Después de un tiempo ostentando un perfil extremadamente bajo, dos reapariciones públicas de Sergio Massa llamaron la atención en el peronismo. En medio de una feroz interna, son muchos los que esperan alguna definición sobre su futuro político. Pero el ex candidato a presidente sigue jugando al misterio. Como en un truco de magia, aparece, desaparece y siembra la duda de su candidatura.
Con pocos días de diferencia, Massa estuvo en Rosario, en el lanzamiento de un libro del presidente del Frente Renovador, Diego Giuliano; y después en el homenaje a José Manuel De la Sota. La reaparición hizo ilusionar a otros peronistas que pretendían llevarlo a sus eventos. Pero volvió a la reclusión: decidió no ir al encuentro regional de La Rioja ni al de la Juventud que se realizaba en la UBA al cierre de esta edición. “Que se luzcan los que tienen que lucirse”, les dijo el líder del espacio para justificar su ausencia en un intento por no eclipsar a otros dirigentes.
El plan.
El ex ministro de Economía sigue aferrado a su estrategia de mantenerse en las sombras. Estudia el devenir del Gobierno, agarrado a una premisa que se le atribuye a Napoleón: “Nunca interrumpas a tu enemigo cuando está cometiendo un error”. Por lo que continúa trabajando en la unidad del PJ, pero en estricto silencio. Si será candidato o no, es algo que se guarda. Aunque sabe que, sin acuerdo posible entre Cristina Kirchner y Axel Kicillof, sus acciones suben.
En el entorno del ex candidato intentan calmar los ánimos de los dirigentes que empujan a Massa a la reaparición pública. “Cuando haya un lugar al que tenga que ir, va a ir”, les dicen ante la falta de certezas.
En una de sus reapariciones momentáneas, Massa le comentó a sus interlocutores de turno: “Hay una lógica de que cuando no das entrevistas no aparecés. Pero no es la única forma de hacer política”, les dijo. Y agregó: “Los medios me ponen reapareció o no reapareció. El problema de fondo es que como no hago entrevistas, parece que no estoy. Y yo estoy”.
Los últimos dos eventos en los que participó responden a esa lógica: el homenaje a De la Sota, a ocho años de la muerte del referente cordobés, lo sintió como una necesidad por la relación que mantuvieron. Y el acto de Giuliano fue un premio para el dirigente santafesino que sueña con ser el candidato a gobernador del peronismo.
De todas maneras, Massa disfruta la efervescencia que provoca su presencia. “Entiendo que es difícil esconder el elefante en la 9 de julio. Cuando llego a un evento, la carga histórica pesa. Pero no hay más que eso”, dijo tras una de sus últimas apariciones.
El mutismo planificado tiene su correlato en las redes sociales. En lo que va de septiembre, sólo tuiteó una vez: fue por la muerte del periodista Samuel “Chiche” Gelblung. "Siempre valoré su honestidad brutal y su pasión por contar lo que pasaba”, escribió. Un poco más de actividad tuvo en Instagram. Allí no sólo recordó a Chiche. Le hizo su homenaje a Leo Messi y celebró el cumpleaños de su hija. De política, nada.
Interna.
En el equipo del gobernador Kicillof creen que Massa va consolidándose como el candidato de Cristina. Por eso intentaron instalar la idea de que el mandatario bonaerense debía ir por la presidencia y el ex ministro de Economía por la Provincia. En el massismo se despegan rápido de ese presunto enroque. Si pasa el tiempo y no aparece otro candidato que sorprenda, las chances de Massa de ser ungido una vez más para disputarle la elección aMilei suben.
La única forma de explicar la lógica del kirchnerismo para volver a abrazar al ex ministro es atendiendo a que Kicillof está en frente. Massa, a quien acusaron de traidor a Cristina la década anterior, volvería a ser el candidato K para enfrentar a Kicillof, el nuevo “traidor”.
De todas maneras, no será sino hasta el próximo año que el ex ministro decida si va a competir. Tras superar la derrota del 2023, volvió a trabajar en reconstruir al peronismo. “¿Viste que en los rompecabezas siempre agarrás una primera pieza que puede ser una del borde, una que tenga más color y esa con la que empezás a armarlo? Bueno, él quiere ser esa pieza”, señaló Malena Galmarini sobre su rol.
Pero mientras su esposa sobreactúa cautela, su suegro se suma al operativo clamor. “Sergio tiene ganas. No sé si la palabra es revancha, pero tiene ganas de competir nuevamente por la Presidencia de la Nación”, tiró la bomba Fernando “Pato” Galmarini en un streaming.
Massa sigue intentando ordenar al peronismo. Habla con todos. Propios y extraños. Reúne a los que estaban distanciados, los quiere convencer de que el PJ necesita a todos para el 2027. Sueña con salir del laberinto en el que está el partido por arriba, con un sólo candidato: él.
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