San Valentín (CEDOC)

San Valentín: 14 mesas mágicas para la cena del 14 de febrero

Menús por pasos, cocina de autor, bodegones históricos y vistas al río: las mejores opciones para celebrar el Día de los Enamorados.

San Valentín es, para la gastronomía, una prueba de carácter. No alcanza con velas y un menú cerrado: la fecha exige ritmo, precisión y una idea clara de hospitalidad. Este año, Buenos Aires y su zona ribereña ofrecen un abanico que va del fine dining de autor a clásicos que sostienen el pulso del barrio. La selección que sigue privilegia propuestas con identidad —cocinas que saben contar una historia— y experiencias pensadas para compartir sin impostación. Hay menús largos y breves, mar y parrilla, bodegones con linaje y hoteles que apuestan al espectáculo. Catorce mesas donde el 14 de febrero deja de ser un trámite y se vuelve una experiencia con memoria.


Crizia

La cocina de Gabriel Oggero (Estrella MICHELIN) vuelve a demostrar que el lujo está en el detalle. El menú de seis tiempos traza un recorrido preciso entre tierra y mar: ostras con caviar, cítricos que afinan el paladar, centolla y lenguado tratados con respeto absoluto al producto. Los principales —mollejas y cabrito— suman profundidad sin perder elegancia. El cierre, de fruta y chocolate, baja la intensidad con oficio. Una experiencia completa, con maridaje opcional y alternativas vegetariana y sin TACC. Alta cocina, sin gestos grandilocuentes.


Reliquia

Reliquia apuesta a la secuencia corta y bien pensada. El menú por pasos arranca con ostras y sigue con un notable juego vegetal (tomate e higo) que prepara el terreno para langostinos confit y un ojo de bife madurado, contundente pero equilibrado. El postre —frutilla, chocolate blanco y hibiscus— cierra con frescura. Es una cena honesta, de sabores claros, con maridaje accesible y un clima íntimo que acompaña sin distraer.


Lo de Jesús

Fundado en 1953, Lo de Jesús no necesita explicaciones. Su fortaleza es la constancia: carnes seleccionadas, brasas pacientes y un servicio que entiende el pulso del barrio. Para San Valentín, la propuesta es dejar que la noche fluya entre cortes clásicos y una vinoteca de más de 350 etiquetas argentinas. Ideal para quienes prefieren celebrar con códigos porteños, conversación larga y vereda viva.


LIMA Estilo Nikkei

El nikkei de LIMA propone un menú de seis pasos pensado para compartir decisiones: sushi, ceviches y tiraditos conviven con un principal a elección por pareja. El guiño romántico está en el formato —todo se decide de a dos— y en el paquete que suma vino, espumante y bombones. Técnica precisa, sabores reconocibles y una puesta en escena que evita excesos.


La Malbequería

Aquí el vino manda. En una casona rodeada de verde, La Malbequería ofrece múltiples ambientes para una noche distendida. La curaduría de más de 350 etiquetas argentinas permite armar la cena alrededor de la copa, con platos que acompañan sin competir. Es una elección segura para parejas que celebran conversando y descorchando.


Mostrador Santa Teresita Olivos

Fernando Trocca diseña un menú equilibrado frente al río: tapeo al centro, principales a elección y postres clásicos. El arranque —pan de campo con tomate, gravlax y fainá— marca el tono relajado. Pesca del día, bife o pasta vegetal resuelven el plato fuerte. Incluye vino y espumante para el brindis. Precio contenido, vista abierta y cocina sin artificios.  El cubierto para esa noche es de $48.000 por persona.


Mare by Fran Rosat

Cuatro pasos, mar como eje y un entorno que suma puntos. El menú combina tapas marinas, pastas y pescas bien ejecutadas. La bebida está incluida y el cierre con limoncello funciona como guiño italiano. Es una cena fluida, pensada para disfrutar del río y de una cocina directa, sin rodeos.


República del Fuego

El lugar propone una mirada moderna de la tradición parrillera argentina, con el fuego como eje central. Cortes seleccionados, técnicas precisas y una puesta en escena cuidada convierten cada plato en un recorrido sensorial. Por segundo año consecutivo, el restaurante fue distinguido por la Guía Michelin con el reconocimiento Bib Gourmand.


Berria by Sagardi

Berria propone un esquema breve y efectivo. Ostras, tartar de vaca vieja y pulpo abren una secuencia que permite elegir entre carrillera o pez limón. El final con tarta de queso estilo La Viña es un acierto seguro. Cocina vasca contemporánea, porciones medidas y un ritmo que favorece la conversación.


Sagardi

El clásico vasco mantiene su identidad: producto, técnica y tradición. Mousse de salmón, atún rojo, merluza negra o cordero braseado construyen una cena robusta, ideal para paladares que buscan intensidad. El goxua finaliza sin estridencias. San Telmo suma atmósfera.


Cauce

Especialista en carnes, Cauce arma un menú de tres tiempos con opciones claras: ojo de bife, pacú o ñoquis. Entradas compartidas y postres clásicos completan una propuesta pensada para celebrar junto al río. La opción con vino facilita la decisión. Correcto, sólido y bien ubicado.


Las Violetas

Bar Notable y memoria afectiva. Las Violetas ofrece un menú de tres tiempos en su salón histórico, con alternativas sencillas y un servicio que cuida los rituales: vino, brindis, café y souvenir. Es la elección para quienes entienden el romanticismo como continuidad y tradición.


El Mercado – Faena Hotel Buenos Aires

Clasicismo bien ejecutado en clave hotelera. El menú por tiempos privilegia producto y técnica, con carnes, pescados y opciones vegetarianas. Los postres y la selección de vinos cierran una experiencia alineada al ADN Faena: sobria, reconocible y consistente.


Antro – Cocina en Cueva

Omakase de mar, intenso y extenso. Sashimis, nigiris, ceviches y platos calientes construyen una narrativa que exige atención. El maridaje acompaña y el postre de tofu de maní sorprende. Es una experiencia inmersiva, para parejas curiosas y dispuestas a dejarse llevar por la secuencia del chef.

 

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