Pedro Sánchez (CEDOC)
Pedro Sánchez hace campaña en España desde el antimileismo
El mandatario español apuntó en su discurso contra la oposición de Vox y el Partido Popular, sumando a la confrontación al presidente argentino.
"Entre las tijeras de Feijóo y la motosierra del amigo de Milei, Abascal, si llegan al Gobierno firmarían el acta de defunción del Estado del bienestar. Mi compromiso: 4 años más de Gobierno progresista, 4 años más de avances sociales. Y cero recortes", posteó Pedro Sánchez en su cuenta de X. El titular del Estado español comenzó su campaña electoral señalando a sus contrincantes del Partido Popular y de Vox, sin dejar de mencionar al presidente argentino en su discurso.
Estas semanas, el presidente ibérico convirtió la convocatoria a elecciones generales anticipadas en España en una disputa política sobre el rumbo económico y social del país, con un mensaje dirigido contra la derecha española y la ultraderecha internacional, en el que Javier Milei aparece como una referencia del modelo que el socialista busca confrontar. En sus últimas intervenciones, el jefe del Gobierno español advirtió sobre las consecuencias de un eventual acuerdo entre el Partido Popular (PP), liderado por Alberto Núñez Feijóo, y Vox, la fuerza de Santiago Abascal, a la que identifica con posiciones ultranacionalistas.
El escenario electoral quedó definido después de que Sánchez anunciara el adelanto de los comicios generales para el 29 de noviembre de este año, una decisión adoptada tras el fracaso parlamentario de sus iniciativas vinculadas con la vivienda. La elección determinará la composición del Congreso de los Diputados y, a partir de ella, quién tendrá posibilidades de formar Gobierno. Sánchez busca renovar su mandato, mientras que el PP aspira a desplazar al PSOE del poder y Vox pretende aumentar su influencia hasta convertirse en un socio indispensable para una mayoría conservadora.
La referencia a Milei se hizo más explícita en el acto que Sánchez protagonizó en Zaragoza el 14 de octubre, cuando volvió a cuestionar las consecuencias que tendría para España una eventual llegada al Gobierno de la alianza entre el PP y Vox. El blanco elegido por Sánchez no fue únicamente el programa económico del mandatario sudamericano, sino también el vínculo político e ideológico que une al libertario con Abascal. El dirigente de Vox ha mantenido una relación de afinidad con el Presidente argentino, basada en el rechazo al socialismo, la crítica a las políticas migratorias progresistas y la defensa de una agenda de reducción del peso del Estado. La comparación con la “motosierra” busca trasladar al debate español una imagen asociada con los recortes del gasto público y la reducción del Estado promovidos por Milei.
La discusión sobre las pensiones fue el eje del acto de Zaragoza. Sánchez aprovechó las diferencias de discurso dentro del PP acerca de la sostenibilidad del sistema previsional y advirtió que una eventual alianza con Vox podría poner en peligro las jubilaciones públicas. “Mi compromiso es cuatro años más de revalorización de pensiones sin ningún recorte”, prometió. También cuestionó las propuestas fiscales de Vox y sostuvo que su reforma del impuesto sobre la renta supondría una pérdida de ingresos públicos de 85.000 millones de euros, según los cálculos citados en la cobertura de El País. El presidente defendió la reforma previsional impulsada por su Gobierno y aseguró que el fondo de reserva de las pensiones pasaría de los 5.000 millones de euros que, según afirmó, dejó la administración de Mariano Rajoy a más de 20.000 millones al final de su mandato.
Sánchez amplió sus críticas a la decisión del Tribunal Supremo que impidió votar a miles de descendientes de exiliados republicanos que habían obtenido la nacionalidad española a través de la llamada ley de nietos. “Los nietos del exilio republicano tienen el mismo derecho a votar que los nietos de los franquistas”, sostuvo, y acusó a la oposición de respaldar una decisión que, a su entender, restringe derechos políticos por razones ideológicas.
La convocatoria electoral también está atravesada por la crisis de acceso a la vivienda, uno de los asuntos que más preocupan a la sociedad española. Sánchez justificó el adelanto después de que el Congreso rechazara medidas de su Gobierno destinadas a ampliar la protección de los inquilinos y facilitar el acceso a una vivienda asequible. En su comparecencia del 6 de octubre, aseguró que el Ejecutivo volvería a presentar iniciativas para extender contratos de alquiler y limitar la especulación inmobiliaria. “Este Gobierno ni tira la toalla, ni deja tirada a la gente”, afirmó, al defender la intervención pública en un mercado que considera fuera del alcance de una parte importante de la población.
En términos electorales, los sondeos disponibles al 15 de octubre sitúan al PP como la fuerza con más posibilidades de ganar las elecciones, aunque no alcanzaría por sí solo la mayoría absoluta. El promedio de encuestas elaborado por DatosRTVE a partir de 155 sondeos de 23 empresas, actualizado el 15 de octubre, estima que el PP obtendría alrededor de 136 diputados, mientras que Vox alcanzaría 66. Juntos superarían ampliamente los 176 escaños necesarios para investir a un presidente del Gobierno. El mismo promedio atribuye al PSOE unos 106 diputados y a Sumar alrededor de nueve, cifras que complicarían la continuidad de Sánchez en el poder.
En ese marco, la mención de Milei cumple una función política concreta. El PSOE intenta convertir al Jefe de Estado argentino en un símbolo del modelo que atribuye a sus adversarios y advertir que un Gobierno del PP con Vox podría aplicar políticas de ajuste semejantes a las que el mandatario albiceleste defiende. Su mensaje combina así una confrontación ideológica internacional con problemas cotidianos de los españoles, desde el precio de los alquileres hasta el futuro de las jubilaciones.