Tuesday 17 de February, 2026

PERSONAJES | Ayer 06:02

Eduardo Blanco: “La amistad no tiene receta ni manual”

Referente ineludible del cine y el teatro de Campanella, encara la segunda temporada de su obra y prepara el estreno en cines de “Parque Lezama”.

Olmedo y Portales. Bochini y Bertoni. Lennon y McCartney. John Cassavetes y Gena Rowlands. Es difícil determinar a ciencia cierta qué elementos contribuyen a formar una gran dupla, pero cuando la misma aparece, se torna inconfundible e inolvidable.

Eduardo Blanco se transformó en un referente ineludible del universo ficcional de Juan José Campanella. Ya sea en propuestas como “El mismo amor, la misma lluvia”, “El hijo de la novia” y “Luna de Avellaneda”, una trilogía que le brindó un Doctorado en el rol de eterno mejor amigo del protagonista. También estuvo presente en una serie ahora reivindicada como “Vientos de agua”, en el fenómeno teatral “Parque Lezama”, que en breve estrena su versión cinematográfica de la mano de Netflix, y actualmente transita por la segunda temporada de “Empieza con D, siete letras”, de miércoles a domingos en El Politeama.

Actor con cara de buen tipo, bien predispuesto para el diálogo, se encuentra con NOTICIAS en el edificio de Editorial Perfil para una fluida charla sobre un oficio que ha ido perfeccionando a lo largo del tiempo.

Noticias: ¿Desde hace cuántos años son amigos con Juan José Campanella?

Eduardo Blanco: Pero ¿por qué empezás con una pregunta que me obliga a hacer números? A ver, pará un poquito, nos deschava mucho esto (risas). Desde que teníamos veinte años, más o menos, somos amigos con Juan y con Fernando Castets, que no es una cara tan conocida para el público porque es guionista. Los tres somos muy amigos desde que ellos eran estudiantes de cine y yo de teatro, en esa época nos juntamos para hacer una locura como tantas otras cosas que se les ocurren, filmar un largometraje en Super 8. Yo recién era un proyecto de actor, ni siquiera estaba decidido a meterme de lleno en la profesión, formaba parte de un grupo de teatro independiente y ellos me convocaron. Esa película fue una auténtica aventura, la filmamos durante catorce meses todos los fines de semana y los feriados. Éramos tres protagonistas y  empezamos a decirles a Campanella y Castets que escribieran una obra de teatro para nosotros. La obra llegó, la hicimos y nos fue maravillosamente bien. Se llamó “Off Corrientes”, la dirigió Julio Ordano, después una cosa trajo a la otra hasta llegar a esta amistad de cuarenta y pico años.

Noticias: ¿Y esa primera película que los reunió vio la luz?

Blanco: Sí, pero como era en Super 8, solo a Juan se le pudo ocurrir esa locura ya que en ese formato solo se hacían cortometrajes, se mostraba fuera de concurso en festivales de cortos. La película se llamó “Victoria 392” y llegó a proyectarse en todas las funciones de un día viernes en la Sala Leopoldo Lugones. ¡De ese experimento, no sabemos cómo, surgió este trío! (Se ríe) Campanella, Castets y yo viajamos mucho, pero cuando podemos nos reunimos a comer, lamentablemente, ya no existe más un bar que nos gustaba en Austria y Las Heras donde nos juntábamos largas horas a contar historias y a soñar con transformar el mundo, ¡capaz empezábamos a charlar  a las 6 de la tarde y estábamos hasta las 3 de la mañana! Una cosa de locos...

Noticias: Los actores tienen sus inseguridades como todo el mundo. ¿Alguna vez te planteaste si Campanella te convocaba porque eras un buen actor o porque sos su amigo?

Blanco: No, la verdad es que nunca, porque lo conozco a Juan desde que no era el gran Campanella y sé que él jamás se traiciona. Tiene sus convicciones, siempre las lleva adelante y no llamaría a alguien por ser amigo si no le sirve para lo que él busca. Yo sé que tiene otros actores amigos y no a todos los llama tan habitualmente.

Noticias: Esta pregunta suele hacerse en relación a la pareja, pero también aplica para los amigos. ¿Cómo se mantiene una amistad durante tantos años, cuál es el secreto?

Blanco: ¡Yo tengo una edad que me permite tener varios amigos así! (se ríe) Viste que no hay una receta, la vida es un recorrido en el que pasan muchas cosas, cada cual lo vive de manera distinta y reacciona de forma diferente. Cómo se producen las coincidencias y las casualidades que hacen que se den el amor de pareja o una amistad duradera, sigue siendo un misterio. Ni hablar en el caso de Campanella y Castets con los que hemos trabajado juntos, cosa que puede ocasionar roces, pero la verdad que nunca tuvimos discusiones serias a lo largo de estos años...igual si hablamos de pelear, nos peleamos todo el tiempo, nos chicaneamos, ya sabés, eso es un condimento de la amistad.

