Tuesday 8 de September, 2026

SALUD | Hoy 08:48

Cómo es la nueva variante del Covid que detectaron en Argentina

Los primeros casos de la variante BA.3.2 del SARS-CoV-2, un nuevo sublinaje de Ómicron, se encuentra estable y bajo control. Los estudios del Institutos de Salud “Dr. Carlos G. Malbrán” sobre el nuevo coronavirus.

La Argentina confirmó la detección de los primeros casos de la variante BA.3.2 del SARS-CoV-2, un nuevo sublinaje de Ómicron que hasta el momento no había sido registrado en Sudamérica y que permanece bajo vigilancia de los organismos sanitarios internacionales. La notificación fue realizada por el Ministerio de Salud de la Nación a través del Boletín Epidemiológico Nacional (BEN) correspondiente a la Semana Epidemiológica 34, donde se incorporó un informe especial elaborado por la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud “Dr. Carlos G. Malbrán” (ANLIS-Malbrán) sobre el hallazgo de esta variante en el país.

El documento oficial sostuvo que la circulación del coronavirus continúa en niveles bajos y estables y aclaró que, con la evidencia científica disponible, BA.3.2 “no representa actualmente un riesgo adicional sustancial para la salud”, aunque justificó mantener la vigilancia virológica y genómica de manera permanente. La detección constituye el primer registro oficial de BA.3.2 en territorio argentino y también el primero informado en América del Sur.

Según el BEN, los tres casos corresponden a residentes de la provincia de Buenos Aires y fueron identificados gracias al sistema nacional de vigilancia genómica que coordina ANLIS-Malbrán, organismo de referencia para el estudio molecular del SARS-CoV-2 desde el inicio de la pandemia. Las muestras analizadas fueron obtenidas entre el 26 de abril y el 18 de julio de 2026, período comprendido entre las cuatrisemanas epidemiológicas 5 y 7 del sistema de vigilancia. Durante ese lapso se secuenciaron 21 genomas virales provenientes de distintas jurisdicciones y tres de ellos, equivalentes al 14% de las muestras estudiadas, correspondieron al linaje BA.3.2. 

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El informe epidemiológico detalló además la evolución clínica de los pacientes detectados. De los tres casos confirmados, uno requirió internación debido a la presencia de comorbilidades previas, aunque las autoridades sanitarias aclararon que la hospitalización no respondió a una mayor agresividad del virus sino a factores de riesgo preexistentes. Los tres pacientes evolucionaron favorablemente y recibieron el alta sin complicaciones asociadas al nuevo linaje. Esa información fue considerada relevante por el Ministerio de Salud para transmitir que, hasta el momento, la evidencia disponible no indica un incremento de la gravedad clínica respecto de otros sublinajes de Ómicron que continúan circulando. 

El hallazgo fue posible gracias al trabajo de vigilancia molecular que desarrolla el Instituto Malbrán mediante secuenciación genómica. El sistema recibe muestras positivas provenientes de distintas provincias, seleccionadas según criterios epidemiológicos y de vigilancia, y analiza el genoma completo del virus para identificar mutaciones y nuevos linajes. Esa estrategia permite detectar de manera temprana la introducción de variantes importadas o emergentes, seguir su circulación y evaluar si presentan cambios en transmisibilidad, capacidad de evasión inmunológica o severidad clínica.

En el BEN, las autoridades destacaron que “la detección de este sublinaje en Argentina pone en valor la capacidad de detección del sistema de vigilancia genómica del país y destaca la importancia de continuar monitoreando la caracterización genómica del SARS-CoV-2 para detectar la introducción de nuevas variantes y monitorear su comportamiento en relación con la transmisibilidad, la severidad y el potencial impacto de las medidas de prevención y control”. 

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El Ministerio de Salud explicó que BA.3.2 fue identificada por primera vez en noviembre de 2024 en Sudáfrica y que desciende del linaje Ómicron BA.3. La Organización Mundial de la Salud la clasificó como una Variante Bajo Monitoreo (Variant Under Monitoring, VUM), categoría utilizada para aquellos linajes que presentan cambios genéticos potencialmente relevantes y cuya evolución epidemiológica requiere seguimiento, aunque todavía no existen evidencias suficientes para catalogarlos como variantes de interés o de preocupación. Según el BEN, antes de su detección en Argentina los casos de BA.3.2 en la Región de las Américas habían sido informados únicamente en Estados Unidos, Canadá, Puerto Rico, Costa Rica y Guyana Francesa. No existían registros confirmados en otros países sudamericanos.

