Monday 23 de February, 2026

PERSONAJES | Hoy 04:25

Pepe Cibrián Campoy: “El fracaso es parte de la carrera”

El creador que hizo del musical un fenómeno popular repasa éxitos y caídas, habla de militancia y cultura.

Hijo de los actores José Cibrián y Ana María Campoy, nacido en La Habana durante una gira teatral y criado entre camarines porteños, Pepe Cibrián Campoy hizo del escenario no solo un oficio sino una identidad. Actor, dramaturgo y director, es el hombre que convirtió al musical en un fenómeno popular en la Argentina cuando todavía era un género mirado con desconfianza. Desde “Aquí no podemos hacerlo” hasta el suceso masivo de “Drácula”, su nombre quedó asociado a espectáculos de gran despliegue, elencos numerosos y una convicción casi militante de que el teatro musical podía ser épico, argentino y convocante.

Su trayectoria no fue lineal ni cómoda porque alternó sótanos vacíos con estadios colmados, pérdidas económicas con récords de taquilla, rupturas artísticas con reinvenciones audaces. Más que un empresario del espectáculo, se asumió siempre como un creador dispuesto a arriesgarlo todo por una idea. Y en ese recorrido dejó una marca generacional, formó intérpretes y abrió camino a nuevas camadas de artistas.

Pero Cibrián Campoy no se limita al aplauso. Su figura pública también se construyó desde la frontalidad y el activismo. Defensor del matrimonio igualitario cuando el debate dividía aguas, lector de monólogos incómodos ante legisladores, crítico de las políticas culturales de turno sin importar el color político, ha hecho de la palabra un territorio de riesgo. Pide disculpas cuando cree que se equivoca, pero no retrocede cuando se trata de derechos o de convicciones.

En diálogo con NOTICIAS, en un alto de los ensayos de “Aquí no podemos hacerlo” que acaba de estrenar en el teatro Regina, habla desde un presente activo, piensa en la próxima obra, en los jóvenes que empiezan y en el futuro del teatro frente a la precariedad económica. Con la misma mezcla de pasión, ironía y desparpajo que lo convirtió en una figura insoslayable de la escena nacional.

Noticias: Está por cumplir 78 años. ¿Qué lo impulsa a seguir adelante?

Pepe Cibrián Campoy: La misma convicción de siempre: creer en mí. Creí cuando era joven, creí cuando fui más maduro y creo ahora. Y creo en la gente joven, que es maravillosa. 

Noticias: ¿Qué piensa de la moda de influencers en el escenario?

Cibrián Campoy: Me preocupa el atajo. Si hacés un musical sobre corredores y no sabés caminar, no importa cuántos seguidores tengas. Antes de que se llamara stand up estaban Enrique Pinti, Antonio Gasalla, Carlos Perciavalle. Llenaban durante años. Ojalá estos chicos puedan sostener seis meses porque la profesión es durísima. Los jóvenes no están preparados para el fracaso. Y el fracaso es parte de la carrera. 

Noticias: Su historia parece desmentir eso. 

Cibrián Campoy: La noche de estreno de “Aquí no podemos hacerlo” en el Embassy, ubicado en Suipacha y Córdoba, estaba lleno. Al día siguiente no fue nadie, apenas doce o catorce personas. En el elenco estaban Sandra Mihanovich, Ricky Pashkus, Edgardo Moreira y Ana María Cores. Había una orquesta en vivo y la producían mis padres, pero no iba nadie y al mes iban a levantarla. Un día el diario La Opinión publicó dos páginas centrales destacando el espectáculo y se llenó durante dos temporadas. Pero cuidado porque éxito en nuestra cultura capitalista es “llenar”. No necesariamente ser mejor. Yo era feliz también en un sótano, con seis amigos y una pizza. 

Noticias: Después vinieron “Calígula”, “Los Borgia”, “Invasiones inglesas” y más tarde “Drácula”.

Cibrián Campoy: Lo llamé a Tito Lectoure que me dio una entrevista. Cuando colgué el teléfono empecé a pensar qué llevarle. Bueno, se me ocurrió “Drácula” y fui al día siguiente y le conté con mucha pasión lo que quería hacer. Ese mismo día me ofreció 40 funciones y muchos pensaban que era mi amante o que estaba loco. Él era un visionario. Un día, después de cenar ya con tantísimo éxito, le pregunté, "¿Por qué me diste tanto, Tito?" Y él respondió: “Porque estoy acostumbrado a hacer campeones”. Gracias a “Drácula” se abrieron escuelas y comenzó una movida que sigue en expansión.

Noticias: ¿Le pesa la etiqueta de “maestro” del musical argentino?

Cibrián Campoy: Me pesa si es estatua. Si es responsabilidad, no. Yo miro a los 34 chicos de “Drácula” (ensaya una nueva versión) y me pregunto qué será de sus vidas cuando termine. Eso me importa. Por eso ya estoy pensando en lo próximo, en talleres, en seguir creando. No por dinero. Por deseo.

