En una entrevista con el periodista Ari Lijalad en el programa "Habrá Consecuencias" de El Destape, el director del medio Roberto Navarro sorprendió con una reflexión inusualmente crítica sobre el estado político de Cristina Kirchner. Según dijo, la ex presidenta atraviesa una "lenta agonía" y su prolongada permanencia en la escena pública —desde 2003, cuando gobernaba Néstor Kirchner— comenzó a erosionar incluso el vínculo con quienes históricamente la apoyaron.
"Lamentablemente uno se acostumbra a todo en la vida y hace bastante tiempo que está presa, Cristina", dijo Navarro. Y trazó una comparación con el desgaste que sufren los líderes políticos con más de dos décadas en el poder. Mencionó los casos de Felipe González, François Mitterrand y Helmut Kohl, y preguntó: "¿Cuánto duran los procesos habitualmente? ¿10 años? ¿23 años? Es un montón".
El periodista fue más lejos y planteó que, en ese contexto, Kirchner habría perdido la capacidad de acumular poder y que sólo le quedaría "el poder de hacer daño". Una frase que, en boca de uno de los periodistas más identificados con el peronismo durante años, resulta cuando menos llamativa. Navarro aclaró que esa sensación le genera malestar a quienes tienen "un buen sentimiento" hacia la ex presidenta, y que las consecuencias de esa dinámica no las sufre el núcleo duro del espacio político, sino la sociedad en su conjunto. La interna entre Kirchner y Kicillof, sostuvo, es apenas el síntoma visible de un proceso de declive más profundo.
El director de El Destape también se refirió al impacto de la crisis económica que atraviesa la Argentina. Describió a una sociedad más preocupada por llegar a fin de mes, pagar el alquiler, el gas y los remedios o sostener una prepaga, que por la situación judicial de la ex presidenta. "La gente piensa que no llega a fin de mes, que no le pudo comprar las zapatillas a los chicos, que no puede pagar el alquiler, que no puede comprar los remedios... Eso es parte de la vida", señaló.
Por último, Navarro advirtió que el daño que genera esa agonía política no recae sobre figuras del establishment kirchnerista como Axel Kicillof, sino sobre ciudadanos comunes: "El daño termina en la persona que después no puede llevar al hijo a atenderse al médico". Una definición que, viniendo de él, suena a cierre de ciclo.














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