Ana Garibaldi (Gentileza Loli Laboureau)

Ana Garibaldi: “La popularidad no me cambió”

La actriz habla del poder y la violencia en “En el barro” y reflexiona sobre la popularidad tras el fenómeno de la serie.

Garibaldi en la vida, Guerra en el universo ficcional de “En el barro”, ahora en su segunda temporada. Dos apellidos combativos para una actriz que supo ganarse un lugar gracias a la sutileza interpretativa, a la paciencia para esperar y aprovechar las oportunidades apropiadas y al oficio teatral desarrollado a lo largo de su trayectoria.

Si hubiera que detectar y determinar con precisión la anatomía del instante en el que todo cambió a nivel profesional para Ana Garibaldi, habría que remontarse al momento en el que un productor la vio sobre el escenario durante una función teatral. La mirada cautiva se transformó en la chance de asumir la identidad de Gladys Guerra de Borges, una mujer que supo destacarse en las distintas temporadas de “El marginal”, una viuda que ocupa el centro de la escena en el segundo acto de “En el barro”. Alguien dispuesto a todo para mantener vivo el legado familiar de los Borges, mientras participa de las estrategias y disputas del poder en ese verdadero corazón de las tinieblas llamado La Quebrada.

Garibaldi se encuentra con NOTICIAS para explorar un recorrido que parece haber llegado a la cumbre , situación ideal para mantener una conversación con distintas dosis de fluidez y reflexión.

Noticias: Por su historia personal, ¿Gladys es una de esas personas que vive mejor en la cárcel donde tiene un lugar de poder que en libertad?

Ana Garibaldi: Creo que vive mejor afuera, lo que pasa es que es difícil la reinserción, entonces no le fue muy bien. Sabemos cómo es todo para alguien con antecedentes, se complica conseguir un trabajo y si eso se logra es por muy poco dinero. Tiene un nieto a cargo, necesita mantener una estructura, siempre es mejor estar en libertad, pero bueno, Gladys ha caído nuevamente.

Noticias: En “El marginal”, Gladys estaba muy vinculada a Borges, el personaje de Claudio Rissi, y a Diosito, interpretado por Nicolás Furtado. ¿En esta temporada de “En el barro” su eje vuelve a estar puesto en la familia?

Garibaldi: Sí, totalmente. Su nieto es la zanahoria para seguir, su esperanza, todo es por él y por la historia familiar que acarrea. Su amiga Claudia, el personaje que hace Silvana Sosto, es como una hermana y cumple un rol fundamental. ¡Para Gladys, la familia es lo primero! (se ríe).

Noticias: Tuvieron largos meses de grabaciones todas juntas en una misma locación y con un elenco grande. En esos tiempos de espera que hay en los rodajes, ¿quién es la más divertida?

Garibaldi: Camila Peralta es la más divertida, pero hay muchas que son muy graciosas. Erica de Sautu Riestra también es una máquina de hablar y de traer cosas e ideas, Carolina Ramírez, que hace el personaje de Yael, es una persona divina y súper cálida y divertida. Todas tienen lo suyo, cada una aporta algo interesante. Ahora, si me decís cuál es despampanante de risa, ¡Cami es un personaje! La pasamos muy bien con ella.

Noticias: Cuando éramos chicos no existían estas series ni el rebote de las redes sociales, así que era imposible soñar con un éxito así. ¿Cómo estás viviendo el reconocimiento masivo que te dieron “En el barro” y “El marginal”?

Garibaldi: Feliz, estoy muy contenta, no siento que haya tenido que cambiar nada de mi rutina. Hago las compras, llevo a mi hija a la escuela… Por supuesto que algunas personas me paran y me comentan cosas de la serie o me preguntan cuándo se viene otra temporada, pero honestamente la estoy pasando bien. Yo creo que tiene que ver con cómo te parás ante la popularidad, en mi caso, directamente me olvido del tema, después, la calle me sorprende todo el tiempo.

Noticias: Más allá de que estás muy identificada con este personaje, ¿sentís que hay vida después de Gladys?

Garibaldi: ¡Espero que sí! Tengo muchas ganas de hacer cine y de volver al teatro. Lo que pasa es que a veces cuando estás protagonizando una serie el trabajo implica mucho tiempo y la verdad es que no te queda resto. ¡Yo soy mamá y ya no tengo más manos! (Se ríe) Pero sobran ganas para otros desafíos.

Noticias: Después de todas estas temporadas en el universo de “El marginal” y “En el barro”, cuál es el recuerdo que tenés de Claudio Rissi?

