de arrastre.
MDQ para todo el Mundo —más conocido simplemente como MDQ— se consolidó como uno de los ciclos más singulares y longevos emitidos por El Trece, combinando viajes, culturas extremas, deportes fuera de lo común y el carisma de sus conductores, los hermanos “Culini”.
Nacido a fines de los años 80 en la ciudad de Mar del Plata, el programa tomó su nombre de la sigla del aeropuerto local (MDQ) y comenzó como una producción dedicada al surf y aventuras marítimas antes de escalar a un formato de viajes alrededor del mundo. En 1994, ya como MDQ para todo el Mundo, ganó notoriedad mostrando destinos exóticos, prácticas culturales poco conocidas y desafíos extremos, que iban desde bucear con tiburones hasta vivir rituales tribales documentados por primera vez en televisión argentina.
El tránsito de MDQ por la pantalla de Canal 13 marcó un hito para los programas de origen regional: tras pasear por canales del interior y una breve etapa en Azul Televisión, el ciclo llegó al canal porteño en 2001 bajo la producción de Bus TV, lo que le permitió ampliar su alcance a nivel nacional e incluso obtener nominaciones a premios Martín Fierro en el rubro deportivo-entretenimiento.
Durante más de una década, el estilo del programa fue difícil de clasificar: no era exclusivamente turismo, ni puro deporte extremo ni simple entretenimiento familiar. Como describían críticos de la época, MDQ era una mezcla de todo ello, con frecuentes dosis de humor. En diferentes temporadas, el equipo documentó desde festivales nocturnos de surf en América Latina hasta expediciones en el Amazonas, Nepal y Marruecos, consolidando la marca de un programa que se vendía igualmente por sus desafíos físicos como por su curiosidad antropológica.














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