Noticias: ¿Cree que después de la pandemia cambió el público?

Cibrián Campoy: Cambiaron las posibilidades. La gente quiere ir al teatro, pero también quiere comer y poder ir al médico. Nunca tuve grandes subvenciones. Hoy es más duro, pero los artistas siempre fuimos supervivientes. Hay 400 salas alternativas en Buenos Aires. Una función por semana, camarines compartidos, sin tiempo. ¿Cómo se construye profesión así? Es algo. Pero es frágil.

Noticias: ¿Es crítico con las políticas culturales?

Cibrián Campoy: No se apoya y nunca se apoyó demasiado. Si hubo corrupción en el INCAA, sáquenla. Pero no amputen la pierna por una herida en la rodilla. Corrijamos, corrijamos, pero no dejemos de hacer. El INCAA además ha permitido que se hicieran grandes películas que han representado nuestro país y ganado premios en todos los festivales del mundo. Así que cuidado porque corregir no es destruir.

Noticias: ¿Qué recuerda de su lectura ante los legisladores que trataban la Ley de Matrimonio Igualitario?

Cibrián Campoy: Yo no soy militante, no soy un héroe, me tocó estar en ese momento y leí el monólogo de “Habla, marica”, sin avisarle a la legisladora que me había invitado. Bueno, y sirvió. Para mí lo fundamental era que parejas del mismo sexo pudieran adoptar chicos de la calle. No es ideología, es humanidad porque hay cientos de chicos esperando una vida mejor.

Noticias: Se casó varias veces. ¿Qué significa para usted el matrimonio?

Cibrián Campoy: Un derecho práctico. El amor existe con o sin papel. Pero sin ley no hay derechos. Si tu pareja se enferma y no estás casado, al final decide un sobrino o un hermano. Por eso peleé tanto. No por romanticismo sino por dignidad.

Noticias: ¿Qué lugar ocupan sus padres en la memoria?

Cibrián Campoy: Durante años guardé sus cenizas en casa hasta que entendí que había que liberarlas. Le pedí a quien era mi pareja que las mezclara y las arrojara en un lugar sin decirme dónde. Era volver a unirlos y dejarlos ir. Uno cree que sostiene a los muertos, pero a veces los muertos nos sostienen a nosotros.

Noticias: ¿Pensó en irse del país?

Cibrián Campoy: ¡Jamás! (categórico). Este es un país mágico, construido por inmigrantes y no existe la palabra extranjero. Vivimos en un paraíso mal administrado, con todos los climas y riquezas. Y, aun así, lo amo.

Noticias: ¿Cómo recuerda a Ángel Mahler?

Cibrián Campoy: Lo recuerdo en lo bello. Yo parí en él arte. Tenía 22 años, vendía pianos, en Promúsica, y yo necesitaba un arreglador para “Calígula” en el 83. Una amiga en común, Laura Manzini, me lo recomienda. Le entregué un cassette con la música en guitarra y esa misma noche me lo trajo con el arreglo hecho y me encantó. Durante muchos años compartimos nacimientos, despedidas, afectos. Él hizo cosas maravillosas y lo recuerdo con mucha generosidad. 

Noticias: ¿Siente que pagó costos personales por su carácter frontal?

Cibrián Campoy: Seguramente. Pero sería peor callarme. Yo no tengo nada que ocultar. Cuando dije algo torpe pedí disculpas. Ahora, cuando hablo de derechos, de cultura, de política cultural, lo hago porque vivo lo que digo. No soy un comentarista, soy parte de esta historia.

Noticias: ¿Y qué le conmueve?

Cibrián Campoy: La gente humilde que me espera a la salida del teatro para una selfie y me dice: “Lo escucho”. A veces no pueden pagar la entrada, pero escuchan lo que digo. Una chica de 15 años que me mira como si yo fuera parte de su historia futura. Pensar que voy a vivir en su memoria cuando ya no esté. Eso sí es trascendencia.

Noticias: Después de todo lo vivido, ¿tiene esperanza?

Cibrián Campoy: Sí, absolutamente. Porque el teatro sigue vivo. Porque los jóvenes siguen intentando. Porque este país, aun maltratado, es generoso. Yo sigo creyendo en mí. Y mientras uno crea, hay futuro.

Noticias: ¿Cómo quiere que le recuerden?

Cibrián Campoy: ¡Me mataste! Espero que bien. Tal vez como alguien que hizo lo que quiso y defendió lo que creyó. Que fue feliz en el sótano y en el estadio. Que amó este país incluso en sus crisis pendulares. Y que, cuando pudo, habló. Aunque temblara.

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Jorge Luis Montiel

Jorge Luis Montiel

Periodista crítico de artes y espectáculos.

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