Garibaldi: Claudio fue fundamental en mi llegada a “El marginal” porque cuando uno va a hacer un bolo, un papelito chico, es como llegar medio de extranjero, nos pasa a todos los actores y actrices. Tenés que meter un gol, hacerlo bien, no equivocarte, hay una exigencia especial porque sentís que te estás incorporando a un baile y tenés que saberte la coreografía como nadie. Quizás no es así en la realidad, pero uno lo siente de esa manera y Claudio me ayudó un montón. La mayoría de mis escenas eran con él y me llevó a relajarme, a disfrutar, era un tipo tan divertido como talentoso, tenía lo mejor de los dos mundos, una combinación letal. Y también me ayudó en lo técnico porque yo no había hecho tanta tele, no sabía demasiado de planos, iba y actuaba. Él me decía: “Ahora no te preocupes ni te gastes, que es un plano general donde está pasado otra cosa”, y me avisaba cuándo era el momento de darlo todo, eso me ayudó un montón. Gran compañero Claudio, es una pérdida enorme.

Noticias: Con otro grande como Gerardo Romano tenés diálogos muy pintorescos. Cómo fue la dinámica entre ustedes?

Garibaldi: Con Gerardo en “El marginal” no tenía cruces, ese ida y vuelta estaba con el personaje de Claudio, Marito, ¡pero acá sí los tuve y fue buenísimo! Laburar con él es un lujo, es una persona muy divertida, talentosa y con muchísimo oficio. Ver cómo hace todo un actor así te predispone de otra manera, te pone en un lugar de exigencia para llegar a eso. Para mí fue una muy buena experiencia laburar con Romano… Siempre tenía alguna sorpresa, ¿viste? (risas) Que te sorprendan es atractivo, entrabas al set y te preguntabas: “¿Con qué vendrá Gerardo hoy?”.

Noticias: Cuando arrancan los créditos de la serie, los dos primeros nombres son el tuyo y el de Eugenia Suárez. ¿Cómo fue tu experiencia con la China?

Garibaldi: ¡Espectacular! La China es una compañera más, con un montón de oficio, es muy difícil lo que tiene que hacer y lo hace muy bien. Se dicen muchas cosas y la verdad es que yo no noté nada de todo lo que hablan, es una más de verdad. Gran compañera, muy buena onda, su camarín era todo rosa, lleno de cosas y fotos de sus hijos. Nos invitaba a que estemos ahí, compartíamos anécdotas porque al ser mamás las dos, muchos de nuestros diálogos tenían que ver con eso, nos identificábamos. Es una tipa bárbara, un amor.

Noticias: ¿Y actuar frente a Vero Llinás, tenerla de rival, fue medio intimidante?

Garibaldi: Intimidante no, pero te da un nervio, lo mismo me pasó con Inés Estévez y con Juana Molina, es gente que uno admira mucho desde siempre. Pero a la vez, cuando son tus compañeras, te das cuenta de que tienen sus inseguridades y las comparten. Juana Molina me decía: “¿Qué te parece mejor, que lo haga de esta manera o de otra?” Y yo pensaba, ¿a mí me está preguntando esta mina? (risas). Las admiro un montón, para mí, lo que hace Vero es impresionante, es un monstruo lo que compone, una cosa extraordinaria. Pero la verdad es que me he sentido muy cómoda, no me intimidó porque crea un buen clima, no es una actriz competitiva. Son todas así, en ese sentido fue un elenco maravilloso, cero búsqueda de lucimiento individual, todas tirando para el mismo lado, es genial eso.

Noticias: Ya sabemos que la serie es muy violenta. Llegado el caso, ¿las mujeres pueden ser tan violentas como los hombres?

Garibaldi: Creo que sí, aunque es otro tipo de violencia. Las mujeres están muy solas en la cárcel, carecen del acompañamiento que tienen los hombres, quienes, en general, son sostenidos por sus parejas, sus hijos y sus familias… en gran medida porque las mujeres siguen yendo a las visitas y bancando la situación. En cambio, las mujeres quedan más solas en la cárcel y hay que hacerse valer. No todas entran en ese juego, pero el personaje de Gladys sí. Sabíamos que iba a pasar eso en algún momento. Es una mujer que entra por un tubo y fácilmente en esa. Ella ya cargaba esa violencia desde su historia familiar, tuvo a su hermano, a su marido y a su cuñado presos. Además, ¡andá a saber cuántos otros más de su círculo pasaron por una cárcel! Desconocemos qué cosas le sucedieron a Gladys en su infancia y en su juventud, si fue querida, cómo la educaron, qué códigos manejó hasta llegar a ser quien es. Hay cosas que te marcan, el camino no es romantizar la delincuencia, pero tu historia de vida, tu educación y tus posibilidades a veces tienen mucho peso. La vida de Gladys no debe haber sido fácil y la violencia ahí adentro se ejerce igual que un varón. Si hay que matar, se mata.

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