Eve Cornelious. (Laura Tenenbaum/Gentileza Bebop Club.)
Una dama para el jazz
Eve Cornelious volvió a pasar por la Argentina y a mostrar todo su talento para este género, el blues y la balada. Y hasta se animó con el pop.
CUATRO ESTRELLAS
A Eve Cornelious le sobra currículum. Criada en una familia muy ligada al gospel y al blues, para ella fue natural comenzar a cantar desde muy pequeña en su New Jersey natal. Y a lo largo de su vida, su voz potente, su histrionismo y su brillante presencia la llevaron a compartir escenarios con figuras como Ray Charles, Benny Golson, Slide Hampton, Jimmy Heath, Wynton Marsalis, Chucho Valdés, Roy Hargrove, Lonnie Smith y Mulgrew Miller, entre muchos otros. Desde hace años, además, guarda una amorosa relación con América del Sur. Es notable su interpretación -en inglés, claro- de “So Many Stars” del brasileño Sérgio Mendes. Pero además grabó una pieza que bautizó “Jazz Samba” en la que incluyó una cita de “Eu canto samba” de Paulinho da Viola. Ambos temas estuvieron en sus conciertos de Bebop Club en esta nueva visita a la Argentina; un país, por otra parte, al que ya había visitado anteriormente.
Para la ocasión, tuvo como eje su más reciente álbum “Again… Naturally”, publicado este año. De allí eligió “My Baby Just Care for me”, “Teach me Tonight”, “Big City”, “Long John Blues” y el citado “So many…”. Dueña de un vozarrón poderosísimo, aunque capaz de pasar de igual modo por los sonidos más sutiles, se nota su histórica relación con el blues, que es una música que parece hecha a su medida. Pero también se luce con un tema pop como “Let ‘em in” de Paul McCartney, o con una balada clásica para cualquier artista de jazz como “In a Sentimental Mood” de Duke Ellington.
Para estas actuaciones, Eve se acompañó de un sexteto argentino comandado por el anfitrión Mariano Loiácono, virtuoso trompetista que en algunas piezas asumió el papel de pianista. Y completó su grupo, mayormente sin teclas, con Ramiro Penovi en guitarra, Gustavo Musso en saxo alto, Sebastián Loiácono en saxo tenor, Mauricio Dawid en contrabajo y Santiago Lacabe en batería.
Hubo momentos de solos e improvisaciones de varios de los músicos, sobre todo del director Loiácono. Pero el centro estuvo siempre en esta mujer que domina la escena, que disfruta relacionándose directamente con el público (y ni el hecho de hablar solamente en inglés la limitó para eso) y que hace poner los pelos de punta cada vez que abre su boca para cantar.
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