Vacunación anual. Mantiene un papel central, ofreciendo protección contra hospitalizaciones y formas graves de la enfermedad. (Cedoc)

El virus que es supergripe

Se expandió antes de lo previsto en el país. Se confirmó la primera muerte, un hombre de 74 años en Mendoza. La importancia de la vacunación.

A comienzos de 2026, la llamada “supergripe” H3N2 irrumpió en la agenda sanitaria argentina con una mezcla de preocupación y prudencia académica. No se trata de un patógeno desconocido, ni de una amenaza biológica radicalmente nueva, sino de una variante, denominada subclado K del virus de la influenza A (H3N2), que ha mostrado una mayor transmisibilidad y que viene circulando de forma creciente a nivel global, especialmente en Europa y Norteamérica, antes incluso de la temporada típica de gripe en el Hemisferio sur. 

En Argentina, en la última semana se registró el mayor salto de casos del subclado K de la gripe A (H3N2), que ya afecta a 14 provincias, según los análisis del Instituto Malbrán informados por el Ministerio de Salud de la Nación en el Boletín Epidemiológico Nacional (BEN). Del primer anuncio de 11 casos en cinco provincias, se pasó a 28 casos en 14 con el primer fallecido, un hombre de 74 años en Mendoza. A su vez, Provincia de Buenos Aires, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Neuquén, Mendoza y Santa Cruz, son las más comprometidas, asegurando que este virus ya transmite localmente, sin que todos los infectados tengan vínculo con viajes internacionales. 

Síntomas. Los cuadros clínicos observados como fiebre alta de inicio súbito, tos seca, dolor de garganta, dolores musculares y una marcada sensación de cansancio, no difieren substancialmente de la gripe estacional tradicional. En la mayoría de los casos confirmados en Argentina, la evolución clínica fue favorable, aunque algunas personas requirieron internación y se registraron hospitalizaciones vinculadas a complicaciones respiratorias. 

La diferencia radica en la capacidad de contagio. El subclado K porta mutaciones que facilitan su propagación rápida incluso en poblaciones que habían adquirido inmunidad por vacunación o por infecciones previas de otros subtipos de gripe. Esto se traduce en un mayor número de infecciones, y en consecuencia, una mayor probabilidad de que grupos vulnerables -adultos mayores, niños pequeños o personas con comorbilidades- sufran cuadros graves. 

La comunidad científica y las autoridades sanitarias insisten en que no se debe caer en pánico, pero sí en anticipación informada y acción preventiva. El infectólogo Eduardo López, consultado, recordó que esta situación era esperable dado que “un individuo con gripe puede ser contagioso 24 o 48 horas antes de presentar síntomas”, lo que subraya la necesidad de medidas de higiene y de vigilancia clínica desde las etapas tempranas de la enfermedad. 

Vale recordar que el virus H3N2 hace décadas forma parte de los agentes clásicos de la influenza estacional humana. Desde la histórica Gripe de Hong Kong en 1968 hasta hoy, esta familia viral ha evolucionado de manera constante, como es habitual en los virus gripales, que mutan con frecuencia y generan sublíneas genéticas diversas. La etiqueta periodística de “supergripe” responde más a esa rápida expansión que a una mayor letalidad intrínseca. 

Precaución. La vacunación anual contra la gripe mantiene un papel central. Aunque las vacunas se preparan meses antes de la estación y no siempre coinciden exactamente con la composición de las variantes emergentes, los estudios epidemiológicos muestran que ofrecen protección significativa, especialmente contra hospitalizaciones y formas graves de la enfermedad. Entre 70 y 75 por ciento de efectividad en niños y adolescentes y hasta alrededor del 30 al 40 por ciento en adultos, cifras que se mantienen dentro de rangos típicos para temporadas gripales y que reducen de manera considerable la carga sobre el sistema sanitario. 

El infectólogo Hugo Pizzi advirtió que vacunarse a fines de febrero o marzo es una estrategia clave para limitar la gravedad de los cuadros cuando el virus comience a circular más intensamente en Argentina. Además, subrayó que “la vacuna reduce hospitalizaciones y complicaciones, aunque no elimine completamente el riesgo de infección”. 

Más allá de la inmunización, las recomendaciones clásicas de salud pública como lavado frecuente de manos, ventilación de espacios cerrados, uso de mascarillas en entornos de alto riesgo y aislarse ante síntomas respiratorios, siguen siendo herramientas cruciales para romper las cadenas de transmisión. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) instó a fortalecer la vigilancia epidemiológica, ampliar la cobertura de vacunación y preparar los servicios de salud para una posible circulación intensa, sin perder de vista que los virus gripales evolucionan de manera natural cada temporada. 

Aunque el H3N2 subclado K ha capturado titulares por su avance global y sus implicancias en la capacidad de contagio, los expertos advierten que por ahora no hay evidencia de que sea más letal que otras variantes estacionales. Su impacto radica en su eficiencia infectiva y en la necesidad de una respuesta sanitaria coordinada que combine la vacunación con hábitos de prevención sostenidos. 

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