Monday 16 de February, 2026

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El argentino que diseñó “la casita” de Bad Bunny

Federico Laboureau llevó su talento al show más visto del mundo: creó el interior de la icónica “casita” del espectáculo de Bad Bunny en el Super Bowl.

En el show de medio tiempo del Super Bowl LX, uno de los elementos más comentados fue “la casita”, una estructura cargada de simbolismo que se convirtió en eje visual de la puesta. Detrás de ese espacio estuvo el talento del argentino Federico Laboureau, diseñador y productor radicado en Los Ángeles.

La historia fue reconstruida por el propio Laboureau, quien explicó que fue convocado junto a su pareja, Maximilian Pizzi, para diseñar el interior completo de la vivienda escenográfica. No se trataba solo de un decorado: debía representar el universo íntimo del artista, su infancia y su identidad cultural.

La casita, inspirada en las viviendas rurales del Caribe que atraviesan la obra de Bad Bunny, fue reinterpretada con una mirada latinoamericana. El objetivo era construir un espacio reconocible, emocional y auténtico, capaz de conectar con millones de espectadores en pocos segundos.

Bad Bunny

El resultado fue una estructura de gran escala, con dos niveles y más de doce metros por lado, poblada por objetos cotidianos cargados de memoria: latas de galletitas, costureros, flores de plástico, muebles antiguos y detalles domésticos que remiten a cualquier hogar latino. Cada elemento fue elegido para transmitir cercanía, nostalgia y pertenencia.

El proyecto llegó a manos de Laboureau en diciembre, luego de recibir la aprobación de la National Football League y del equipo creativo del artista. A partir de allí comenzó un trabajo contrarreloj para diseñar una estética que funcionara tanto en cámara como en vivo, en uno de los eventos más exigentes del mundo del espectáculo.

Bad Bunny

Antes de alcanzar este nivel de exposición, Laboureau y Pizzi atravesaron momentos de incertidumbre en Estados Unidos. Durante un período, incluso, se reinventaron vendiendo empanadas mientras reconstruían su camino profesional. Esa experiencia, marcada por el esfuerzo y la adaptación, terminó siendo parte del impulso que los llevó a consolidarse en la industria.

Hoy, “la casita” es recordada como uno de los símbolos del Super Bowl 2026. Y detrás de ese ícono quedó la historia de un argentino que, desde el trabajo artesanal y la sensibilidad cultural, logró dejar su huella en el escenario más visto del planeta.

En tiempos en los que el talento local busca proyección global, el recorrido de Laboureau funciona como ejemplo: creatividad, identidad y persistencia pueden abrirse paso incluso en los espacios más competitivos del entretenimiento internacional.

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Franco Guareschi

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