Noticias: Vos estuviste en “El mismo amor, la misma lluvia”, “Luna de Avellaneda” y “El hijo de la novia”, pero no pasó lo mismo con “El secreto de sus ojos”. En el fútbol se dice que cuando un técnico te pone no se le piden explicaciones, y cuando te saca tampoco habría que hacerlo. ¿Alguna vez charlaron con Campanella acerca de por qué no estuviste en esa película?

Blanco: Sí, charlamos, pero yo no pedí explicaciones, fue Juan quien quiso hablar espontáneamente no sólo conmigo, sino con un grupo de personas que lo habíamos acompañado en las otras tres películas y no íbamos a formar parte de “El secreto de sus ojos”. Él decidió dar sus motivos y contarnos que necesitaba enfrentar el desafío de hacer una película sin muchos de sus colaboradores habituales. Incluso conmigo tuvo una debilidad en cierto momento porque no encontraba quien hiciera el personaje de Sandoval, estaba tentado de decirme si quería interpretarlo y me lo comentó. Yo ya había leído el guión, pero le dije “No, Juan, ya lo vas a conseguir”, y al final apareció Guillermo Francella. Esa es la verdad y realmente nunca necesité ninguna explicación porque jamás me lo hubiera tomado a mal. Además le dio suerte, ganó el Oscar, ¡imaginate! (risas)

Noticias: Pasemos al teatro. ¿Cómo es hacer una segunda temporada de “Empieza con D, siete letras” ya con el escenario transitado y el texto muy sabido, pero con una nueva compañera?

Blanco: Vicky Almeida es realmente una maravillosa nueva compañera, una actriz extraordinaria. Yo solo la había visto haciendo comedia en el teatro, pero esta es una comedia dramática y se luce de una manera impresionante, me siento muy a gusto. Vicky le dio otro enfoque completamente distinto al personaje, aunque la historia sea la misma, eso te obliga a colocarte en otro lugar. Que te propongan algo nuevo dentro de un trabajo que ya tenés recorrido te genera una adrenalina tremenda. Encarar de diferente manera un personaje que ya funcionaba excelentemente bien con Fernanda Metilli, que estaba bárbara, es un riesgo enorme y agiganta aún más el trabajo de Vicky. Es una obra que mucha gente vio más de una vez, habla de los vínculos y son temas que evidentemente nos tocan a todos en algún lugar. Así que pueden seguir volviendo, los esperamos (Se ríe).

Noticias: Se dice que no está bueno bajarse de un éxito. ¿Fernanda Metilli habló con ustedes y entendieron sus motivos?

Blanco: Terminó todo bien, pero no tenemos por qué entenderlo, cada uno toma sus propias decisiones de vida, tanto personales como profesionales. Yo lo único que tengo es respeto por las decisiones ajenas. Fernanda tenía este compromiso con “Las chicas de la culpa” que quiso priorizar y me parece bien, son sus elecciones.

Noticias: Crucemos teatro y cine, se viene “Parque Lezama”. Beto Brandoni y vos hicieron unas 1300 funciones. ¿Cómo te enfrentás al cambio de formato del teatro al audiovisual?

Blanco: ¡“Parque Lezama”, la película! El 19 de febrero se estrena en algunas salas y el 6 de marzo llega a Netflix. ¡La filmamos el año pasado y con Beto ya la vimos dos veces! La primera en televisión cuando todavía le faltaban algunos retoques y la segunda en una función privada y nos encantó. Tiene la particularidad de que la obra la habían visto todos menos nosotros que la estábamos actuando sobre el escenario, así que vernos en pantalla desde el lugar del espectador fue impactante. Hay una curiosidad, “Parque Lezama” se generó por una obra de teatro norteamericana, y en Estados Unidos después se convirtió en una película muy exitosa, pero poco fiel al material original. A nosotros no nos entusiasmó la película y Juan no quería cometer el mismo error. 

Noticias: La última. Cuando estás en pantalla con Ricardo Darín, uno les cree que son amigos inseparables. ¿Es una cuestión de química, de guión o de tener un buen compañero como Ricardo?

Blanco: Te diría que en este caso es una suma de las tres cosas. De hecho, somos amigos en la vida con Ricardo, pero en el cine esos tres factores suman para el resultado. Un buen guión, la química personal y un gran actor que además es un excelente compañero, esa es la receta.

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Leonardo Martinelli

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