Monday 23 de February, 2026

POLíTICA | Hoy 04:33

Mauricio Macri en modo soltero: mudanza, deportes y (poca) rosca

La vida del ex presidente en el llano y recién separado. Sus delegados políticos a nivel nacional y en la Ciudad. Ocio y deportes con amigos.

Mauricio Macri está viviendo en el departamento de su primo Ángelo Calcaterra, en Figueroa Alcorta y Castilla. No es solo un dato inmobiliario: es el mismo departamento donde vivió en sus años de soltero y donde empezó su historia de amor con Juliana Awada, de quien se separó a principios de año. Ella se instaló temporalmente en la casa de su madre, Pomi, luego de atravesar el verano entre Villa La Angostura y Punta del Este.

El miércoles 18 de febrero lo vieron a Macri en el supermercado Disco de Salguero, entre Seguí y Cerviño, haciendo compras. Carrito en mano, solitario. También se lo vio en el Driving Norte, al lado de Aeroparque, practicando golf. El jueves jugó al paddle con amigos. Deporte, ocio, horarios propios. En la superficie, poca política.

El 8 de febrero cumplió 67 años y lo celebró en Villa La Angostura, pero con menos invitados que otros años. Cuando el matrimonio convocaba, la lista era más amplia. Esta vez el círculo fue más chico. Los amigos comunes quedaron en una posición incómoda. Algunos esperan que la pareja ensaye un replanteo y evalúe volver. Mientras tanto, Macri ordena su vida privada y baja la exposición.

En lo público, el contraste es notorio. Sigue vinculado a la Fundación FIFA y lejos de la botonera política nacional de Argentina. No habla con Javier Milei. La interlocución con el Gobierno libertario no existe. La política nacional del PRO está delegada en Cristian Ritondo y la gestión y la rosca porteña descansan en Daniel “el Tano” Angelici, que se mueve con la soltura de quien conoce cada despacho.

Daniel Angelici

Macri conserva un activo: sigue siendo la figura más convocante del PRO. Con sus beneficios y sus perjuicios. Dentro del partido todavía circula una convicción repetida en voz baja: el PRO no tiene futuro sin Mauricio. Al mismo tiempo, la relación con su primo Jorge Macri es tensa. Angelici intervino para mejorar el vínculo. “El Tano”, dicen en la Ciudad, funciona como un jefe de Gobierno paralelo.

Su influencia no es declamativa. Tiene hombres propios en áreas sensibles y con presupuesto. Martín Ocampo conduce la Procuración General de la Ciudad. En Desarrollo Urbano desembarcó Agustina Olivero Majdalani, hija de Silvia Majdalani. Llegó con cuestionamientos internos, pero logró sostenerse tras presentar un proyecto para incorporar inteligencia artificial para las autorizaciones de obras.

En el Poder Judicial porteño, la Secretaría General de Administración y Presupuesto está en manos de Genoveva Ferrero. La Agencia Gubernamental de Control la conduce Matías Lanusse, mencionado cada tanto como posible reemplazo de Pablo Bereciartua en Espacio Público. A fines de 2025, cuando se definieron las autoridades de la Legislatura, Cristian Gribaudo quedó como secretario administrativo. Toda gente de Angelici.

Angelici controla cajas en el Poder Judicial y en el Legislativo. Si logra sumar Espacio Público, su margen crecerá todavía más. ¿Qué papel juega Macri en este cogobierno? A simple vista, descansa en esa arquitectura. Angelici tiene un pie en cada poder del Estado porteño. La hipótesis interna es que esa red puede ayudar a que Jorge Macri sueñe con la reelección en 2027. Mauricio observa y espera. Actúa poco.

Maria Eugenia VIdal

En el PRO también conviven tensiones personales. Ritondo es una figura difícil de digerir para Jorge Macri, pero se mantiene por el respaldo del fundador. María Eugenia Vidal atraviesa una situación parecida. Su peso actual no sería el mismo sin el sostén de Mauricio. Son dirigentes que orbitan alrededor de una centralidad que todavía no se apagó.

Más allá de la Ciudad, hay otros actores que crecieron con vuelo propio. Rogelio Frigerio, gobernador de Entre Ríos, e Ignacio Torres, en Chubut, son casos de éxito de un proyecto que nació porteño y logró expandirse. Tuvieron origen en Buenos Aires, pero en sus provincias debieron construir poder con herramientas propias. Son producto del macrismo, aunque su supervivencia política ya no depende de una llamada de Mauricio. Y buscan que eso valga a la hora de tomar decisiones sobre el partido.

En algún punto, todos le deben algo a Macri y al mismo tiempo, todos están obligados a pensar su futuro más allá de él. Esa es la tensión que atraviesa al PRO. Macri es referencia y límite. Mientras tanto, el ex presidente administra su tiempo. Ya no recorre estudios de televisión como antes. Mantiene reuniones puntuales, mide cada palabra y deja que otros asuman la exposición. El silencio también es una forma de intervenir.

En Palermo, en ese departamento donde empezó otra etapa de su vida, Macri vuelve a estar solo. Afuera, su partido discute liderazgo, sucesión y supervivencia. Adentro, él no se retira del todo, ni tampoco acelera. Entre el supermercado, el golf y la rosca delegada, espera que el tablero se ordene y que, llegado el momento, todavía lo estén mirando. Aunque, en política, siempre hay que empujar un poquito el auto para que arranque.

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Rodis Recalt

Rodis Recalt

Periodista de política y columnista de Radio Perfil.

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