El informe oficial también incorporó datos internacionales sobre la evolución de BA.3.2 durante 2025 y comienzos de 2026. De acuerdo con la vigilancia genómica global recopilada por la OMS y la red internacional GISAID, la variante experimentó un crecimiento sostenido hacia finales de 2025, alcanzando alrededor del 20% de las secuencias notificadas mundialmente durante las semanas epidemiológicas 4 y 5 de 2026. Posteriormente comenzó un descenso progresivo. Entre el 14 de junio y el 12 de julio de 2026, su participación global cayó de 15,1% a 6,45% de las secuencias reportadas, aunque continuó presente en más de veinte países distribuidos entre África, Asia, Europa, América del Norte y Oceanía.

La aparición de BA.3.2 despertó rápidamente el interés de la comunidad científica internacional, aunque los especialistas coinciden en que no existen evidencias de una mayor peligrosidad. Uno de los investigadores que analizó públicamente la variante fue Kyle B. Enfield, profesor asociado de Medicina de la Universidad de Virginia y especialista en neumología y cuidados intensivos. En un artículo publicado por The Conversation, Enfield explicó: “No hay indicios de que la variante BA.3.2, apodada ‘Cicada’, sea más peligrosa o cause una enfermedad más grave que las variantes que circulaban durante el invierno de 2025-2026”. El médico agregó que los pacientes con enfermedades respiratorias crónicas le preguntan con frecuencia por las nuevas variantes, pero sostuvo que la evidencia disponible no muestra un aumento de la severidad clínica asociado a BA.3.2. 

Enfield también describió cómo se monitorea internacionalmente esta variante. Recordó que el primer caso detectado en Estados Unidos correspondió a un viajero internacional durante junio de 2025 y señaló que posteriormente BA.3.2 fue identificada tanto en pacientes como en sistemas de vigilancia de aguas residuales en 29 estados norteamericanos. Para el especialista, el monitoreo de aguas residuales continúa siendo una de las herramientas más eficaces para anticipar cambios en la circulación viral porque permite detectar variantes incluso antes de que aumenten los casos clínicos. No obstante, advirtió que la cantidad de estados estadounidenses que continúan enviando esos datos disminuyó considerablemente desde el final de la emergencia sanitaria mundial. 

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El investigador explicó además por qué siguen apareciendo nuevos linajes del coronavirus. “Todos los virus cambian con el tiempo y el SARS-CoV-2 lo hace con rapidez. Cada vez que el virus se replica dentro de una célula, su material genético puede mutar. La mayoría de esos cambios desaparecen, pero ocasionalmente alguno le otorga una ventaja al virus, permitiendo que esa versión se propague”. Enfield añadió que esas modificaciones pueden dificultar que el sistema inmunológico reconozca al virus con la misma eficacia, razón por la cual la vigilancia genómica continúa siendo una herramienta fundamental para evaluar el comportamiento de las nuevas variantes. 

La Organización Mundial de la Salud mantiene una evaluación similar. Los informes técnicos sobre variantes bajo monitoreo señalan que BA.3.2 presenta mutaciones adicionales respecto de otros descendientes de Ómicron, particularmente en la proteína Spike, pero hasta el momento no existen pruebas de que esas modificaciones incrementen la capacidad de producir enfermedad grave, reduzcan significativamente la eficacia de las vacunas actuales o generen un aumento de hospitalizaciones. 

Afortunadamente, el Boletín Epidemiológico Nacional contextualizó la detección de BA.3.2 dentro de un escenario sanitario muy diferente al de los primeros años de la pandemia. Según el informe, la circulación de SARS-CoV-2 en Argentina permanece baja y estable, mientras que otros virus respiratorios como influenza y virus sincicial respiratorio muestran una tendencia descendente tras los picos invernales registrados entre las semanas epidemiológicas 21 y 22. Las autoridades remarcaron que la vigilancia integrada de virus respiratorios continúa funcionando de manera permanente para identificar cambios en la circulación viral y anticipar eventuales brotes.

 

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Gustavo Winkler

Gustavo Winkler

Periodista

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