Lactancia (CEDOC)

Después de la lactancia: qué cambia en la mama y cómo tratarlo

El embarazo, la lactancia y las variaciones de peso modifican las mamas. Cuándo está indicada una mastopexia y qué aspectos deben evaluarse previamente.

En el consultorio escucho una frase que se repite casi con las mismas palabras: "Quiero recuperar la mama que tenía antes". La dicen mujeres que amamantaron y que, con el destete, sienten que algo cambió. Que la mama se vació, que perdió volumen, que quedó más caída. Es un planteo legítimo, pero merece una respuesta honesta: no todas tienen el mismo cambio ni necesitan el mismo tratamiento.

Durante el embarazo, las mamas aumentan de volumen, el tejido se modifica, la areola puede crecer y la piel se estira para acompañar ese proceso. La lactancia mantiene ese tejido en actividad. Con el destete empieza otra etapa: el volumen puede disminuir y los tejidos vuelven a adaptarse. Algunas mujeres recuperan buena parte de la forma previa; otras quedan con menos volumen, más piel y una posición más baja.

Ese descenso de la mama y del complejo areola-pezón tiene nombre: ptosis mamaria. Y sería un error atribuirlo solo a la maternidad. La American Society of Plastic Surgeons incluye entre los factores que afectan la forma y la firmeza de las mamas al embarazo y la lactancia, pero también a las fluctuaciones de peso, el envejecimiento, la gravedad y la genética.

Cuando esa caída molesta y la paciente quiere corregirla, la mastopexia puede ser una alternativa. Es el procedimiento que permite levantar la mama, retirar el excedente de piel, remodelar el tejido y reposicionar el complejo areola-pezón. La técnica depende del grado de ptosis y de las características de cada cuerpo. Por eso insisto: la evaluación médica no es un trámite, es el punto de partida.

Levantar una mama y aumentarla son dos objetivos distintos. La mastopexia no agranda la mama de manera significativa. Hay pacientes que solo necesitan el levantamiento y otras en las que puede evaluarse combinarlo con un implante. En algunos casos incorporamos recursos como los implantes ultralivianos B-Lite, con o sin tecnología Microthane, y GalaFLEX, que permiten trabajar sobre el soporte de los tejidos y buscar mayor estabilidad en la forma lograda. Pero el orden de las preguntas importa: primero hay que saber cuánto tejido hay, cuánto descendió la mama y qué calidad tiene la piel. Recién después se decide qué procedimiento tiene sentido.

El momento también cuenta. Después del destete, la mama todavía puede cambiar de volumen y forma. Evaluarla demasiado pronto da una foto que no refleja cómo quedará cuando los tejidos se estabilicen. Y hay otra conversación que no se puede esquivar: la de futuros embarazos. La American Society of Plastic Surgeons advierte que un embarazo posterior puede modificar o reducir el resultado de una mastopexia. Si esa posibilidad está cerca, conviene tenerla en cuenta antes de operar.

También hay que hablar claro de las cicatrices. Son parte de esta cirugía, porque retirar piel y remodelar la mama las deja. Su extensión depende del grado de caída y de cuánta piel haya que quitar: desde una incisión alrededor de la areola hasta diseños que suman una línea vertical o una cicatriz en T invertida. Y no muestran su aspecto final enseguida: evolucionan durante meses y dependen de la respuesta de cada paciente.

Hay algo prioritario, antes que cualquier consideración estética. Que la mama cambie después del embarazo es esperable, pero no todo cambio es posparto. Durante la lactancia pueden aparecer situaciones benignas, aunque una masa palpable que persiste siempre debe estudiarse. El American College of Obstetricians and Gynecologists recomienda evaluarlas para no demorar el diagnóstico de otras patologías, con la ecografía como primer estudio.

Muchas pacientes no quieren mamas más grandes. Quieren recuperar una posición, mejorar la forma, volver a sentirse cómodas en un cuerpo que atravesó una experiencia enorme. Mi trabajo no es que todas tengan la misma mama, sino que cada una logre una forma armónica con su cuerpo y acorde con lo que desea.

El embarazo puede dejar cambios que no necesitan ninguna corrección. Cuando una modificación persiste y genera incomodidad, la consulta sirve para conocer alternativas, límites y expectativas razonables. La mastopexia, cuando está indicada, tiene que nacer de esa evaluación y de una decisión personal de la paciente.

Dr. Juan Manuel Serén (MN 107.174). Cirujano plástico, próximo presidente de la Sociedad de Cirugía Plástica de Buenos Aires y creador del protocolo ERABAS de Rápida Recuperación en cirugía mamaria.

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